Por Agroempresario.com
La industria maderera argentina atraviesa un momento crítico. En un comunicado contundente, la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (Apicofom) alertó que el sector “está peor que nunca” y enfrenta un grave peligro de cierre de empresas y pérdida de empleos.
El comunicado destaca tres factores clave que agravan la crisis: la caída de la demanda en el mercado interno, la dificultad para exportar debido a un tipo de cambio atrasado y el ingreso masivo de productos importados, principalmente desde Brasil. La combinación de estos factores está afectando la rentabilidad y la sostenibilidad de muchas empresas.
Según Apicofom, los establecimientos madereros operan actualmente al 40% de su capacidad instalada. En los últimos meses, numerosos aserraderos pequeños y medianos cerraron sus puertas, mientras que otros continúan en actividad con rentabilidad nula, sosteniendo estructuras mínimas para evitar despidos masivos.
El sector maderero argentino tiene una fuerte dependencia de las exportaciones, en especial a mercados como Estados Unidos, donde las maderas nacionales abastecen grandes cadenas comerciales. Sin embargo, el atraso cambiario y el incremento de costos en dólares están erosionando la competitividad de las firmas exportadoras.
Empresarios del sector se muestran preocupados por la falta de políticas que favorezcan la exportación y advierten que la situación actual recuerda crisis anteriores, como la de los años 90 y finales de la década pasada, cuando el ingreso de productos importados debilitó gravemente la producción local.
La forestoindustria es una de las actividades más importantes para Misiones y Corrientes. La caída en la actividad afecta no solo a las empresas, sino también a miles de trabajadores y comunidades enteras que dependen del sector.
La crisis también ha impactado en grandes jugadores de la industria. Celulosa Argentina cerró un aserradero en Corrientes por considerarlo ineficiente, y la empresa ACON Timber, que había realizado una millonaria inversión en un aserradero en Virasoro, redujo sus exportaciones debido al tipo de cambio desfavorable.
Desde Apicofom, los empresarios instan al Gobierno a implementar medidas para proteger la industria local. Proponen la corrección del tipo de cambio, incentivos para la exportación y políticas que limiten la competencia desleal de productos importados.
“Los países desarrollados protegen sus mercados y su producción; Argentina, en cambio, mantiene una paridad cambiaria que favorece la importación”, expresaron desde la entidad. Asimismo, alertaron sobre el riesgo de que las empresas familiares desaparezcan si no se toman medidas urgentes.
El sector maderero enfrenta un desafío estructural que podría redefinir su futuro. Según expertos, la falta de tecnología y modernización en la mayoría de los aserraderos argentinos limita su competitividad frente a mercados como Brasil, Chile y Uruguay.
A corto plazo, los empresarios advierten que, sin cambios en la política económica, podría producirse una ola de cierres que impactaría negativamente en la economía regional y el empleo.
El sector maderero, históricamente ligado a la construcción, podría experimentar una recuperación si la industria de la construcción muestra signos de reactivación. No obstante, la incertidumbre económica y la falta de medidas concretas generan preocupación y escepticismo entre los empresarios del rubro.
Con un presente desafiante y un futuro incierto, la industria maderera argentina enfrenta una de sus crisis más severas de los últimos años. La urgencia de soluciones es cada vez mayor, y la continuidad de muchas empresas dependerá de la capacidad del Gobierno para implementar políticas que equilibren la competencia y fomenten la producción nacional.