stamos en pleno verano y con él aparecen los problemas relacionados al estrés térmico que afectan a la producción animal. En producción animal se utiliza un índice llamado ITH (índice de temperatura y humedad) que combina diferentes temperaturas y humedad relativa para establecer un número que se relaciona con el potencial de estrés que las condiciones de tiempo que puede generar.
De esta forma, ITH superiores a 79 se consideran como nivel de estrés moderado y superiores a 84 estrés severo.
El Dr. Terry Mader, ex profesor asociado y consultor privado en temas ambientales, comentó en un viaje a la Universidad de Nebraska, que los problemas de estrés por calor pueden llegar a afectar la supervivencia de los animales y que los mismos son cada vez más frecuentes debido al aumento creciente de las temperaturas estivales y también a la mayor actividad metabólica generada por un aumento en el calor de fermentación debido al agregado de grano a las raciones, el cual es cada vez más procesado.
El estrés térmico genera temblores, falta de incoordinación, colapso neurológico y muerte. También genera deshidratación, coagulación intravascular, colapso respiratorio y muerte del animal. La sangre se coagula por estrés calórico y genera un paro respiratorio.
El consumo de materia seca se reduce entre 5% y 10% desde el 15 de junio hasta el 30 de julio en USA (esto sería desde el 15 de diciembre al 30 de enero para la Argentina). La eficiencia de conversión de alimento en carne empeora más que este porcentaje (posiblemente al doble) por la combinación de un menor consumo y un mayor gasto energético. En casos extremos el efecto negativo puede llevar a la muerte de animales por golpe de calor.
El estrés por calor tiene mayor incidencia en animales con problemas sanitarios previos (por ejemplo neumonías crónicas) y en aquellos con pelaje color negro. También tiene una incidencia mayor en animales jóvenes (ej: destete precoz) o en aquellos muy gordos.
Sombra: es un método efectivo porque reduce la radiación directa e indirecta sobre los animales, pero se pierde el beneficio si no hay viento. El espacio de media sombra debería ser de 1,8 m2/animal para novillos pesados y podría reducirse a 1,5 m2/animal para terneros o novillitos livianos. Esto permite reducir entre 1-3 grados C. La altura debería ser entre 3 y 4 metros como mínimo (para que circule aire debajo) y la orientación es N-S.
Hay categorías de animales que son más susceptibles al estrés térmico respecto de otras. En este sentido los terneros de destete precoz, los animales Holando (terneros, novillitos y novillos) y los animales terminados para venta requieren tener acceso a algún tipo de sombra (natural o artificial).
Otro aspecto a considerar el reducir el consumo de Energía Metabolizable a los fines de disminuir el calor de fermentación ruminal el cual es considerado la principal fuente de calor a disipar en animales en engorde a diferencia de lo que ocurre en vacas lecheras. En estas últimas, el objetivo es disminuir el calor generado en la transformación de Energía Metabolizable a Energía neta de lactancia (proveer dietas frías) dado que se les provee dietas con alto contenido de fibra y de alta digestibilidad.
Pero en el caso de los animales en engorde con dietas con baja fibra y alto grano, la cantidad de calor generado por la fermentación ruminal es muy elevada. El animal disminuye el consumo temporal antes condiciones de calor excesivo y luego puede tener grandes picos de consumo de alimento que pueden conducir a la acidosis aguda o subclínica. Es por ello que reducciones moderadas en la concentración energética de la raciones bajan la producción de calor sin deteriorar la eficiencia de conversión debido a que se evitan casos de acidosis.
Amanecer Rural