n la región del sudoeste bonaerense y la provincia de La Pampa las condiciones ecológicas predominantes, tanto en lo que respecta al clima como a los suelos (de poca profundidad y baja fertilidad), limitan las actividades agropecuarias, especialmente la agrícola. Estas condiciones adversas provocan serias restricciones en el desarrollo de los cultivos implantados; con ello, se ve afectada también la productividad y la viabilidad de los sistemas ganaderos, especialmente en las regiones marginales.
Para mejorar el resultado productivo y económico de una empresa ganadera se pueden implementar diferentes estrategias; entre ellas, se destaca el empleo de aditivos, como es el caso del smartfeed, el smartfeed proteico y dos variantes del smartfeed de alta energía (2,9 a 3,1 Mcal EM/kg MS) y de proteína (entre 61% y 41%). Una forma práctica de utilizar estos aditivos es a través del empleo de Bloques Multinutricionales (BMN), que se están experimentando en toda la región desde el 2007 con muy buenos resultados.
¿Cuál es la base?
El smartfeed es un residuo líquido de melaza enriquecido con levaduras muertas, producto de la industria de levaduras de cerveza. Este aditivo combina los altos niveles de energía disponible de la melaza de caña de azúcar con la proteína de las levaduras de cerveza, para que puedan ser utilizadas por las bacterias ruminales. Existen dos presentaciones diferentes, el smartfeed tradicional (SFT), con entre 11% y 13% de Proteína Bruta (PB), y el smartfeed proteico (SFP) mejorado con urea, con entre 30% y 32% de PB.
Los valores proteicos del primero se deben exclusivamente a la presencia de levaduras muertas que van quedando durante el proceso de multiplicación o el cultivo de ellas en melaza. La proteína de las levaduras contiene uno de los mejores perfiles de aminoácidos que existen en la naturaleza, siendo su valor biológico superior al de la soja. El smartfeed de alta energía y proteína está compuesto por diferentes proporciones de sustancias azucaradas (fructosa de maíz), SFT, urea y minerales, lo que le confiere altos niveles de proteína (de 61% a 41% PB) y de energía metabolizable, equivalente al grano de maíz (2,9 a 3,1 Mcal EM/kg de MS).
La utilización de los bloques tiene como objetivo entregar, a nivel de rumen, una serie de compuestos químicos (amonio y ácidos grasos volátiles) para promover el desarrollo y multiplicación de la flora ruminal, especialmente a las bacterias celulolíticas); en otras palabras, se está “alimentando a los microorganismos ruminales”. En cualquiera de los casos, se incrementan estas bacterias ruminales y, con ellas, se mejora la degradación de la fibra de forrajes groseros (mayor tasa de pasaje), aumentando el consumo de estos alimentos fibrosos y la producción de carne.
A partir de estos subproductos o aditivos se están evaluando diferentes formas de suministro, entre ellas los Bloques Multinutricionales, para mejorar el aprovechamiento de forrajes de baja calidad nutricional (rastrojos de cosecha, pastos naturales, forrajes tropicales o C4 implantados en época otoño-invernal). En el metabolismo energético y proteico, además de los productos generados en rumen (amoníaco, ácidos grasos volátiles, péptidos, aminas y amidas) se producen una serie de eventos y compuestos que trascienden el rumen (pasante o bypass) llegando al intestino delgado, como parte de los almidones de los granos de cereal, de la proteína verdadera del suplemento proteico y la proteína microbiana sintetizada en rumen. De una forma u otra, todos estos productos del metabolismo alimentan al animal a través de los nutrientes que llegan al intestino.
La proporción de los ingredientes que integrará un bloque dependerá de los insumos disponibles, de sus costos y de la categoría de animales.
Se puede utilizar una mezcladora de construcción (hormigonera) o hacer el mezclado de forma manual en algún recipiente adecuado. En cualquiera de los casos, se busca mezclar, de la manera más homogénea posible, los ingredientes según el siguiente orden: grano de cereal molido, harina de girasol u otro subproducto proteico molido, melaza, sales minerales y, por último, la urea (la misma de fertilizante o perlada, sin moler).
En la medida que se va agregando cada ingrediente, se le agrega agua en cantidades ajustadas y se va mezclando, con el fin de ir generando una mixtura homogénea. Normalmente, la cantidad de agua que se usa varía entre el diez y el quince por ciento del total de la mezcla. Una vez que se logró la pasta o masa con la consistencia buscada, se llenan los recipientes cuyas capacidades pueden variar de 20 a 100 litros o kilogramos, de acuerdo a las características propias de cada establecimiento y a la cantidad de animales que se vaya a alimentar.
Una vaca de cría necesita para cubrir sus requerimientos proteicos de mantenimiento entre
300 a 350 gramos de proteína por día, lo que significa que con un consumo diario de entre 600 a 800 gramos de Bloque Multinutricional se asegura cubrir holgadamente esas necesidades. Todo alimento que ingiera, además de los bloques, cubrirán los otros requerimientos de lactancia, gestación, reproducción, o directamente servirán para recuperar estado corporal o engordar al animal.
INTA