a enfermedad metabólica conocida como “Mal de los Avenales” o “Tetania de los pastos” es un trastorno metabólico causado por la deficiencia de magnesio en sangre, que afecta a las vacas adultas en el último tercio de gestación y en los picos de lactancia. Si bien se trata de un mal de baja incidencia en los rumiantes, en la mayoría de los casos es fatal.
El magnesio es un macromineral de importancia para el metabolismo interno de la vaca lechera. Su aporte adecuado debe asegurarse a través del manejo preventivo y el diseño de una estrategia alimenticia equilibrada.
La hipomagnesemia puede ser de origen primario cuando es provocada por disminución de aporte, o por inadecuada absorción y desbalance, con problemas de bioasimilación por presencia de factores externos que interfieren. Es una enfermedad de carácter multifactorial donde el ciclo planta-suelo-animal siempre debe considerarse.
Entre los elementos presentes en las plantas que pueden interferir con la absorción de magnesio se encuentran el potasio, el nitrógeno y el amonio. Como toda enfermedad metabólico-nutricional, se deberán considerar causas multifactoriales para su manejo y tratamiento preventivo.
El diagnóstico se realiza al medir magnesemia en suero sobre vacas sanas y evaluar causas predisponentes en el rodeo, como pasturas o presencia de vacas gordas.
Por tratarse de una enfermedad aguda, los bovinos con carencia de magnesio no presentan síntomas, aunque en algunos casos puede manifestarse: agresividad, contracciones musculares involuntarias, salivación, falta de coordinación, tetania, espasmos musculares y convulsiones.
La orientación preventiva del tratamiento resulta prioritaria: los requerimientos totales de magnesio son 30 gramos diarios para un animal adulto, suministrado en la ración como óxido de magnesio junto con el rollo de fardo, paja o en bateas, piedras o bloques. Otra opción viable es agregar entre uno y dos gramos de cloruro de magnesio por litro de agua en los bebederos.