Un informe internacional alertó sobre riesgos estratégicos en la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay en Argentina, al detectar vínculos indirectos con empresas chinas a través de compañías locales y redes comerciales. El análisis se da en el marco del proceso para concesionar por 25 años el dragado y mantenimiento del principal corredor logístico del país, clave para el 80% del comercio exterior.
La advertencia se produce mientras el Gobierno nacional avanza con la nueva licitación de la Vía Navegable Troncal (VNT), relanzada tras varios intentos fallidos. El proyecto es considerado una de las obras de infraestructura más relevantes de la actual gestión, tanto por su impacto económico como por su valor estratégico.
El informe señala que el riesgo no radica en una prueba directa de control estatal chino, sino en la existencia de redes comerciales y logísticas que podrían facilitar influencia, acceso a información sensible o ventajas competitivas dentro del sistema portuario.
Entre los principales actores del proceso aparecen consorcios internacionales como DEME Group y Jan De Nul, junto a otros socios. En ese contexto, se advierte que una de las compañías vinculadas al esquema, Servimagnus S.A., mantiene antecedentes de asociación con firmas chinas, incluyendo vínculos históricos con Shanghai Dredging, parte de conglomerados estatales.

El documento destaca que estas relaciones no implican necesariamente irregularidades, pero sí justifican mayor control, auditoría y análisis de propiedad real en el proceso licitatorio.
La Hidrovía Paraná-Paraguay es uno de los corredores logísticos más importantes de América del Sur. Atraviesa seis países —Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay— y es fundamental para el transporte de granos, energía y productos industriales. Su funcionamiento impacta directamente en la competitividad exportadora argentina.
El informe también menciona conexiones indirectas entre empresas argentinas y firmas chinas o con base en Hong Kong, algunas de ellas señaladas en registros internacionales por prácticas cuestionadas. Entre los riesgos identificados se destacan el acceso a información estratégica del comercio exterior, la capacidad de influir en decisiones contractuales o licitaciones y la posible consolidación de redes logísticas con intereses externos.
Además, se advierte que este tipo de inserción suele responder a una lógica gradual: primero a través de vínculos comerciales y luego con mayor presencia en infraestructura crítica.
En paralelo, el contexto geopolítico suma relevancia al caso. La reciente firma de un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos, junto con el financiamiento externo recibido por el país, posiciona a la licitación como un caso testigo en la relación bilateral y en la competencia global por infraestructura estratégica.
Desde el sector empresarial, también surgieron cuestionamientos sobre las condiciones del pliego licitatorio. Algunas voces sostienen que los requisitos podrían favorecer a operadores históricos, lo que limitaría la competencia real.

El desafío para el Estado argentino será equilibrar la necesidad de atraer inversiones con la protección de activos estratégicos, garantizando transparencia, competencia y seguridad en una obra clave para la economía.
El proceso de adjudicación, aún en desarrollo, será determinante no solo para el futuro de la Hidrovía, sino también para definir el posicionamiento del país frente a actores globales en sectores sensibles.