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os actuales ciclos climáticos exigen una planificación adecuada a la hora de alcanzar una producción sustentable. Un correcto aprovechamiento del forraje posibilitará maximizar las hectáreas.
De la mano del ingeniero Juan Ignacio Antin compartimos los puntos más salientes a la hora de tomar decisiones y hacer más posibles sus reservas:
Aquellos potreros que estuvieron o están anegados, presentarán niveles de nitratos bajos o nulos. “La falta de nutrientes en el perfil hará que las respuestas a la fertilización nitrogenada principalmente sean más que satisfactorias en el corto plazo”, explica el ingeniero.
En este caso, presentarán respuestas inmediatas a cualquier dosis de fertilización. Se trata de una inversión que los cultivos devuelven con creces en el corto plazo.
Cuando el agua no es la limitante, lo recomendable es realizar manejos racionales y planificados para aprovechar el forraje de manera eficiente durante los meses de junio-julio para recorrer los potreros y determinar cuáles están en condiciones de cerrarse y destinar a reservas (rollos o silajes).
Se recomienda buscar el asesoramiento para decidir qué sembrar en cada momento y condiciones climáticas: trigos de pastoreo o doble propósito, avena, cebada, centeno, triticales, cebadilla, raigrás, pasturas en base a gramíneas y leguminosas como siembras tempranas de alfalfa, entre otras.
Ante suelos inundados, los expertos recomiendan seleccionar qué animales privilegiar dentro de una determinada categoría. Por ejemplo, en el caso de actividad lechera, lo más indicado será priorizar las vacas más productivas del rodeo y con una visión a mediano/largo plazo.
Se aconseja ser criteriosos a la hora de cerrar un lote y destinar los más alejados para reservas.
Una vez seleccionado el/los lotes todo el equipo de trabajo debe estar al tanto de su cuidado y prioridad. “Hacemos un fuerte hincapié en la comunicación de todo el equipo sobre la planificación a corto y mediano plazo. El éxito o fracaso dependerá, en gran medida, de esta variable”, concluyó Antin.