La cotización de Bioceres Crop Solutions , la empresa biotecnológica argentina que desarrolló semillas resistentes a la sequía, cayó por debajo de US$1 por acción a principios de febrero de 2026, ubicándose en niveles que la convierten en una “penny stock”, lo que expone a la compañía al riesgo de un proceso de desliste del mercado Nasdaq si no corrige ese nivel en los próximos 30 días hábiles.
Este derrumbe, que incluye una caída de más del 40% solo durante enero, marca un hito negativo para una firma que no hace mucho fue considerada uno de los principales exponentes de innovación en el agro argentino y que llegó a cotizar muy por encima de esos valores.
La caída bursátil se produce en un contexto de profundas dificultades financieras y operativas dentro del grupo empresario, que ha generado inquietud entre inversores, mercados y analistas financieros sobre el futuro inmediato de la compañía.

La acción de Bioceres, que en 2021 llegó a cotizar cerca de US$16 por unidad, ahora ronda precios que no superan el dólar, lo que implica un retroceso acumulado de cerca del 90% respecto de sus máximos históricos en apenas unos años.
Este deterioro sitúa a la biotech argentina en una zona crítica: según las normas de la bolsa Nasdaq, si una acción se mantiene por debajo de US$1 durante 30 ruedas consecutivas, se activa un proceso de revisión que puede derivar en la suspensión de la cotización o desliste del mercado estadounidense, un escenario que profundizaría aún más las dificultades para la firma.
La jornada en la que el título cruzó ese umbral coincide con una caída generalizada de acciones argentinas en Wall Street, donde el papel de Bioceres lideró las bajas entre los ADR del país.

Paralelamente al derrumbe bursátil, Bioceres enfrenta un cuadro interno complicado, con procesos de reestructuración societaria y financiera. A comienzos de 2026, **Bioceres S.A. —la sociedad originaria y fundacional del grupo— presentó un concurso de acreedores por una deuda cercana a los US$36 millones, tras incumplimientos de pagarés bursátiles y tensiones de liquidez.
Ese default incluyó pagarés por más de US$5 millones que quedaron impagos desde mediados de 2025, sumado a otros vencimientos que quedaron retrasados, lo que obligó a la firma a buscar protección judicial ante sus acreedores.
La desvinculación entre Bioceres S.A. y Bioceres Crop Solutions Corp., que cotiza en el Nasdaq, complicó aún más la estructura societaria: mientras la primera entró en concurso, la segunda sigue operando bajo la supervisión de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y mantiene sus obligaciones de reporte ante ese regulador.

El colapso bursátil también está acompañado por un cambio estratégico en el negocio de la compañía. Durante 2025, Bioceres Crop Solutions había anunciado la decisión de abandonar la producción y venta directa de semillas, una de sus actividades fundacionales, para concentrarse en el desarrollo tecnológico y genético de eventos como HB4, la plataforma de tolerancia a sequía y otras soluciones biotecnológicas.
Ese repliegue —que incluyó la transferencia de operaciones de multiplicación de semillas a empresas locales— respondió a un entorno de menor demanda y condiciones adversas en el mercado de insumos agrícolas, tanto en Argentina como en otras regiones.
Los resultados financieros del año fiscal 2025 reflejaron estas dificultades: la firma reportó una caída de ingresos de 28% respecto al ejercicio anterior, con ventas totales de US$335,3 millones, en medio de inventarios elevados, menores ventas vinculadas a HB4 y una fuerte contracción en la demanda local.

A pesar del panorama desafiante, voceros oficiales de la compañía destacaron señales de mejora operativa, incluyendo un incremento del 61% en el EBITDA ajustado en el primer trimestre de 2026, impulsado por una cartera más eficiente de productos y una reducción de costos.
Este punto de datos fue mencionado por directivos como un indicio de que, a pesar del deterioro bursátil, la operación subyacente muestra cierta resiliencia, un factor que podría ser clave para recomponer la confianza de inversores si se logra revertir la tendencia negativa en las cotizaciones.
No obstante, los mercados siguen observando con cautela. La baja persistente del precio de la acción obliga a la empresa a enfrentar el desafío de mantener la cotización por encima del nivel crítico, lo que requerirá no solo mejores resultados operativos sino también un cambio de percepción entre los inversores internacionales.

La caída de Bioceres es un caso significativo dentro del agro tecnológico argentino y regional. El rol que jugó la empresa como uno de los ejemplos más emblemáticos de biotecnología aplicada al agro —capaz de atraer financiamiento extranjero y cotizar en uno de los mercados más exigentes del mundo— contrasta con la situación actual de sus papeles, que se negocian con un valor dramáticamente inferior al de años previos.
Analistas del mercado vinculan esta debacle a múltiples factores: un contexto global de menores precios de commodities agrícolas, retracción de la demanda de insumos por parte de productores, tensiones macroeconómicas en Argentina que limitaron el acceso al financiamiento, y ajustes internos en la estrategia productiva.
También señalan que la exposición al Nasdaq pone a la compañía bajo una presión adicional, ya que cualquier prolongación de los niveles bajos de cotización podría terminar con la exclusión de su acción del índice, afectando su liquidez y acceso a capital.

Bioceres, una vez vista como uno de los casos más exitosos de biotecnología argentina en los mercados globales, transita un momento delicado en el que su cotización y su estructura financiera y operativa están bajo intensa presión. El desafío inmediato es mantener la acción por encima de los US$1 durante las próximas 30 ruedas para evitar un proceso de desliste en el Nasdaq, al tiempo que la firma intenta estabilizar sus finanzas y concentrarse en su negocio tecnológico de desarrollo genético.
La evolución de estos factores será clave para determinar si la empresa puede enderezar su rumbo o si este episodio quedará marcado como un punto de inflexión en su historia bursátil y corporativa, según Bloomberg.