El informe de Rosgan arrojó que el productor de toro enfrentó un escenario inflacionario y con costos de insumos por encima de la inflación.
Además, se sumó la sequía que obligó a la demanda a restringir la inversión. Durante el año, se reportó una escasa capacidad de compra por parte de los productores debido a la fuerte descapitalización sufrida durante los meses precedentes.
“En este contexto, el mercado de reproductores terminó ajustando vía precios”, informó Rosgan. Los valores que se registraron fueron inferiores a los de 2022.
“Medidos en equivalente kilos de novillo, el valor promedio de los reproductores comercializados durante la presente campaña se situó en torno a los 1.760 kilos que, comparado con los 2.500 kilos promedio resultantes de la zafra anterior, marcan un retroceso promedio del 30% anual”, destacó Rosgan.
El informe señaló que a principio de la campaña cinco toros de descarte, equivalen a un toro. En los dos últimos meses, la situación cambió y se necesitó la mitad para alcanzar un toro.
También se tuvo en cuenta que el clima no afectó el traslado. “Los toros con destino cría o reproducción no se vieron mayormente alterados respecto del comportamiento promedio de años anteriores, siendo el período de mayor movimiento de reproductores en los meses de agosto a octubre, donde se concentra usualmente cerca del 60% de la zafra”, explicó el Senasa.
Al mismo tiempo, el volumen total de hacienda trasladada con dichos fines, de enero a diciembre, fue de 76.000 cabezas, un 2% menos que en 2022. “No obstante, medido contra el stock de toros reportados a fines de 2022, el total de machos trasladados con fines reproductivos durante la presente campaña se mantuvo prácticamente sin cambios en torno al 8 % del rodeo inicial”, explicó Rosgan.
De esta manera, el criador demostró que le da prioridad a la incorporación de genética a su rodeo. Esta decisión se tomó a pesar de las adversidades del presente.
AgrofyNews