U
n comunicado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reavivó la polémica respecto a la relación entre la ganadería y el calentamiento global. Desde el sector aluden a recientes estudios científicos que rebaten la acusación e introducen cambios en las metodologías de medición de los gases.
La polémica fue desatada a través de un mensaje publicado por la ONU en su cuenta de la red social Twitter. “Comer menos carne ayuda a ahorrar agua y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global”, indicó el organismo.
Casi al mismo tiempo, y como respuesta a la denuncia, el mercado ganadero de Rosario (Rosgan) dio a conocer un informe en el que se cuestiona esta visión. En la misma línea, numerosas asociaciones y organismos representantes de la actividad cuestionaron la acusación y reclamaron un cambio en las metodologías para la medición de las emisiones de carbono.
Si bien en el último informe de la entidad se registra una contribución del 20,7% de la actividad a la generación de gases de efecto invernadero, recientes estudios científicos cambiarían esta visión. Los resultados demuestran que, si bien la ganadería genera emisiones de metano provenientes de la fermentación entérica de bovinos, las pasturas podrían compensar esta contaminación a través de secuestro del carbono que emite el rodeo en las tierras de pastoreo.
En este sentido, se propone la inclusión en los cómputos de la captura o secuestro de estos gases por parte de los pastizales. “Un trabajo impulsado por un grupo de investigadores del Conicet integró en el análisis el secuestro de carbono que realizan las pasturas con las emisiones de los animales para lograr una metodología más completa”, explican desde Rosgan.
Para estimar el impacto de la ganadería y el secuestro de carbono, el estudio se enfocó en el almacenamiento de carbono orgánico en el suelo en cuatro países del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.