ituado en Chile, el macizo Paine es una obra maestra de la naturaleza hecha en 40 millones de años por los glaciares y el viento. Para algunos, se trata del lugar montañoso más bello del planeta. Bosque, pampa, riscos, nevados, glaciares, cavernas, ríos, lagunas y lagos, playas y cascadas, todo en un espacio que en algunos lugares abarcaremos con una sola mirada. Y ver, además, huemules atentos, cóndores relajados y zorros culpeos.
Los visitantes podrán alojarse en el Hotel Río Serrano, con cómodas habitaciones con vista al macizo Paine y una gran infraestructura de materiales nobles que ofrecen terrazas, chimeneas y las múltiples comodidades de un cinco estrellas.
No es posible imaginar un espectáculo más sobrecogedor que el Parque Nacional Torres del Paine. Los glaciares con su piel rugosa y los enormes témpanos color calipso flotando en el lago no se pueden describir sin el lenguaje de los sueños.
Hay que reconocer que no es un destino fácil ni cercano –está ubicado a 400 kilómetros al norte de Punta Arenas y a más de 2.500 km al sur de Santiago–, pero cada momento allí vale la pena, donde podemos encontrarnos en directo con la naturaleza inhóspita.
En sí, el parque tiene una extensión de 181.414 hectáreas, con un increíble despliegue de vida natural en cuanto a flora, fauna y vegetación propia de la zona. Posee caminos para vehículos y senderos para caminatas, además de tres porterías –una de ellas a menos de 5 minutos del Hotel Río Serrano–, una sede administrativa y siete guarderías ubicadas en diversos sectores.

La imagen más representativa son las tres cimas que corresponden a las Torres del Paine, las cuales se generaron producto del efecto del hielo glacial. La Torre Sur Di Agostini, que se encuentra a aproximadamente 2.850 metros sobre el nivel del mar, es la más alta del macizo.Por su parte, la Torre Central alcanza los 2.460 metros, mientras que la Torre Norte Monzino llega a los 2.260 msnm. Si se dejan ver, porque hay que decir que a veces pueden ser un poco veleidosas, sobrecogen a cualquiera. Desde el hotel se aprecian desde todas sus áreas comunes y habitaciones, pero nada mejor que hacerlo desde uno de sus sofás al costado de la chimenea.

Si bien la gran mayoría de los visitantes llegan para realizar el Circuito Paine, un sendero que da la vuelta al macizo, primero a media montaña y luego subiendo hasta los 1.350 metros sobre el nivel del mar, pasando por ríos, lagos y glaciares como el Grey, Dickson y Perros, en una caminata que dura entre 7 y 10 días, los menos aventureros pueden realizar excursiones de mediodía o full day.
En este sentido, el Centro de Excursiones del hotel ofrece más de doce opciones a través de diversos circuitos de trekking, paseos escénicos en vehículos, cabalgatas, montañismo y navegación, entre otros. Cabe destacar que estos recorridos son supervisados por guías especializados que no solo están atentos a las necesidades individuales, sino que son verdaderos botánicos y profesores de la historia, morfología y climatología de la zona.
El tour Mirador Cuernos permite a través de un trekking de nivel medio disfrutar del área central del parque. Es ideal para apreciar el Paine Grande, montaña que domina el macizo con sus 3.050 msnm; los siempre peculiares cuernos; el valle y el glaciar del Francés; y dos de los lagos de mayor belleza y tamaño, Nordenskjold y Pehoe, que son separados por el Salto Grande, una de las cascadas imperdibles del parque.
Si somos más osados, el trekking a la famosa Base Las Torres es una de las excursiones más icónicas de todo el parque. Este viaje nos permite internarnos a través del valle del Ascencio, en honor al renombrado bandido de la Patagonia de principios del siglo pasado, para conocer los bosques centenarios de lengas que nos conducirán a la base de la morrena frontal dejada por el antiguo avance del glaciar Torres, para luego ascender para alcanzar las imponentes Torres del Paine y su laguna a los pies de éstas.
La Patagonia es tierra de gauchos y caballos, por lo que no podemos dejar de nombrar la cabalgata al río Nutria que nos lleva por la belleza escénica del río Serrano hasta su confluencia con el Grey, cuyos diferentes colores y la magnitud del macizo Paine no dejan de sorprender. Luego, cruzamos a caballo el río Nutria, internándonos en los bosques de nothofagus, que en nuestro país están compuestos por más de 10 especies arbóreas características de la Patagonia.