El Gobierno de Estados Unidos decidió extender por 30 días el permiso especial que habilita la comercialización de petróleo ruso, una medida anunciada este miércoles por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en Washington, tras una serie de pedidos de más de diez países preocupados por la volatilidad del mercado energético en el contexto de la escalada del conflicto con Irán. La decisión busca evitar nuevas tensiones en los precios globales del crudo y garantizar el abastecimiento energético en un escenario internacional incierto.
Durante una audiencia ante el Senado, Bessent explicó que la prórroga responde a la necesidad de preservar la estabilidad de los mercados frente a los riesgos derivados de una eventual restricción adicional en la oferta de energía. La medida representa un cambio respecto de la postura inicial del Tesoro, que días antes había descartado extender el permiso, aunque finalmente la Casa Blanca revisó su decisión tras evaluar el impacto potencial en la economía global.
El giro en la política estadounidense se produjo luego de intensas gestiones diplomáticas en el marco de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde varios países manifestaron su preocupación por una posible interrupción en el flujo de petróleo. Según explicó el funcionario, la continuidad del esquema permitirá amortiguar las presiones inflacionarias y evitar un shock en el suministro energético global.
Bessent también hizo referencia a la posibilidad de implementar mecanismos financieros de asistencia para países del Golfo. En ese sentido, señaló que una línea de canje de divisas podría beneficiar tanto a Estados Unidos como a Emiratos Árabes Unidos, en un intento por sostener la liquidez internacional en economías afectadas por la crisis energética y las tensiones en el estrecho de Ormuz.
El impacto del conflicto en los precios de los combustibles fue otro de los puntos centrales abordados durante la comparecencia. El secretario del Tesoro advirtió que la guerra ha impulsado el valor de la gasolina en Estados Unidos por encima de los cuatro dólares por galón, frente a los niveles cercanos a los 2,98 dólares registrados antes del inicio de las hostilidades a fines de febrero. No obstante, se mostró optimista respecto de una eventual baja en los precios una vez que se normalicen las rutas de exportación.
En paralelo, el funcionario subrayó que países del Golfo han solicitado apoyo mediante acuerdos de liquidez para evitar la liquidación masiva de activos estadounidenses, un fenómeno que comenzó a observarse ante la necesidad de sostener ingresos en un contexto de incertidumbre petrolera. En este marco, remarcó la importancia de mantener la cooperación financiera internacional para prevenir turbulencias en los mercados.

Mientras avanza con la flexibilización temporal sobre el crudo ruso, la administración estadounidense mantiene firme su política de máxima presión sobre Irán. Bessent ratificó el respaldo del Tesoro a las medidas de bloqueo naval en torno a los principales puertos iraníes, con el objetivo de reducir su capacidad exportadora de petróleo.
Según explicó, la estrategia busca debilitar el flujo de divisas que sostiene al Estado iraní y limitar el financiamiento de sus operaciones militares. En ese sentido, advirtió que los depósitos de la isla de Kharg podrían saturarse en pocos días, lo que obligaría al cierre de pozos petroleros estratégicos.
El plan forma parte de la denominada Operación Furia Épica, que incluye además la imposición de nuevas sanciones contra individuos y empresas vinculadas al desarrollo de misiles y la transferencia de tecnología militar. Desde Washington sostienen que el endurecimiento de las restricciones económicas es la herramienta más eficaz para condicionar la política exterior iraní.
En el plano diplomático, la situación continúa marcada por la incertidumbre. La segunda ronda de negociaciones prevista en Islamabad aún no tiene fecha confirmada, mientras que el presidente Donald Trump decidió extender el alto el fuego de manera indefinida, a la espera de una propuesta formal por parte de Teherán. Sin embargo, advirtió que la paciencia de su administración no será ilimitada.
Desde Irán, las autoridades minimizaron el impacto de las medidas estadounidenses. El presidente del Parlamento, Mohammad Ghalibaf, calificó el bloqueo naval como una agresión directa y sostuvo que su país no aceptará condiciones impuestas desde el exterior. Según reconstruyó Infobae, la administración estadounidense intenta equilibrar su estrategia entre la presión geopolítica y la necesidad de evitar un desbalance en los mercados energéticos, en un contexto donde cualquier alteración en la oferta puede tener consecuencias inmediatas a nivel global.