El calor modifica la conducta de las abejas melíferas y podría afectar la polinización, según un estudio científico

Una investigación australiana detectó que el aumento de la temperatura altera el comportamiento de la abeja productora de miel, con posibles impactos en la biodiversidad y la producción de alimentos

El calor modifica la conducta de las abejas melíferas y podría afectar la polinización, según un estudio científico
martes 20 de enero de 2026

El aumento de la temperatura está modificando el comportamiento de la abeja melífera europea, una de las principales especies responsables de la polinización de cultivos, según reveló un estudio científico realizado en Australia. La investigación, desarrollada por especialistas de Monash University, analizó la reacción de distintas especies de abejas frente al calor y concluyó que la productora de miel presenta mayores alteraciones conductuales que las especies nativas, un hallazgo relevante por su potencial impacto en la seguridad alimentaria y el equilibrio de los ecosistemas. La información fue difundida por Infobae, a partir del trabajo publicado en la revista especializada Journal of Insect Physiology.

La investigación se centró en evaluar cómo el incremento térmico afecta la respuesta a la luz, un comportamiento clave para la orientación, la búsqueda de alimento y el retorno al nido. Para ello, los científicos trabajaron con ejemplares de Apis mellifera (abeja melífera europea) y con abejas nativas australianas del género Lasioglossum, recolectadas tanto en entornos urbanos como en áreas naturales de Melbourne y sus alrededores.

El calor modifica la conducta de las abejas melíferas y podría afectar la polinización, según un estudio científico

Los experimentos expusieron a los insectos a distintos tipos de iluminación —luz ultravioleta y luz blanca artificial— bajo dos condiciones de temperatura: 28 °C y 32 °C. La elección de estos rangos térmicos respondió a escenarios habituales durante olas de calor, cada vez más frecuentes en distintas regiones del planeta como consecuencia del cambio climático.

Los resultados mostraron una diferencia significativa entre especies. Mientras que las abejas nativas mantuvieron su comportamiento habitual frente al aumento de temperatura, la abeja melífera europea redujo su velocidad de respuesta a la luz bajo condiciones de mayor calor. Este cambio conductual, aunque pueda parecer sutil, tiene implicancias concretas: la atracción a la luz está directamente vinculada con la capacidad de las abejas para orientarse en el entorno, identificar flores y optimizar la recolección de néctar y polen.

El equipo científico advirtió que una respuesta más lenta frente a estímulos luminosos puede traducirse en menor eficiencia en la búsqueda de alimento, dificultades en la navegación y problemas en la coordinación dentro de la colonia. En un contexto de temperaturas elevadas sostenidas, este tipo de alteraciones podría afectar el rendimiento general de las colmenas.

El calor modifica la conducta de las abejas melíferas y podría afectar la polinización, según un estudio científico

La investigación fue liderada por la Dra. Scarlett Howard, integrante de la Escuela de Ciencias Biológicas de Monash University, quien explicó que los resultados evidencian la complejidad de las respuestas de los polinizadores frente a múltiples presiones ambientales. “Este fenómeno pone de manifiesto la interacción entre factores como la temperatura, el entorno urbano y la fisiología de cada especie”, señaló la científica, según reprodujo Infobae.

Uno de los datos relevantes del estudio es que la urbanización, por sí sola, no mostró un impacto significativo en el comportamiento de las abejas analizadas. Tanto los ejemplares provenientes de áreas urbanas como los de entornos naturales respondieron de manera similar frente a los estímulos lumínicos. La variable determinante fue la temperatura, y su efecto resultó particularmente marcado en la abeja melífera europea.

Este hallazgo adquiere especial relevancia si se considera que Apis mellifera es la especie más utilizada a nivel global para la polinización agrícola. Su rol es central en la producción de frutas, hortalizas, semillas y numerosos cultivos de importancia económica. Cualquier alteración sostenida en su comportamiento podría traducirse, a largo plazo, en una disminución de la eficiencia polinizadora y, por extensión, en impactos sobre la productividad agrícola.

Los investigadores también señalaron que el estrés térmico puede interferir en procesos neurológicos y sensoriales de los insectos. Si bien el experimento se focalizó en la respuesta a la luz, los especialistas advierten que efectos similares podrían manifestarse en otras conductas esenciales, como la comunicación entre individuos, la navegación mediante referencias solares y la organización de tareas dentro de la colmena.

El calor modifica la conducta de las abejas melíferas y podría afectar la polinización, según un estudio científico

En paralelo, el estudio aporta una señal alentadora respecto de las abejas nativas australianas. Su capacidad para mantener comportamientos estables frente a temperaturas más altas sugiere una mayor resiliencia biológica ante escenarios de calentamiento. Este aspecto abre nuevas líneas de investigación sobre la importancia de preservar la diversidad de polinizadores, no solo por su valor ecológico, sino también como estrategia para fortalecer la estabilidad de los sistemas productivos.

Los autores del trabajo subrayan que comprender cómo responden distintas especies al cambio climático resulta clave para diseñar políticas de conservación, planificar el manejo de espacios verdes urbanos y rurales, y orientar estrategias agrícolas más sostenibles. En muchas ciudades, el fenómeno de “isla de calor” eleva las temperaturas por encima de las zonas rurales circundantes, lo que podría amplificar los efectos observados en determinados polinizadores.

El estudio también pone de relieve la necesidad de integrar variables ambientales en la planificación urbana. La elección de sistemas de iluminación, el diseño de corredores verdes y la protección de hábitats naturales pueden jugar un rol relevante en la mitigación de impactos sobre insectos polinizadores.

Desde una perspectiva más amplia, la investigación se suma a un creciente cuerpo de evidencia científica que advierte sobre los efectos del cambio climático en la biodiversidad. Las abejas, por su función central en los ecosistemas y en la producción de alimentos, se han convertido en un indicador sensible de las transformaciones ambientales en curso.

El calor modifica la conducta de las abejas melíferas y podría afectar la polinización, según un estudio científico

Aunque los investigadores reconocen que aún queda mucho por explorar, consideran que este tipo de estudios aporta información valiosa para anticipar desequilibrios y actuar de forma preventiva. La adaptación de las políticas públicas, el fortalecimiento de la investigación científica y la promoción de prácticas productivas compatibles con la conservación aparecen como factores clave para sostener el rol de los polinizadores en el futuro.

En un escenario de temperaturas en ascenso, comprender el comportamiento de las abejas no es solo un asunto científico: es una cuestión estratégica para la seguridad alimentaria global y para la protección de los ecosistemas de los que depende gran parte de la vida en el planeta.



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