La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires advirtió sobre el impacto de los recortes en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), tras confirmarse más de 140 despidos y el posible cierre de unas 40 estaciones meteorológicas, en el marco del ajuste impulsado por el Gobierno nacional en abril de 2026. La situación genera preocupación porque podría afectar la disponibilidad de información climática estratégica para la producción agropecuaria y la investigación científica en todo el país, infomo Agritotal.
Desde la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) alertaron que la reducción de la red de monitoreo podría dejar sin cobertura a regiones productivas clave. “El problema central es que podemos quedarnos sin datos meteorológicos en regiones donde se produce”, sostuvo Danilo Carnelos, docente de la Cátedra de Climatología. En ese sentido, remarcó que el país cuenta actualmente con unas 120 estaciones operativas, distribuidas de manera desigual, y planteó que el desafío debería ser ampliar esa red en lugar de reducirla.

El posible recorte en la infraestructura meteorológica impacta directamente en el sector agropecuario, que depende de estos datos para planificar siembras, definir estrategias de manejo y anticipar riesgos climáticos. La información generada por el SMN es clave para ajustar decisiones productivas en un contexto de creciente variabilidad del clima.
La eventual pérdida de estaciones implica una menor precisión en los registros y una cobertura más limitada, lo que podría traducirse en mayores niveles de incertidumbre para productores y técnicos. En un país donde la actividad agropecuaria tiene un peso central en la economía, la calidad de la información climática es un factor determinante para la competitividad.
Desde el ámbito académico señalan que la disponibilidad de datos confiables no solo impacta en la producción, sino también en la prevención de eventos extremos, como sequías o inundaciones, que pueden generar pérdidas millonarias.
El plan oficial contempla reemplazar estaciones convencionales por sistemas automáticos, una decisión que despertó dudas en la comunidad científica. Según explicó Carnelos, estas tecnologías no son completamente autónomas y requieren controles permanentes para garantizar la calidad de los datos.
“Lo lógico sería mantener las estaciones convencionales y complementarlas con automáticas, no sustituirlas”, afirmó el especialista. La preocupación radica en que un reemplazo sin planificación adecuada podría afectar la continuidad y consistencia de los registros.
Los sistemas automáticos permiten una mayor frecuencia de medición, pero necesitan calibración, mantenimiento y validación. Sin estos procesos, los datos pueden perder confiabilidad, lo que compromete su uso tanto en el ámbito productivo como científico.
Uno de los puntos más sensibles del debate es el efecto sobre las series históricas de datos meteorológicos, consideradas fundamentales para el estudio del cambio climático. La interrupción de estos registros podría generar quiebres difíciles de revertir.
“Cortar las series históricas impide analizar tendencias y cambios en variables climáticas, así como la frecuencia de eventos extremos”, explicó Carnelos. Estas bases de datos permiten evaluar la evolución del clima a largo plazo y son insustituibles para investigaciones científicas.
El especialista fue enfático sobre las consecuencias de perder información acumulada durante décadas: “Todo lo que se pierde en términos de desarrollo científico y técnico es muy difícil, o casi imposible, de reconstruir”, advirtió .
En este contexto, la comunidad científica sostiene que cualquier modificación en el sistema de monitoreo debe garantizar la continuidad de los registros y la compatibilidad entre tecnologías, para evitar discontinuidades que afecten los análisis.
El Consejo Directivo de la FAUBA expresó por unanimidad su rechazo a las medidas, al considerar que afectan de manera directa al sistema científico-tecnológico, la formación académica y el desarrollo de las ciencias agrarias y ambientales.
Desde la institución remarcaron que los datos generados por el SMN son un insumo esencial para la enseñanza, la investigación y las actividades de extensión. Además, subrayaron su importancia para la toma de decisiones en políticas públicas vinculadas al clima y la producción.
En ese marco, solicitaron revisar las medidas adoptadas y garantizar la continuidad del sistema de monitoreo meteorológico, al que consideran un recurso estratégico para el país.
El recorte en el SMN se inscribe en una política más amplia del Gobierno nacional orientada a reducir el gasto público y reestructurar organismos estatales, con foco en la eficiencia y la digitalización.
Sin embargo, distintos sectores académicos, científicos y productivos cuestionan el alcance de estas decisiones cuando afectan áreas consideradas estratégicas. En particular, advierten que la reducción de capacidades en el sistema científico puede tener consecuencias de largo plazo.
En el caso del agro, el debate adquiere una dimensión especial. Argentina es uno de los principales productores de alimentos a nivel global, y su desempeño depende en gran medida de la calidad de la información climática.
La creciente variabilidad climática, con eventos extremos más frecuentes, refuerza la necesidad de contar con sistemas de monitoreo robustos y confiables. En ese escenario, la reducción de estaciones meteorológicas genera preocupación no solo por el presente, sino también por sus efectos futuros.
Productores, investigadores y académicos coinciden en que la información meteorológica es un insumo estratégico para el desarrollo económico y la planificación territorial. Su disponibilidad permite anticipar riesgos, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones.
La discusión sobre el rol del Estado, la inversión en ciencia y la modernización tecnológica aparece así en el centro del debate. El desafío será encontrar un equilibrio que permita avanzar en eficiencia sin comprometer capacidades críticas.
Mientras tanto, el reclamo del sector científico y del agro pone el foco en una cuestión de fondo: la necesidad de sostener y fortalecer los sistemas de información que permiten entender y gestionar un clima cada vez más cambiante, indico Agritotal.