La alianza estratégica entre Argentina y Chile para impulsar sectores clave como la minería y la energía cobró nuevo impulso tras el análisis de la politóloga Constanza Mazzina, quien, durante una entrevista televisiva en el país trasandino, explicó por qué la coordinación bilateral resulta determinante en el actual escenario económico. La especialista sostuvo que la coincidencia de agendas facilita la reactivación productiva en áreas como Vaca Muerta, donde la inversión depende tanto de condiciones locales como de la integración regional.
En declaraciones difundidas por medios chilenos, la directora académica de Universidad del CEMA remarcó que el principal desafío es convertir los acuerdos políticos en resultados concretos. Para ello, consideró imprescindible avanzar en la simplificación de trámites fronterizos, la optimización de la infraestructura logística y la armonización normativa, con el objetivo de transformar la cordillera en un corredor productivo eficiente y competitivo.

Uno de los puntos más sensibles abordados fue la actualización de la Ley de Glaciares, que según Mazzina representa un paso decisivo para brindar seguridad jurídica y previsibilidad a los inversores. La especialista relativizó los temores sobre impactos ambientales extremos y afirmó: “No es que vamos a quedarnos sin agua potable ni sin el Glaciar Perito Moreno”, al explicar que los cambios permiten desarrollar actividades productivas en zonas previamente restringidas por ambigüedades regulatorias.
El análisis también puso el foco en la dinámica interna de la economía argentina. Mientras el AMBA enfrenta el impacto del ajuste tarifario y la reducción de subsidios, regiones del interior muestran señales de recuperación impulsadas por la energía y la minería. En este contexto, Mazzina defendió el proceso de sinceramiento de tarifas, al señalar que los precios artificialmente bajos desalentaban la inversión en infraestructura y limitaban el desarrollo del sector.
En paralelo, la experta destacó la mejora de variables macroeconómicas como un factor determinante para sostener el crecimiento. La reducción del ritmo inflacionario y la progresiva unificación cambiaria —tras años de múltiples cotizaciones— permiten reducir distorsiones, mejorar la competitividad exportadora y generar un entorno más previsible para el sector privado. Según explicó, este escenario comienza a impulsar un efecto derrame en provincias con fuerte presencia de recursos naturales.
En definitiva, la articulación entre estabilidad económica, reformas regulatorias y cooperación internacional aparece como la base para consolidar un modelo de desarrollo que combine energía, minería e integración regional, con potencial para posicionar a Argentina como un actor relevante en el mercado global.