¿Cómo manejar ensilajes con exceso de leguminosa?

El uso de inoculantes bacterianos modernos con tasas de inoculación mayores a 100.000 ufc/g de picado favorecen la producción

¿Cómo manejar ensilajes con exceso de leguminosa?
miércoles 04 de diciembre de 2019

En la Argentina, el método más empleado para la conservación de alfalfa y praderas es la henificación. No obstante, en los últimos años creció el interés por los forrajes preservados como ensilaje. El cambio puede deberse a:

- Menor tiempo de exposición del material a campo; con lo cual hay menos riesgo de pérdidas por precipitación.

- Mayor contenido de humedad durante la cosecha; lo que disminuye las pérdidas de hojas.

- Mayor practicidad de uso.

- Menos pérdidas de confección y almacenaje.

- Menor variabilidad del valor nutricional cuando se compara con rollos o corte mecánico.

La hora de corte es la de mayor impacto en la calidad del silaje, ya que la madurez fisiológica interfiere en el valor nutricional de la planta. Por lo general, un lote de alfalfa a principio de floración puede presentar niveles de proteína de casi el 20%; mientras que otros completamente florecidos deberían tener valores de proteína cerca del 16%.

Normalmente, la alfalfa se pica entre la aparición del botón floral y el 10% de floración, es decir, con alto contenido de proteína y 20% de Materia Seca (MS). Debido a que existe un gran contenido de humedad en la planta fresca, es necesario premarchitar el material hasta el 30 o 50% de MS; sin embargo en silos con alfalfa se hace con entre un 35 y 45% de MS.

Trabajar con porcentajes de MS mayores al 30% disminuye las pérdidas causadas por efluentes y fermentaciones indeseables, como la clostridial. En silos con más del 50% de MS, la compactación no se realiza del todo bien, ya que tienen una gran concentración de oxígeno residual y terminan siendo afectados por el desarrollo de hongos y los aumentos de temperatura. El material oscuro con olor a tabaco y baja digestibilidad que suele encontrarse en silos de alfalfa con MS, es consecuencia del aumento de temperatura.

Previo a la elaboración de un silo, es importante considerar que el aumento de MS genera mayores pérdidas de cosecha. Las mismas, son representadas en buena parte por las hojas, que se secan rápidamente en comparación con el tallo y contienen buena parte de la proteína.

Luego de lograr el porcentaje de MS deseada, es necesario elegir el tamaño de picado teniendo en cuenta las características de la dieta. Aquellas que incluyan al silo como única fuente de fibra, deberían picarlo con mayor tamaño de partícula; mientras que las que incorporan otras fuentes permiten el uso de un silo más picado.

El tamaño de la partícula estará relacionado con la demanda de fibra efectiva por el animal, o sea, la fibra que servirá para estimular la masticación, controlar la acidez y mantener la salud ruminal. Un análisis canadiense que evalúo el impacto del tamaño de partículas de silaje de alfalfa en dietas con alto contenido de almidón y gran potencial de causar problemas metabólicos, demostró que las vacas que se alimentan con silaje de alfalfa picada a 10 milímetros (mm), produjeron más leche que las que se nutrieron con fibra de 5 mm.

Una vez que se transportó el picado, es preciso que se realice una rápida compactación del silo y un sellado con mantas o bolsas plásticas. Cabe destacar que la compactación remueve el aire (oxígeno) y posibilita que la fermentación y producción de ácido comience de inmediato. No se recomienda hacer silos sin cobertura plástica, debido a que su fermentación es algo dificultosa.

La estructura de los silos también tiene un gran impacto relacionado con las pérdidas de silaje. Según datos de la Universidad de Nebraska (Estados Unidos), los silos tipo bunker o aéreos pueden tener pérdidas entre dos o tres veces mayores que los silobolsas, dependiendo de la MS del silaje de alfalfa. Para esta clase de silos, se aconseja trabajar con silos de alta capacidad –mayores a 500 toneladas- para minimizar la relación del material superficial susceptible a degradación con el volumen total de silaje en el silo.

Después de eliminar el oxígeno del silo, inicia el proceso de fermentación. Durante una práctica exitosa, las bacterias usan parte de los azúcares solubles para formar ácidos. De todos ellos, el ácido láctico es el mayor responsable de la acidificación del medio (reducción del pH) y la inhibición del crecimiento de microorganismos no deseables. Un silaje de alfalfa estable y bien fermentado debería tener un pH de 4,5.

El desafío de la producción es generar una buena fermentación. Por tener mucha proteína y un 20% de MS, el silaje de alfalfa presenta un alto poder tamponante que hace que se reduzca su velocidad de acidificación. Por otra parte, el bajo contenido de azúcares solubles también representa un problema, ya que los mismos son vitales para la síntesis de ácidos.

En determinado momento de la década de los sesenta, el mejoramiento de la fermentación impulsó el desarrollo de los primeros inoculantes bacterianos de silaje. En aquel entonces, las bacterias de los inoculantes estaban destinadas a dominar el medio y producir grandes cantidades de ácido láctico para promover una rápida acidificación y prevenir el desarrollo de microorganismos y pérdidas fermentativas.

Actualmente, los inoculantes modernos producen un rápido descenso del pH, aunque además están formados por cepas de bacterias que trabajan en conjunto para eliminar microorganismos indeseables.

Aparte de los distintos tipos de bacterias en la formulación de inoculantes, es indispensable comparar la Taza de Inoculación (TI), es decir, la cantidad de bacterias inoculadas por tonelada de material. La TI mínima recomendada por especialistas es de 100 mil unidades formadoras de colonias (ufc) por gramo de picado.

Asimismo, la comparación entre productos debería tener en cuenta la TI desde un punto de vista económico, debido a que a veces posibilita equiparar cuántas bacterias hay por tonelada de material. En el mercado local, los productores argentinos trabajan con TI entre 2.000 a 150.000 ufc por gramo sin representar un costo proporcional del producto. Este punto es esencial, por lo que se recomienda que los productores lean atentamente las indicaciones del fabricante del inoculante y procuren asesoría al respecto.

A la hora de elaborar silo de alfalfa, se debe:

- Cosechar y picar el material entre la aparición del botón floral y el 10% de floración.

- Premarchitar la alfalfa hasta el porcentaje de MS deseada (30-50%).

- Escoger el tamaño de partícula ideal según el destino del silaje en los planes de alimentación. Para esto, se aconseja hablar con un nutricionista.

- Incocular el material con el producto adecuado.

- Compactar y embolsar lo antes posible.

Vale remarcar que el uso de inoculantes bacterianos modernos –con TI mayores o iguales a 100 mil ufc por gramo de picado favorecen la fermentación adecuada y la eliminación de Clostridium. Además, reducen las pérdidas fermentativas y generan mayor calidad y adaptación del silaje.

¿Cómo calcular la TI?

TI=gramos del producto por tonelada por concentración del producto en ufc/g dividido 1.000.000



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