La industria azucarera de Costa Rica se consolida como un motor clave para la economía rural del país, generando más de 58,000 empleos directos e indirectos y fortaleciendo la sostenibilidad ambiental, según el más reciente Reporte de Sostenibilidad de la Zafra 2024–2025 elaborado por la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA). La actividad, que involucra a más de 6,000 productores y nueve ingenios distribuidos en 25 cantones, se mantiene como un pilar fundamental frente a los desafíos de seguridad alimentaria y estabilidad social.
La producción anual de azúcar supera los 7.3 millones de bultos, cultivados en una extensión de más de 58,000 hectáreas, lo que refleja la relevancia del sector en la estructura laboral y económica nacional. Esta cifra representa aproximadamente 1.5 % del empleo total en Costa Rica, evidenciando que la caña de azúcar no solo es un producto de exportación, sino también un sostén del desarrollo territorial y una estrategia para frenar la migración hacia áreas urbanas.

En el ámbito ambiental, la industria ha implementado la iniciativa NAMA Caña de Azúcar, liderada por LAICA, en colaboración con los Ministerios de Agricultura y Ganadería (MAG) y de Ambiente y Energía (MINAE). Según la entidad, los resultados preliminares muestran una reducción del 8 % en las emisiones totales de gases de efecto invernadero y un 13 % menos de emisiones por tonelada de caña producida, gracias a tecnologías sostenibles aplicadas en parcelas piloto de siete regiones cañeras.
“Los resultados preliminares responden a procesos de evaluación en campo y al uso de tecnologías que buscan mejorar el desempeño ambiental sin afectar la productividad”, destacó Edgar Herrera Echandi, director ejecutivo de LAICA, citado en el reporte. Estas estrategias buscan consolidar a la caña de azúcar como un modelo de producción responsable y bajo en carbono.

El sector también invierte en capital humano. El programa Cultivando Futuro, junto con la Universidad LAICA (ULAICA), reportó 36,561 horas de capacitación durante el último año. Los cursos incluyen temas como finanzas, asociatividad, prevención del trabajo infantil y seguridad ocupacional, fortaleciendo la resiliencia de los productores frente a los cambios climáticos y económicos.
En el ámbito científico, durante el ciclo 2024–2025 se seleccionaron 286 nuevas variedades de caña, desarrolladas a partir de viveros que albergan 40,000 plántulas. El objetivo es generar materiales más productivos y resistentes, capaces de adaptarse a condiciones agroclimáticas cambiantes, consolidando la innovación como un componente clave del sector.

El reporte destaca además la participación de 2,400 mujeres productoras en actividades del sector y la implementación de protocolos para manejo del estrés térmico, fundamentales para prevenir la Enfermedad Renal Crónica no Tradicional (ERCnT), que afecta a trabajadores agrícolas en regiones tropicales.
Con más de 85 años de historia, la industria azucarera costarricense ha pasado de ser una actividad extractiva a un modelo de gestión integral que combina rentabilidad, justicia social y sostenibilidad ambiental. Según LAICA, estas prácticas demuestran cómo la industria puede ser un motor económico, un promotor de empleo y un ejemplo de innovación sostenible a nivel rural, tal como destacó Infobae en su cobertura.
El balance de empleo, formación, innovación y cuidado ambiental posiciona al sector azucarero como un referente dentro del desarrollo agrícola costarricense, consolidando a la caña de azúcar como un activo estratégico para la economía y el bienestar de miles de familias en el país.