El expresidente de Estados Unidos Donald Trump anunció este viernes la nominación de Kevin Warsh como su candidato para presidir la Reserva Federal (Fed), el banco central del país, una decisión clave que vuelve a poner en el centro del debate la independencia de la política monetaria, el rumbo de las tasas de interés y el impacto global de las decisiones económicas estadounidenses. La postulación, informada por la BBC, se conoce cuando se acerca el final del mandato de Jerome Powell, previsto para mayo, y en medio de una escalada de críticas del propio Trump contra la actual conducción de la Fed.
Warsh, economista de 55 años, no es un nombre ajeno al organismo: integró la junta de gobernadores de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, un período marcado por la crisis financiera global de 2008. Su eventual regreso al máximo cargo del banco central estadounidense requerirá la aprobación del Senado, un proceso que podría extenderse y generar tensiones políticas adicionales en Washington.

La Fed es una institución formalmente independiente del Poder Ejecutivo y tiene un doble mandato otorgado por el Congreso: mantener la estabilidad de precios y promover el máximo nivel de empleo. Para cumplirlo, define la política de tasas de interés, una herramienta que influye directamente en el costo del crédito, las hipotecas, los préstamos al consumo y la actividad económica, tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Por ese motivo, el nombre de quien presida el organismo es seguido de cerca por los mercados financieros globales.
El anuncio de Trump llegó a través de su red social Truth Social, donde afirmó que Warsh “pasará a la historia como uno de los grandes presidentes de la Fed, quizá el mejor”. Según consignó la BBC, el expresidente ha sido especialmente crítico de Powell por no haber reducido los tipos de interés con la rapidez que él considera necesaria, y por resistir las presiones políticas directas desde la Casa Blanca.

Desde el entorno republicano, la nominación no estuvo exenta de reparos. El senador Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, adelantó que podría oponerse a las designaciones impulsadas por Trump mientras no se resuelva la situación judicial que involucra a Powell, investigado por reformas edilicias realizadas en edificios de la Fed. El propio Powell calificó esa investigación como “sin precedentes” y recibió el respaldo público de expresidentes del organismo y de autoridades monetarias estatales, de acuerdo a la BBC.
Kevin Warsh es actualmente miembro de la Hoover Institution, un think tank de orientación conservadora, y forma parte del directorio de UPS, una de las principales empresas de logística del mundo. Durante su etapa como gobernador de la Fed, se ganó la reputación de “halcón”, es decir, de priorizar el control de la inflación incluso a costa de mantener tasas más altas. Sin embargo, en los últimos meses su discurso mostró matices: pasó a defender recortes de tasas en el corto plazo, combinados con una reducción del balance de la Fed, una postura que generó debate entre economistas y operadores financieros.

Trump sostuvo en diciembre, en declaraciones citadas por la BBC, que Warsh “cree que hay que bajar los tipos de interés”, y aseguró que esa visión es compartida por otros referentes con los que ha dialogado. Para el mercado, esa combinación de antecedentes ortodoxos y señales más flexibles explica por qué la nominación fue leída como una opción relativamente previsible: tras conocerse la noticia, el dólar se fortaleció levemente y el precio del oro cayó cerca de 6%, según datos mencionados por el medio británico.
Otro aspecto que rodea la figura de Warsh son sus vínculos familiares con el entorno de Trump. Está casado con Jane Lauder, heredera del grupo de cosméticos Estée Lauder, y su suegro, Ronald Lauder, es un reconocido multimillonario y donante histórico de campañas republicanas, además de aliado político del expresidente. Estos lazos alimentan las dudas de algunos sectores sobre el grado de autonomía que podría tener Warsh frente a eventuales presiones de la Casa Blanca.

Analistas internacionales consultados por la BBC coincidieron en que, pese a esas inquietudes, la figura de Warsh genera menos alarma que otros posibles candidatos. Stephen Brown, economista jefe adjunto para Norteamérica de Capital Economics, afirmó que se trata de “una elección relativamente segura” y que su historial de posturas duras frente a la inflación podría servir para disipar temores sobre una Fed subordinada a los intereses políticos de Trump. En una línea similar, Stuart Clark, gestor de carteras de la firma Quilter, señaló que los inversores “respirarán algo más tranquilos” ante una nominación conocida por el mercado.
El trasfondo de la designación está marcado por la larga disputa entre Trump y Powell, que escaló en las últimas semanas. El expresidente llegó a calificar públicamente al titular de la Fed como “gran perdedor” e “imbécil”, y lo responsabilizó por frenar el crecimiento económico al mantener tasas elevadas. Powell, por su parte, advirtió que la independencia del banco central está en juego y planteó que el debate de fondo es si la política monetaria seguirá guiándose por datos y condiciones económicas, o si quedará condicionada por la presión política.

Más allá de la figura de Warsh, los especialistas recuerdan que la Fed no decide de manera unipersonal: la política monetaria se define en un comité, cuyos miembros tienen mandatos de hasta 14 años, lo que limita la capacidad de cualquier presidente para modificar de forma abrupta el rumbo del organismo. Además, las herramientas de la Fed tienen alcances acotados y los costos finales del crédito también dependen de factores globales, fiscales y financieros.
La nominación de Kevin Warsh abre así una nueva etapa de incertidumbre y debate en torno al futuro de la Reserva Federal, con impacto no solo en la economía estadounidense, sino también en los mercados internacionales. Su confirmación o eventual bloqueo en el Senado será seguida de cerca por inversores, gobiernos y bancos centrales de todo el mundo, conscientes de que cada decisión de la Fed repercute mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos. La información fue reportada originalmente por la BBC.