Las exportaciones del sector lechero argentino alcanzaron en 2025 el nivel más alto de los últimos 12 años, al totalizar 425.042 toneladas por un valor de USD 1.690 millones, según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación. El hito se registró a lo largo del último año calendario, en todo el territorio nacional, y resulta relevante porque consolida un proceso de modernización productiva y mayor inserción internacional de la cadena láctea.
De acuerdo con datos oficiales de la Dirección Nacional de Lechería, elaborados en base a información del INDEC, el desempeño exportador mostró un crecimiento interanual del 11% en volumen y del 20% en valor, lo que refleja no solo un aumento en las cantidades comercializadas al exterior, sino también una mejora en los precios promedio y en la composición de la oferta exportable.
Medidas en litros equivalentes, las ventas externas representaron 3.129 millones de litros de leche, un incremento del 18% respecto de 2024. Ese volumen explicó el 27% de la producción nacional, un dato que refuerza la magnitud del aporte del comercio exterior al desempeño global del sector durante el último año.
La canasta exportadora mantuvo un perfil diversificado, con predominio de productos industriales de mayor valor agregado. La leche en polvo entera concentró el 35% del total de las toneladas exportadas, seguida por el suero con el 17%, la mozzarella con el 13%, la leche en polvo descremada con el 7% y los quesos de pasta semidura con el 6%. El resto se distribuyó entre otros quesos, manteca y productos lácteos procesados, que completaron la oferta enviada al exterior.
En términos de destinos, los lácteos argentinos llegaron a 89 países, lo que da cuenta de una amplia dispersión geográfica y de una estrategia comercial orientada a sostener y ampliar mercados. Brasil se consolidó como el principal comprador, al absorber el 41% de las toneladas exportadas, seguido por Argelia con el 19%. En un segundo escalón se ubicaron Chile y China, ambos con el 7%, mientras que Uruguay y Rusia representaron cada uno el 3% del total exportado.
Desde la Secretaría de Agricultura destacaron que estos resultados están directamente vinculados al proceso de incorporación de tecnología, la mejora de los sistemas de manejo y la adopción de buenas prácticas productivas a lo largo de toda la cadena, desde la producción primaria hasta la industria. El esfuerzo conjunto de productores, cooperativas y empresas permitió elevar los niveles de eficiencia, calidad y trazabilidad, condiciones cada vez más demandadas por los mercados internacionales.
En ese marco, las políticas públicas orientadas al sector jugaron un rol complementario. Según información oficial, la disponibilidad de líneas de financiamiento específicas, el impulso a la creación y consolidación de nuevas industrias PyMEs con perfil exportador, y la apertura de estadísticas sectoriales contribuyeron a generar un entorno más previsible para la inversión y la planificación productiva. Estas herramientas facilitaron la incorporación de equipamiento, mejoras en infraestructura y procesos industriales más eficientes.
El buen desempeño exportador se apoyó, además, en un sólido nivel de producción interna. Entre enero y diciembre de 2025, la producción nacional de leche alcanzó los 11.618 millones de litros, el volumen más alto de la última década y el segundo registro histórico más elevado para el sector lácteo argentino. Este crecimiento productivo permitió abastecer tanto al mercado interno como a la creciente demanda externa, sin generar tensiones significativas en la oferta local.
Analistas del sector señalan que la combinación de mayor producción, diversificación de productos y expansión de destinos posiciona a la lechería argentina en un escenario más competitivo. La capacidad de colocar productos en mercados exigentes, junto con la consolidación de socios comerciales tradicionales, fortalece el perfil exportador de la cadena y reduce la dependencia de un número limitado de compradores.
Al mismo tiempo, el desempeño de 2025 plantea nuevos desafíos. La necesidad de sostener la inversión en tecnología, profundizar la diferenciación de productos y continuar mejorando los estándares sanitarios y ambientales aparece como clave para mantener el ritmo de crecimiento. En un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios y la competencia de grandes jugadores globales, la consistencia de las políticas sectoriales y la coordinación público-privada serán factores determinantes.
Desde el Gobierno nacional remarcaron que los resultados alcanzados confirman el potencial de la lechería como complejo exportador estratégico, con capacidad para generar divisas, empleo y desarrollo regional. La consolidación de este proceso dependerá, hacia adelante, de la estabilidad macroeconómica, el acceso al financiamiento y la continuidad de las herramientas que favorezcan la competitividad.
El récord exportador registrado en 2025 cierra así un año de fuerte dinamismo para la cadena láctea argentina y deja un punto de partida elevado para el ciclo siguiente. Con una producción en máximos de la década y una presencia creciente en los mercados internacionales, el sector se encamina a consolidar su rol dentro del entramado agroindustrial del país.