Mendoza ajusta a la baja el pronóstico de ciruela para industria y prevé una cosecha de casi 73 mil toneladas

La estimación para la campaña 2025/26 se corrigió tras los eventos climáticos recientes; el oasis Sur concentra cerca del 90% de la producción

Mendoza ajusta a la baja el pronóstico de ciruela para industria y prevé una cosecha de casi 73 mil toneladas
domingo 11 de enero de 2026

La provincia de Mendoza difundió el pronóstico de cosecha de ciruela destinada a industria para la campaña 2025/26, con una estimación ajustada de 72.879 toneladas, luego de revisar a la baja las proyecciones iniciales como consecuencia de contingencias climáticas registradas durante las últimas semanas. El dato resulta clave para productores, secaderos e industrias, ya que permite anticipar escenarios productivos y planificar con mayor previsibilidad una de las actividades frutícolas más relevantes de la economía regional mendocina.

El informe técnico establece que, si bien el relevamiento preliminar proyectaba un volumen cercano a las 81.000 toneladas, los daños provocados por tormentas de granizo y otros factores asociados al clima obligaron a realizar correcciones sobre la estimación final. Aun con este ajuste, Mendoza mantiene su perfil como una de las principales provincias productoras de ciruela para industria del país, con una fuerte concentración territorial en el oasis Sur, que explica alrededor del 90% de la producción total.

El pronóstico fue elaborado a partir de un proceso de monitoreo sistemático que se inició con los controles de floración realizados entre fines de agosto y comienzos de octubre. Durante ese período, equipos técnicos realizaron visitas semanales a establecimientos representativos, diferenciados por variedad y región, con el objetivo de obtener datos precisos sobre el estado de los montes frutales. Esta metodología permitió construir una base sólida para la proyección inicial del volumen productivo.

Posteriormente, durante el mes de noviembre, se llevaron a cabo relevamientos de fruta luego del raleo, una instancia determinante para definir el potencial real de cosecha. En total, se evaluaron 696 árboles y se midieron más de 11.600 frutos, lo que aportó información detallada sobre tamaño, carga y condiciones generales de los cultivos. A partir de estos datos, se consolidó una estimación que, en un primer momento, arrojó un volumen cercano a las 81.000 toneladas para toda la provincia.

Mendoza ajusta a la baja el pronóstico de ciruela para industria y prevé una cosecha de casi 73 mil toneladas

Sin embargo, el escenario cambió hacia el cierre del año. Durante diciembre, una serie de tormentas de granizo afectó a distintas áreas productivas, con impacto especialmente significativo en el Sur provincial, donde se concentra la mayor parte de la superficie implantada. A este contexto se sumó la fuerte tormenta registrada el 6 de enero en el departamento de San Rafael, cuyos daños aún se encuentran en proceso de relevamiento y evaluación, por lo que el impacto final continúa bajo análisis técnico.

Como resultado de estos eventos, y considerando además las posibles pérdidas asociadas a problemas sanitarios que suelen manifestarse en la etapa previa a la cosecha, los especialistas ajustaron la proyección a 72.879 toneladas como volumen efectivo esperado para la campaña 2025/26. Este número refleja un escenario más conservador, alineado con las condiciones reales observadas en los montes frutales tras los episodios climáticos adversos.

El análisis territorial incluido en el informe confirma la marcada concentración productiva en el oasis Sur, que mantiene una proyección inicial de 72.122 toneladas, equivalente al 89% del total provincial. En tanto, el oasis Este aporta alrededor del 7%, mientras que las zonas Norte y Valle de Uco completan el volumen restante con participaciones menores. Esta distribución refuerza el peso estratégico del Sur mendocino dentro del complejo ciruelero y su rol central en la provisión de materia prima para la industria.

En cuanto al perfil varietal, la ciruela D’Agen continúa siendo ampliamente predominante en Mendoza, tanto en superficie implantada como en volumen proyectado. Esta variedad, orientada principalmente a la industria del secado, consolida la especialización productiva de la provincia y explica, en buena medida, su posicionamiento dentro del mapa nacional de la ciruela para industria. La estabilidad de este perfil varietal aporta previsibilidad a la cadena, aunque también plantea desafíos en términos de diversificación y manejo sanitario.

Desde el punto de vista productivo, el pronóstico cumple una función clave al ofrecer información anticipada que permite ordenar la toma de decisiones a lo largo de toda la cadena. Para los productores, contar con una estimación ajustada facilita la planificación de la cosecha y la gestión de los recursos. Para los secaderos y la industria, en tanto, el dato resulta fundamental para organizar la logística, prever capacidades de procesamiento y definir estrategias comerciales en función del volumen disponible.

La ciruela para industria representa una actividad de alto impacto en términos de empleo rural, agregado de valor y dinamización de economías locales, especialmente en los departamentos del Sur mendocino. En ese sentido, la previsibilidad productiva se vuelve un factor central para sostener la actividad en un contexto marcado por la variabilidad climática y los desafíos económicos que enfrenta el sector agroindustrial.

El ajuste del pronóstico también pone de relieve la creciente incidencia de los eventos climáticos extremos sobre la producción frutícola. El granizo, las tormentas intensas y los problemas sanitarios asociados a condiciones ambientales adversas obligan a reforzar las estrategias de manejo del riesgo, tanto a nivel predial como en las políticas de acompañamiento al sector. En este marco, los relevamientos técnicos adquieren un rol cada vez más relevante para anticipar impactos y reducir la incertidumbre.

De cara a la campaña 2025/26, el escenario que surge del pronóstico combina señales de estabilidad productiva con alertas vinculadas al clima. Si bien el volumen estimado se ubica por debajo de las proyecciones iniciales, el nivel de producción previsto permite sostener la actividad industrial y mantener la presencia de Mendoza como actor central del complejo ciruelero argentino. El desafío hacia adelante será continuar fortaleciendo la planificación, la innovación tecnológica y las herramientas de gestión que permitan mitigar los efectos de la variabilidad climática.

En definitiva, la estimación de 72.879 toneladas de ciruela para industria sintetiza un escenario realista para la próxima campaña, construido sobre datos técnicos y ajustes derivados de las condiciones observadas en el territorio. Con el oasis Sur como principal sostén productivo y la variedad D’Agen como eje del sistema, Mendoza se prepara para una nueva temporada en la que la previsibilidad y la coordinación entre los distintos eslabones de la cadena serán determinantes para atravesar el ciclo con mayor solidez.



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