Calostro: un alimento que define el futuro productivo de un rodeo lechero

Alimentar a terneras con calostro de buena calidad e higiene inmediatamente después del nacimiento ayuda a desarrollar mejor las primeras fases de crecimiento

Calostro: un alimento que define el futuro productivo de un rodeo lechero
martes 12 de noviembre de 2019

Como a nivel mundial existe una ascendente preocupación en relación al uso de antibióticos con profilácticos o promotores de crecimiento en la alimentación animal, debido a sus efectos sobre la salud humana, especialistas en producción están llevando a cabo investigaciones para encontrar nuevas alternativas en la crianza de terneros.

De acuerdo a lo que se conoce, un buen calostrado de animales inmediatamente después del nacimiento garantiza la transferencia de inmunidad pasiva, reduciendo los porcentajes de mortalidad y morbilidad y el uso de antibióticos. Estudios recientes demostraron que los anticuerpos remanentes en el lumen intestinal después del suministro de este alimento también brinda protección local ante infecciones virales como la diarrea.

Para averiguar más acerca de los beneficios de este tipo de alimentación, Faber y un grupo de colaboradores realizó un estudio para evaluar el efecto de darle a las terneras recién nacidas dos volúmenes diferentes de calostro de alta calidad inmediatamente después de nacer, obteniendo diferentes resultados.

Para el trabajo, se utilizaron 68 terneras Pardo-Suizo, criadas por separado hasta el desleche, que luego se agruparon para recibir la misma dieta. Los animales fueron distribuidos aleatoriamente en alguno de los dos tratamientos evaluados, que consistían en el consumo de dos o cuatro litros de calostro al nacimiento. La calidad del mismo se analizó antes de su utilización, siendo solamente empleados para la primera alimentación con calidad de entre 50 y 140 miligramos de inmonoglobulinas por mililitro (mg de IgG/ml). La totalidad de las terneras se vio obligada a mamar el volumen correspondiente según el tratamiento durante la primera hora de vida.

A razón del horario de nacimiento, la segunda alimentación con calostro ocurrió dentro de las doce horas de vida, aunque cuatro horas después de la primera dosis. En esta segunda mamada, y en las subsiguientes tres, las terneras de ambos tratamientos recibieron calostro de un pool correspondiente a calostro de segundo y tercer ordeñe. Desde el último día de calostrado y hasta los catorce días de vida, cada animal recibió un vaso de calostro misturado con dos litros de leche descartada durante la mañana y la tarde. Una vez pasados los catorce días de vida, cada ternera recibió leche de descarte tibia (sin calostro) y alfalfa de alta calidad y un concentrado iniciador por ocho semanas. Posteriormente, todas recibieron una misma dieta en base a alfalfa de alta calidad y una mistura de maíz grano húmedo con vitaminas y minerales.

Las terneras que recibieron dos litros de calostro al nacer tuvieron mayores problemas de salud por causa de una falla en la transferencia de inmunidad pasiva que llevó a un aumento de gastos en medicamentos y mano de obra. Sin embargo, en términos productivos, se obtuvieron resultados similares en ambos grupos.

El peso al nacimiento fue para todos los animales 41 kilos; aquellos que mamaron cuatro litros de calostro en su primera alimentación, crecieron a una tasa mayor que los que consumieron dos, consiguiendo también más ganancia de peso.

Al analizar los datos productivos y genéticos de los animales que completaron dos lactaciones, se observó que el porcentaje de aquellos que recibieron dos litros y no llegaron a completar las dos lactaciones fue de un 24,3%, en tanto que el de los que recibieron cuatro litros fue de un 12,9%. En los animales a los que se les suministraron dos litros, los principales motivos se asociaron a la baja producción de leche y el bajo nivel de salud de la ubre.

La producción real de leche en la primera lactación fue similar para ambos grupos, aunque en las siguientes se produjo una mayor producción de leche en aquellas que recibieron más calostro. En lo que duró la experiencia, las terneras que consumieron cuatro litros de alimento produjeron un kilo de leche adicional por día.

Asimismo, en ambas lactaciones los animales que consumieron cuatro litros de calostro tuvieron mayor producción de leche estimada a los 305 días. Durante la primera lactación, las terneras que recibieron dos kilos tuvieron una producción estimada de 955 kilos menor.

Cabe destacar que un estudio previo realizado en 1989 por DeNise y sus colaboradores, quienes emplearon la raza Holando, reportaron resultados parecidos en animales que 24 horas después de nacidos tenían un contenido mayor a los 10 mg de IgG/ml, a raíz de un buen calostrado.

Para resumir, alimentar a las terneras con mayores volúmenes de calostro de buena calidad e higiene una vez que nacen, produce grandes efectos en sus primeras fases de crecimiento tanto en ganancia de peso como en salud. También determina su performance productiva en su vida adulta.



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