La ganadería bovina argentina registró un sólido desempeño en sus márgenes económicos durante el primer trimestre de 2026, con resultados que alcanzan niveles récord, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca analizados por el mercado ganadero de Rosario (Rosgan). El informe, basado en indicadores hasta febrero y con tendencias que se consolidaron en marzo, muestra una fuerte suba en los precios de la hacienda que impactó de manera directa en la rentabilidad del sector, en un contexto clave para la producción agropecuaria nacional.
De acuerdo con lo publicado por Rosgan, el último reporte de la Dirección Nacional de Coordinación Ganadera confirma un escenario favorable para la actividad, impulsado principalmente por la mejora sostenida en los valores de la hacienda en pie. Durante los primeros meses del año, los precios registraron incrementos cercanos al 11% en terneros de invernada y alrededor del 10% en categorías destinadas a faena, consolidando una tendencia alcista.
En términos reales, estos valores ubican tanto al novillito como al ternero de invernada en máximos históricos dentro de sus respectivas series. En particular, el precio del novillito en el Mercado Agroganadero (MAG) evidenció a febrero una suba interanual del 35%, posicionándose además un 60% por encima del promedio de los últimos 15 años, lo que refleja la magnitud del cambio en el escenario económico del sector.
El segmento de invernada también mostró un comportamiento destacado. Según Rosgan, el precio del ternero alcanzó en febrero los $6269 por kilo, lo que representa un aumento del 51% interanual en términos reales y del 75% respecto del promedio registrado entre 2011 y 2025. Esta tendencia no solo se sostuvo, sino que se profundizó en marzo, cuando los valores escalaron hasta los $6809 por kilo, marcando un nuevo punto de referencia para el mercado.
Este incremento generalizado en los precios tuvo un impacto directo sobre los márgenes de las distintas actividades ganaderas. Tanto los sistemas de cría como los de invernada y los esquemas de ciclo completo registraron mejoras significativas, alcanzando niveles que, según el informe, no tienen precedentes en la serie histórica.
En el caso de la cría, el análisis se basa en un modelo productivo ubicado en la Cuenca del Salado, con una superficie de 450 hectáreas, un rodeo de 260 vacas y un porcentaje de destete del 72%. Bajo estas condiciones, el margen bruto se estimó en $374.000 por hectárea, el valor más alto desde que se inició la serie en 2011.
La comparación interanual muestra una mejora del 59% en términos reales, mientras que frente al promedio de los últimos diez años el incremento alcanza el 62%, lo que evidencia una recuperación sostenida en la rentabilidad de esta actividad.

El desempeño positivo también se replicó en los sistemas de ciclo completo. En un modelo representativo del centro-sur de Córdoba, con una explotación de 330 hectáreas, 220 vacas y un porcentaje de destete del 65%, los resultados muestran una producción de 157,3 kilos de carne por hectárea.

En este esquema, el margen bruto actual supera los $406.000 por hectárea, lo que implica una suba del 77% respecto del año anterior y del 79% en comparación con el promedio de los últimos diez ciclos productivos. Estos números consolidan al ciclo completo como una de las alternativas más eficientes dentro del sistema ganadero.
Por su parte, la invernada, pese a enfrentar mayores costos de reposición debido al encarecimiento del ternero, continúa mostrando resultados positivos. En un modelo de alta producción, con una carga de 2,8 cabezas por hectárea y un rendimiento de 216 kilos por animal en menos de un año, el margen bruto se ubica en torno a los $833.000 por hectárea.
Este resultado representa una mejora del 45% en relación con el año anterior y del 66% frente al promedio histórico, lo que confirma la fortaleza del negocio incluso en un contexto de mayores costos iniciales.

El desempeño del primer trimestre se explica, en gran medida, por la combinación de precios firmes y una demanda sostenida, tanto en el mercado interno como en el externo. Sin embargo, el sector sigue de cerca la evolución de variables clave que podrían influir en la rentabilidad en los próximos meses.
Entre ellas, se destacan los costos de producción, la evolución del tipo de cambio, las condiciones climáticas y el comportamiento del consumo. Si bien los márgenes actuales son elevados, su sostenibilidad dependerá de que estos factores se mantengan en niveles favorables.
Además, el contexto internacional y las tensiones geopolíticas podrían impactar en los costos y en la dinámica del comercio global de carne, lo que agrega un componente de incertidumbre.
A pesar de estos desafíos, los datos del primer trimestre reflejan un escenario que no se registraba en años recientes. La mejora en los márgenes no solo fortalece la posición económica de los productores, sino que también puede incentivar nuevas inversiones y una mayor intensificación de los sistemas productivos.
En este marco, la ganadería argentina inicia 2026 con señales positivas y expectativas de consolidación, aunque con la cautela propia de un sector históricamente expuesto a la volatilidad de las variables económicas y productivas.