El gobernador Gustavo Sáenz se reunió con el presidente de POSCO Argentina, Hyeon Park, para avanzar en el desarrollo del proyecto de litio Sal de Oro, ubicado en el Salar del Hombre Muerto. La iniciativa supera los USD 2.000 millones de inversión y es clave por su impacto en empleo, producción y transición energética.
El encuentro permitió revisar el estado de avance del proyecto y su esquema operativo, en un contexto donde el litio se consolida como un recurso estratégico a nivel global. La iniciativa representa un caso concreto de integración entre recursos naturales, desarrollo industrial y demanda energética internacional.
El gobernador Sáenz destacó la importancia de generar condiciones para atraer inversiones. “Salta ofrece seguridad jurídica y previsibilidad. Vamos a seguir gestionando para que estas inversiones se concreten y se transformen en trabajo y oportunidades reales para nuestra gente”, afirmó.
Desde la empresa también remarcaron el compromiso con el desarrollo local. “Trabajaremos para construir un proyecto que crezca junto con la provincia, asegurando que los beneficios de la producción se reintegren a la comunidad”, señalaron desde POSCO Argentina.
El proyecto avanza en distintas fases productivas. En la primera etapa, la compañía ya opera la primera planta de hidróxido de litio del país, ubicada en el parque industrial de General Güemes. Actualmente, la operación se encuentra en proceso de expansión y ya supera el 70% de su capacidad, con una producción reciente de 1.500 toneladas mensuales.
En paralelo, la segunda fase contempla la construcción de una planta de carbonato de litio en el Salar del Hombre Muerto, con previsión de puesta en marcha hacia fines de 2026. Este esquema integrado permite agregar valor dentro de la provincia y fortalecer la cadena productiva.
El secretario de Minería, Gustavo Carrizo, explicó que el desarrollo del proyecto se apoya en tres ejes clave: crecimiento productivo, contenido local y sostenibilidad ambiental. También destacó que la planta comercial inicial ya opera cerca del 80% de su capacidad, lo que marca un avance significativo.
El impacto económico del proyecto es uno de sus principales diferenciales. Se estima la generación de más de 500 empleos directos y alrededor de 5.000 puestos indirectos durante la etapa de construcción. Además, se impulsa el desarrollo de proveedores regionales, con participación de empresas de Salta y Catamarca.
La iniciativa también incorpora programas de formación y desarrollo social. Entre ellos se incluyen becas educativas, capacitaciones técnicas y acuerdos de intercambio académico con instituciones internacionales como POSTECH.
El avance de Sal de Oro posiciona a Salta dentro del mapa global del litio, un recurso clave para la fabricación de baterías y tecnologías vinculadas a la transición energética. La articulación entre inversión extranjera, políticas públicas y desarrollo local aparece como un factor determinante para consolidar este tipo de proyectos.
En un escenario internacional marcado por la creciente demanda de minerales críticos, la evolución de este emprendimiento será clave para definir el rol de la Argentina en la cadena global del litio.