Bridgit Mendler, ex figura de Disney Channel y hoy CEO de la startup Northwood Space, se convirtió en una de las protagonistas inesperadas del nuevo negocio espacial tras liderar una ronda de financiación por US$ 100 millones, que se suma a un contrato gubernamental por US$ 49,8 millones con la Fuerza Espacial de Estados Unidos. La operación, cerrada a fines de enero de 2026 en Estados Unidos, consolida a la empresa como un actor estratégico en la modernización de la infraestructura satelital global y eleva el capital total levantado a US$ 136 millones, según informó Forbes.
La noticia es relevante porque expone el avance acelerado de una compañía joven en un sector dominado históricamente por grandes contratistas y agencias estatales. Northwood Space desarrolla antenas terrestres de nueva generación para conectar satélites con la Tierra, un eslabón crítico y poco visible de la economía espacial que, pese al crecimiento exponencial de satélites en órbita, mantiene tecnologías heredadas de la década de 1960.

La ronda Serie B fue liderada por Washington Harbour Partners y Andreessen Horowitz, dos fondos con fuerte presencia en tecnología e infraestructura estratégica. A la par, el contrato con la Fuerza Espacial estadounidense busca modernizar la Red de Control de Satélites, un sistema clave para la operación de activos espaciales civiles y militares.
Mendler tiene 33 años y un recorrido poco convencional para el ecosistema emprendedor. Entre 2009 y 2014 fue una de las caras más reconocidas de Disney Channel, al protagonizar la serie ¡Buena suerte, Charlie!, además de participar en otras producciones del canal. En paralelo, desarrolló una carrera musical que alcanzó su punto máximo en 2012 con el sencillo “Ready or Not”, que obtuvo certificación de platino en Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, tras ese período de exposición mediática, se alejó progresivamente del entretenimiento. Entre 2017 y 2024 se formó en el ámbito académico y regulatorio: obtuvo una maestría en Ciencias de la Comunicación en el MIT, avanzó en un doctorado en el MIT Media Lab y completó un doctorado en Derecho en la Universidad de Harvard, con foco en regulación y políticas espaciales. También trabajó en la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos, en el área vinculada a satélites, y cofundó la Sociedad de Derecho Espacial de Harvard.

Ese cruce entre tecnología, regulación y espacio sentó las bases de su proyecto empresarial. “Me enamoré completamente del derecho espacial”, declaró en 2024 en una entrevista citada por Forbes, al explicar su transición definitiva hacia el sector aeroespacial.
La idea de Northwood Space surgió durante la pandemia de COVID-19, cuando Mendler comenzó a experimentar con antenas construidas de forma artesanal para recibir datos de satélites meteorológicos. La limitación que detectó fue clara: mientras la cantidad de satélites en órbita crecía de manera acelerada, la infraestructura terrestre no acompañaba ese ritmo.
Northwood desarrolla antenas de matriz en fase compactas, capaces de desplegarse en semanas y no en años, como ocurre con las estaciones tradicionales. El objetivo es crear una red flexible y escalable que funcione como una “autopista de datos” entre la Tierra y el espacio, capaz de soportar tanto misiones comerciales como gubernamentales.
La compañía fue cofundada por Mendler junto a su esposo, Griffin Cleverly, ingeniero con experiencia previa en Lockheed Martin y actual CTO de la firma, y por el ingeniero Shaurya Luthra, responsable del área de software y distinguido en la lista Forbes 30 Under 30 en la categoría Ciencia.
En 2024, Northwood había levantado US$ 6,3 millones en una ronda semilla con apoyo de Founders Fund y Andreessen Horowitz. Meses después, sumó US$ 30 millones en una Serie A. Con la última inyección de capital, la valuación de la empresa se estima entre US$ 500 y US$ 800 millones, de acuerdo con datos citados por Forbes.

El acuerdo con la Fuerza Espacial de Estados Unidos marca un punto de inflexión para la compañía. El contrato por US$ 49,8 millones apunta a modernizar la infraestructura de control satelital y posiciona a Northwood como proveedor estratégico del gobierno estadounidense en un área sensible para la seguridad y las comunicaciones.
Mendler destacó la velocidad de ejecución como una de las ventajas competitivas de la startup. En declaraciones recogidas por Forbes, aseguró que el equipo logró poner en funcionamiento enlaces operativos en apenas tres meses desde el inicio formal del contrato, un plazo significativamente menor al habitual en este tipo de proyectos.
La empresa planea desplegar más de 82 estaciones terrestres en 18 ubicaciones globales antes de finales de 2026. Además, mantiene conversaciones con actores privados del sector espacial, entre ellos SpaceX, para integrarse a redes satelitales comerciales de gran escala.

A diferencia de otros perfiles del ecosistema tecnológico, Mendler combina una trayectoria pública con una formación técnica y legal de alto nivel. A los 33 años, su recorrido incluye cinco etapas bien definidas: actriz de televisión, cantante con certificaciones internacionales, académica de élite, emprendedora tecnológica y, desde 2024, madre, tras la adopción de un niño junto a Cleverly.

Lejos de construir un relato de genialidad individual, Mendler suele enfatizar el aprendizaje constante y el trabajo en equipo. En entrevistas citadas por Forbes, sostuvo que no se considera “la persona más inteligente de la sala”, pero sí alguien dispuesta a perseguir su curiosidad y asumir riesgos en áreas complejas.
Ese enfoque parece alinearse con la estrategia de Northwood Space: identificar un cuello de botella estructural, aplicar innovación tecnológica y escalar rápidamente en un mercado que se expande al ritmo de la nueva economía espacial. Con respaldo financiero, contratos estatales y proyección internacional, la startup se posiciona como uno de los nombres a seguir en la próxima etapa de las comunicaciones satelitales.