Un inventor australiano presentó un kit compacto de extracción de miel que busca simplificar la apicultura a pequeña escala y reducir el estrés tanto para las abejas como para los apicultores. El sistema, diseñado para colmenas domésticas y de baja escala productiva, permite extraer miel en apenas 20 segundos por sección, sin necesidad de equipos industriales ni salas especiales, lo que abre nuevas posibilidades para la producción local y urbana.
El dispositivo fue desarrollado por Simon Mildren, bombero de profesión y apicultor por vocación, quien durante más de seis años trabajó en prototipos orientados a resolver uno de los principales cuellos de botella de la apicultura tradicional: el momento de la cosecha. Marcos pesados, extractores voluminosos y procesos largos suelen desalentar a quienes mantienen pocas colmenas en jardines, huertas o pequeños terrenos rurales.
El resultado es el Hivekeepers Micro Honey Harvester, un sistema pensado para apicultores que gestionan entre una y cinco colmenas y buscan una alternativa más accesible, limpia y manejable para obtener miel sin alterar el equilibrio del nido.
El corazón del kit está formado por marcos de plástico alimentario reutilizable, libre de BPA, compatibles con colmenas estándar tipo Langstroth, uno de los formatos más extendidos a nivel mundial. Esta compatibilidad evita la necesidad de cambiar toda la infraestructura existente, una de las principales barreras para la adopción de nuevas tecnologías en el ámbito rural.
Cada marco contiene ocho módulos independientes, denominados cassettes, de aproximadamente 10 por 10 centímetros. Estas pequeñas secciones de panal pueden retirarse de manera individual, lo que permite cosechar solo la cantidad de miel necesaria sin desmontar el marco completo ni intervenir de forma brusca en la colmena.
Cada cassette puede albergar cerca de 250 mililitros de miel, lo que da un rendimiento aproximado de dos litros por marco completo. Esta segmentación también facilita la separación de mieles de distintas floraciones o zonas del apiario, un aspecto clave para pequeños productores que venden en mercados locales y buscan diferenciar su producto.

La extracción se realiza mediante una máquina portátil del tamaño de una cafetera doméstica y con un peso cercano a los tres kilogramos, lo que permite transportarla fácilmente y utilizarla en cualquier espacio reducido, incluso en una cocina.
El equipo puede funcionar tanto con batería de ion-litio como conectado a la red eléctrica. El proceso es simple: los cassettes se separan en dos mitades, se colocan dentro del dispositivo con la capa cerosa orientada hacia el interior, se activa el sistema y un rotor central gira para extraer la miel por fuerza centrífuga.
En unos 20 segundos, la miel se libera y se acumula en una base desmontable, lista para ser vertida directamente en frascos. Un marco completo puede procesarse en alrededor de 10 minutos, incluyendo la manipulación y el recambio de módulos.
Según el diseño, la limpieza del equipo se limita al uso de agua templada, sin detergentes ni procesos complejos, lo que reduce tiempos muertos y evita residuos.

Uno de los objetivos centrales del sistema es minimizar la perturbación del nido. Al retirar solo pequeñas secciones de panal, se reduce la manipulación directa de la colmena y el impacto sobre la organización interna de las abejas.
Este enfoque responde a una preocupación creciente dentro de la apicultura moderna: cómo compatibilizar la producción con el bienestar de los polinizadores, cuya salud es clave para los ecosistemas y la seguridad alimentaria.
El diseño modular también permite espaciar las cosechas y adaptarlas al ritmo de la colmena, evitando extracciones masivas que pueden generar estrés o desequilibrios en la colonia.
El sistema apunta a un segmento específico: la apicultura de proximidad. En ciudades como Melbourne, Berlín o Barcelona, las colmenas urbanas se multiplicaron en los últimos años, impulsadas por proyectos educativos, programas de biodiversidad y productores que buscan alimentos de cercanía.
En estos entornos, el principal obstáculo no suele ser el manejo de las colmenas, sino la falta de infraestructura para procesar la miel. Los extractores industriales resultan costosos, ruidosos y requieren espacio, algo incompatible con patios, terrazas o huertos comunitarios.
Un equipo compacto y silencioso encaja en ese vacío y permite que la miel se produzca y procese en el mismo lugar donde se generan las colmenas, reforzando la lógica de producción local “tarro a tarro”.

Más allá del uso doméstico, el kit también presenta potencial en escuelas, cooperativas y proyectos comunitarios, donde la apicultura se utiliza como herramienta educativa para enseñar sobre biodiversidad, ciclos naturales y producción de alimentos.
La posibilidad de que estudiantes participen directamente en la cosecha, sin maquinaria compleja ni riesgos elevados, transforma el proceso en una experiencia pedagógica accesible y tangible.
En zonas rurales con recursos limitados, una solución portátil y de bajo mantenimiento puede facilitar la diversificación de ingresos para familias que ya cuentan con colmenas pero carecen de medios para procesar la miel de manera eficiente.

El proyecto despertó interés internacional incluso antes de su lanzamiento comercial. En 2025, la campaña de financiación colectiva superó ampliamente su objetivo inicial en pocos minutos, lo que evidenció una demanda latente por soluciones más simples para la apicultura a pequeña escala.
Además, el sistema fue reconocido en certámenes de innovación vinculados al agrotech, donde se valoran desarrollos tecnológicos con impacto práctico y aplicabilidad real en el campo.
El Micro Honey Harvester se inscribe en una tendencia más amplia: el desarrollo de tecnología ligera para sistemas alimentarios locales. En lugar de automatizar procesos a gran escala, estas soluciones buscan reducir fricciones, costos y barreras de entrada para pequeños productores.
En un contexto de creciente interés por la trazabilidad, la producción local y la sostenibilidad, herramientas de este tipo permiten que la obtención de alimentos vuelva a ser un proceso visible, cercano y compartido.
A largo plazo, el valor del sistema no se limita a la rapidez de extracción. Su aporte principal radica en facilitar una apicultura más calmada, accesible y compatible con la vida cotidiana, donde las abejas, los apicultores y los consumidores forman parte de una misma escala.