Roque Cassini, abogado, empresario de medios y hoy productor agropecuario, consolidó en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires una empresa familiar dedicada a la producción agrícola-ganadera y a la genética bovina, con 8.500 hectáreas, 3.000 vientres y cuatro cabañas de razas líderes, un proyecto que comenzó en 1996 y que hoy se posiciona como referente regional por su escala, su manejo tecnológico y su proyección productiva. La historia y los datos fueron reconstruidos a partir de información publicada por Clarín.
La empresa, conocida como La Cassina, se desarrolla principalmente en campos ubicados en las localidades de Bonifacio y el partido de Guaminí, con extensiones también en Daireaux. Se trata de un sistema productivo mixto que integra agricultura, cría, recría, engorde y selección genética, con una estructura operativa que emplea de manera directa a unas 35 personas y suma asesores técnicos en nutrición, sanidad y planificación forrajera.

Cassini nació y se crió en la ciudad de Buenos Aires. Se formó como abogado en la Universidad de Buenos Aires y a los 21 años ya había obtenido su título. Poco después fundó su propio estudio jurídico, que con el paso del tiempo se especializó en concursos y quiebras y llegó a contar con más de 50 abogados y más de 100 empleados. En paralelo, junto a un socio, incursionó en el mundo de los medios de comunicación al adquirir Radio Splendid, FM Latina y FM Tango, esta última distinguida con dos premios Martín Fierro.
A comienzos de la década de 1990 decidió vender sus participaciones en las radios y cerrar esa etapa profesional. Con el capital acumulado y una vocación que había nacido en su infancia, cuando visitaba un campo familiar en Corrientes, retomó el vínculo con la actividad agropecuaria. En 1996 compró su primer establecimiento en Bonifacio, entonces conocido como Gure Etxea, una zona con tradición en la cría de Angus colorado. Ese fue el punto de partida de un proyecto que con el tiempo se expandió por la compra de campos vecinos hasta alcanzar la escala actual.

La estructura productiva de La Cassina combina aproximadamente un 60% de superficie destinada a ganadería y un 40% a agricultura. En las áreas agrícolas se siembran alrededor de 4.000 hectáreas por año bajo sistema de siembra directa, con una producción anual cercana a las 15.000 toneladas de granos, entre trigo, cebada, maíz y soja. Parte significativa del maíz se destina al consumo interno en los corrales de engorde, lo que permite cerrar el ciclo productivo dentro del propio establecimiento.
En ganadería, la empresa trabaja con cuatro razas: Angus, Hereford, Braford y Brangus, tanto en pedigree como en puros controlados. La cabaña comercializa alrededor de 700 toros y 300 hembras por año, con clientes distribuidos en distintas regiones del país. El rodeo total ronda los 3.000 vientres y el sistema incluye recría pastoril, terminación a corral y también engorde a pasto para determinados destinos de exportación.

Uno de los aspectos distintivos del establecimiento es la incorporación temprana de tecnologías de gestión y manejo. Todo el rodeo cuenta con trazabilidad electrónica individual, lo que permite un control detallado de la información productiva y sanitaria. El esquema se completa con más de 200 potreros, 38 molinos, planificación forrajera basada en pasturas perennes, verdeos de invierno, cultivos de servicio y suplementación estratégica en momentos críticos del ciclo productivo.
La integración entre agricultura y ganadería es uno de los pilares del modelo. En los ambientes más agrícolas predominan los cultivos extensivos, mientras que en zonas más arenosas o con limitaciones se aprovechan pasturas como alfalfa, pasto llorón y especies adaptadas a bajos cercanos a lagunas. Además, la empresa impulsó la forestación de sectores altos para reducir erosión, mejorar el bienestar animal y transformar el paisaje productivo.

La Cassina también desarrolló infraestructura propia para ganar eficiencia operativa. Cuenta con maquinaria agrícola propia para realizar todas las labores y con camiones propios para el traslado de hacienda, un aspecto clave en una región donde las distancias y la logística inciden de manera directa en los costos. Esa autonomía permitió sostener la operatoria incluso en contextos económicos complejos.
El proyecto productivo es, además, de carácter familiar. Cassini está casado desde joven con Patricia Alberto y juntos formaron una familia con cuatro hijos, que progresivamente comenzaron a involucrarse en la gestión tanto del campo como del estudio jurídico. La continuidad generacional es uno de los ejes que hoy atraviesan la planificación de la empresa.
En paralelo a su actividad como productor, Cassini mantiene una participación institucional activa en el sector. Forma parte de la comisión directiva de la Asociación Argentina de Angus, donde actualmente se desempeña como vicepresidente segundo, y participa en espacios técnicos vinculados a la mejora genética y al desarrollo de programas orientados a productores comerciales.

La trayectoria de La Cassina refleja un proceso más amplio que atraviesa a buena parte de la ganadería argentina: profesionalización, incorporación tecnológica, integración de sistemas y búsqueda de mayor eficiencia sin resignar escala ni sustentabilidad. En un contexto marcado por la volatilidad económica, las restricciones comerciales y los cambios en los mercados internacionales, el caso muestra cómo un proyecto de largo plazo puede consolidarse a partir de inversión sostenida, gestión técnica y visión empresarial.
Con casi tres décadas desde la compra del primer campo, el establecimiento continúa expandiendo su presencia comercial en remates, exposiciones regionales y redes de clientes. La apuesta a cuatro razas, la diversificación productiva y el perfil familiar de la empresa aparecen como los pilares de un modelo que combina tradición ganadera con herramientas de gestión modernas y que mantiene como objetivo sostener la competitividad en un escenario cada vez más exigente para el agro argentino.
