Mientras tanto, el resto del mundo sigue avanzando en la vacunación y con ella se reavivan las expectativas de recuperación del consumo.
La actual situación de la ganadería se sustenta en la recuperación que comenzarían a mostrar las principales economías del mundo, una vez superada la pandemia. Sin embargo, el actual escenario encontraría a la oferta con ciertas limitaciones para responder de manera contundente a este nuevo nivel de consumo.
Los ganaderos locales se debaten entre retener la hacienda o enviarla a faena, aprovechando los elevados precios.
Así lo indica el último informe semanal del mercado ganadero rosarino Rosgan, señalando que, por diversas razones, los principales productores de carne vacuna se encuentran transitando diferentes procesos de recomposición de sus stocks ganaderos que afectan, en diferente grado, el nivel de oferta disponible.
Tal es el caso de Australia, Brasil y, quizás más incipientemente, la Argentina, tres países que en conjunto aportan anualmente cerca del 45% de las exportaciones mundiales de carne vacuna.
Sin dudas, la fuerte escalada de precios plantea una seria dualidad a los ganaderos locales. Ellos se debaten entre retener la hacienda o enviarla a faena, aprovechando los elevados precios. Algo que podría llegar alterar el proceso de recomposición del stock en el que se encuentran encaminados.
A igual producción y exportaciones en alza, el consumo doméstico fue el que terminó ajustando la ecuación, con una caída del 1,4% anual.
Históricamente, los precios del ganado australiano solían mantenerse similares a los países de América del Sur. Pero la sequía sufrida durante los años 2014/15 restringió el suministro de Australia, los precios subieron y desde entonces nunca recuperaron aquella relación.
Es por ello que -según el Rosgan- esta situación no debe leerse como algo coyuntural para la ganadería ya que, dependiendo de su desenlace, puede llegar a condicionar nuevos equilibrios de precio a futuro.
Nuestro país es quizás, hasta entonces, el que menor impacto relativo ha sufrido si consideramos que, al igual que Brasil, registró un récord en exportaciones de 900 mil toneladas que marcó un alza del 6,5% interanual. Pero al mismo tiempo mantuvo estable tanto el nivel de faena como la producción.
Claro está que, a igual producción y exportaciones en alza, el consumo doméstico fue el que terminó ajustando la ecuación, con una caída del 1,4% anual.
En las últimas semanas China ha estado mejorando los precios pagados por la carne vacuna importada, señal que varios operadores comienzan a mirar con cautela.
Si bien el impacto relativo es menos notorio en lo inmediato, el nivel de extracción que se requirió para sostener la faena sobre un rodeo nacional que aún no ha logrado mejorar sus principales indicadores de productividad, conduce a la necesidad de ingresar paulatinamente a una fase de mayor retención.
“Ahora bien -dice el informe del Rosgan- por el lado de la demanda, tenemos a China que, pese a la recuperación anunciada en su stock porcino y la aparente estabilización de su balance interno, mantiene una tendencia de compras creciente en los tres tipos de carne”.
En el caso de la carne vacuna, durante los primeros dos meses del año el país oriental importó 1,6 millones de toneladas. Se trata de un 28% más respecto de lo importado un año atrás. En efecto, en las últimas semanas ha estado mejorando los precios pagados por la carne vacuna importada, señal que varios operadores comienzan a mirar con cautela.
A medida que nos acerquemos al verano del hemisferio norte, la ansiada reactivación comenzará a materializarse y es entonces cuando podría enfrentarse a una oferta con limitada capacidad de respuesta inmediata ante la falta de stock.
El ABC Rural