ueva Zelanda y Australia protagonizan una batalla legal por la conocida miel de manuka. Se trata de un producto altamente valorado en el mercado por su excelente calidad. Ambos países batallan por vía judicial por el derecho a su comercialización, mientras que la comunidad científica brega por un acuerdo en beneficio de la producción apícola.
Se trata de la planta Leptospermum scoparium, más conocida como arbusto de manuka, que posee un néctar de alto precio (US$100 los 500 gramos) y es mundialmente reconocida por sus beneficios para la salud y belleza.
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La disputa gira en torno al tipo preciso de arbusto del cual se deriva la miel. Nueva Zelanda presentó una demanda ante un tribunal argumentando que, como única fuente de miel con garantía de autenticidad, poseen el derecho para comercializar dicha miel. Lo cierto es que la miel neozelandesa proviene de una sola especie de arbusto. “Los productores neozelandeses señalan que el origen de la palabra manuka surgió entre los maorínes, pueblo originario de ese país”, afirma Tom Walters, CEO y director del Instituto de Investigación Maorí.
En este país, la industria genera US$220 millones al año. Sus productores han solicitado marcas registradas en Gran Bretaña, la Unión Europea, Estados Unidos y China, entre otros.
Para la postura neozelandesa, la miel australiana es del mismo género de arbusto pero de otras especies. “Los australianos están vendiendo ochenta especies diferentes como la misma”, afirmó Tony Wright, gerente general de Comvita, uno de los productores de miel más importantes de Nueva Zelanda.

En la vereda opuesta, para los productores australianos, sus arbustos del género Leptospermum poseen un parentesco cercano al arbusto neozelandés que los vuelven casi indistinguibles. También argumentan que perder la capacidad de etiquetar su miel como manuka generaría un enorme costo al sector, con pérdidas estimadas en medio millón de dólares.
La postura intermedia aparece del lado de la comunidad académica. “Creo que es absurdo que dos países tan bendecidos con un producto tan maravilloso acudan a un tribunal y perviertan el nombre manuka. Deberíamos juntar esos fondos y destinarlos a la ciencia e investigación para proveer al mundo de más miel”, sentenció Walters.