Por Agroempresario.com
La situación climática en el campo argentino se presenta crítica. En las últimas semanas, la falta de precipitaciones y el aumento de las temperaturas han agravado la situación en diversas regiones agrícolas, especialmente en localidades del norte bonaerense como Pergamino y Junín, donde los cultivos de maíz enfrentan serios problemas. Según un informe de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), dependiente de la Secretaría de Agricultura, las reservas hídricas en los suelos han disminuido drásticamente, y los primeros lotes de maíz ya presentan signos de estrés, con la base de las plantas comenzando a secarse.
Los climatólogos prevén que las condiciones no mejorarán en el corto plazo. En los próximos días, se esperan escasas o nulas precipitaciones, lo que pone en una situación aún más complicada a los cultivos. A medida que las temperaturas siguen en aumento, la ola de calor podría extenderse por todo el país, con los vientos del norte y la constante subida térmica afectando principalmente la zona central y noreste del país.

A pesar de las previsiones, algunos expertos señalan que podría haber algo de alivio en la segunda quincena de enero. Las lluvias que se prevén para las provincias de Santa Fe, Córdoba y el norte de Buenos Aires no serán significativas, pero podrían aliviar parcialmente la situación, especialmente para los maíces sembrados a finales de septiembre, que se encuentran en una fase crítica.
María José Dickie, ingeniera agrónoma del INTA, destacó que los maíces sembrados en la segunda etapa, después de las lluvias de octubre, están en pleno período crítico. Estas siembras necesitan con urgencia lluvias para evitar que las altas temperaturas afecten el desarrollo de los cultivos. Por su parte, el climatólogo Germán Heinzenknecht, aseguró que las lluvias más significativas podrían llegar hacia el 15 de enero, pero la situación sigue siendo incierta, y será necesario monitorear de cerca el clima en los próximos días.
La región pampeana también está sufriendo las consecuencias de la falta de agua, con maíces tempranos en floración y en pleno proceso de llenado de granos. Si no se producen precipitaciones, el panorama será aún más desalentador para los productores de la zona, que ya están experimentando un retroceso en las reservas hídricas en el suelo.
