Dado que la alimentación es el costo más alto en la producción de leche, el productor está tomando conciencia de la importancia que tiene el cuidado en el suministro y atención de los animales en la alimentación. Ante lluvias frecuentes e inundaciones, una correcta planificación en la disponibilidad de componentes indispensables en las dietas resulta vital.
Las inclemencias del tiempo pueden provocar un déficit de alimentos y, más grave aún, de los nutrientes de esos alimentos. Dado que el objetivo de los productores es obtener la mayor cantidad de litros de leche por cada kilo de materia seca de una dieta, se sugiere planificar la alimentación con un control de los suministros de manera eficiente y en función de lo que se tiene.
La fibra es de vital importancia en el sustento de la dieta: heno, silaje y pastura representan el 60% de la ración; el maíz concentrado y el expeller de soja o girasol completan la formulación de una dieta.
Para una alimentación equilibrada se recomienda un 30% de pastura, 30% de silaje, 10% de heno, y el resto de concentrado proteico y energético. En los primeros días de lactancia –hasta los cien–, la dieta debe tener más concentrado que fibra. Una vez pasado este período, el productor puede reducir los costos de la dieta aumentando la cantidad de fibra. De esta manera, se asegura una mayor conversión en litros de leche de cada kilo de dieta consumido.

Independientemente de las épocas de lluvias o inundaciones, la industria se encuentra dos kilos de grano por debajo de lo esperable en el silaje y 1,15 kilos por encima del contenido de fibra detergente neutra (de menor calidad).