El ingreso de divisas por exportaciones de carne bovina argentina alcanzó en 2025 un récord histórico de USD 3.700 millones, con un crecimiento del 22,3% interanual, impulsado por la sostenida demanda internacional y la recuperación de los precios externos, según datos oficiales difundidos este 2 de febrero de 2026. El resultado consolida a la ganadería bovina como uno de los principales aportantes de dólares a la economía argentina y refuerza su peso dentro del comercio exterior.
La información surge de registros de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, elaborados por la Dirección Nacional de Producción Ganadera en base a datos del SENASA, el INDEC y la Dirección de Control Comercial Agropecuario, y fue publicada por el medio especializado TodoAgro. El informe confirma que el desempeño del sector durante 2025 fue el mejor en términos de valor exportado.
Durante el año, la Argentina exportó un total de 853.183 toneladas equivalentes res con hueso, lo que evidencia un volumen significativo de envíos al exterior. Sin embargo, el factor decisivo para alcanzar el récord fue la evolución de los precios internacionales, que registraron una suba sostenida a lo largo del año y alcanzaron niveles inéditos en términos nominales.
En diciembre de 2025, el precio promedio en dólares por tonelada equivalente res con hueso mostró un incremento del 35,6% respecto del mismo mes de 2024, constituyendo el mayor registro histórico del sector. Esta mejora respondió a un contexto internacional marcado por una oferta ajustada en los principales países productores y una demanda firme, especialmente desde Asia.
China se mantuvo como el principal destino de las exportaciones argentinas de carne bovina, concentrando una parte relevante del volumen total. A su vez, se consolidaron envíos hacia mercados de alto valor como la Unión Europea, Israel y Estados Unidos, que aportaron un mayor precio promedio por tonelada y contribuyeron al crecimiento del valor exportado.
El récord de ingresos se alcanzó en un escenario interno desafiante para la actividad ganadera, atravesada por costos crecientes, exigencias sanitarias y una recomposición gradual del rodeo bovino. Aun así, la cadena productiva logró sostener el ritmo de exportaciones y responder a la demanda externa, fortaleciendo el desempeño del sector frigorífico y de los eslabones asociados.
Desde el punto de vista económico, el ingreso de divisas generado por la carne bovina tiene un impacto directo en la balanza comercial y un efecto multiplicador sobre las economías regionales, el empleo y la actividad industrial vinculada a la producción y procesamiento de carne.
Los datos oficiales también reflejan que el crecimiento del valor exportado fue superior al aumento del volumen, lo que indica una mayor participación de productos de alto valor dentro de la canasta exportadora. Esta tendencia refuerza la importancia de mejorar la competitividad, la trazabilidad y el acceso a mercados exigentes.
De cara a 2026, el desempeño del sector estará condicionado por la evolución de los precios internacionales, la demanda global y las condiciones productivas internas. No obstante, el récord alcanzado en 2025 confirma el rol estratégico de la ganadería bovina como generadora de divisas y como uno de los pilares del complejo agroindustrial argentino.