Tras su retiro del automovilismo profesional, Walter Hernández volcó su carrera al agro y desarrolló un esquema productivo centrado en la sustentabilidad, la eficiencia y la innovación. Proveniente de una familia históricamente vinculada al cultivo de papa, profundizó ese camino y transformó su empresa, El Parque Papas S.R.L, en un referente del sector.
Según informó Infocampo y reconstruyó el periodista Ezequiel Morales, Hernández logró trasladar al campo aprendizajes clave del deporte de alto rendimiento, como la planificación, el trabajo en equipo y la mejora continua. “No dejar nada librado al azar, no creer en la mala suerte y tratar de hacer las cosas muy bien, para que salgan bien”, explicó, sintetizando una filosofía que hoy guía su modelo productivo.

Ese enfoque le permitió posicionarse también a nivel internacional. En los Global Farmer Awards realizados en Nueva York, en la sede central de PepsiCo, recibió un reconocimiento por su trabajo en “Agricultura Positiva”, en un encuentro que reunió a productores de 19 países. La distinción puso en valor su compromiso con prácticas innovadoras orientadas al cuidado del suelo y la trazabilidad.
El sistema que impulsa se basa en la agricultura regenerativa, un modelo que busca recuperar la salud del suelo, mejorar su estructura y reducir progresivamente el uso de insumos químicos. Hernández explicó que se trata de un proceso gradual que puede demandar varios años hasta mostrar resultados consistentes, pero que permite lograr cultivos más resilientes y eficientes. En ese camino, incorporó cultivos de cobertura, promovió la biodiversidad en los lotes y avanzó en el desarrollo de una biofábrica para reproducir microorganismos del suelo, con el objetivo de potenciar la nutrición natural de las plantas.

Desde el ámbito académico también destacaron este proceso. Mariano Devoto, investigador de la Facultad de Agronomía de la UBA, valoró el compromiso de la empresa con la biodiversidad y el cambio cultural interno que permitió consolidar estas prácticas. “Lograron hacer un clic y ahora ya están motivados internamente, no es que es porque alguien les dice que lo tienen que hacer o que hay una recompensa externa, sino que realmente están convencidos”, señaló.
En paralelo, Hernández consolidó relaciones comerciales de largo plazo con empresas como PepsiCo, McCain y Lamb Weston. Actualmente, la mayor parte de su producción está orientada a la industria, mientras que una porción menor se destina al mercado fresco, con certificaciones de buenas prácticas agrícolas y sistemas de trazabilidad que incluyen códigos QR con información del producto.

El productor también puso el foco en los cambios en el consumo. Según explicó, las nuevas generaciones están más atentas a la calidad de los alimentos, su origen y su impacto ambiental, lo que obliga al sector a adaptarse. “Las empresas y el consumidor son mucho más exigentes que en años anteriores”, afirmó, y consideró que quienes ingresen hoy a la actividad deben alinearse con estas tendencias para estar preparados hacia 2030.
A su vez, subrayó que la transición hacia modelos más sustentables requiere acuerdos entre productores y propietarios de la tierra, además de una visión de largo plazo. En ese sentido, insistió en que el suelo debe ser entendido como un recurso estratégico. “Esto no es magia, hay que ir preparándolo al campo. El suelo es un bien no renovable, es un bien de todas las generaciones”, remarcó.

La experiencia de Hernández refleja una transformación más amplia dentro del agro argentino, donde cada vez más productores adoptan prácticas regenerativas para mejorar la productividad sin descuidar el ambiente. Su recorrido, desde los circuitos del automovilismo hasta la gestión agrícola, muestra cómo la disciplina, la estrategia y la innovación pueden trasladarse entre distintos ámbitos con resultados concretos y sostenibles.
