La petrolera Shell plc anunció este lunes la adquisición de la canadiense ARC Resources Ltd. por unos US$16.400 millones, en una operación que busca ampliar su producción de hidrocarburos y fortalecer su posicionamiento en el negocio de gas natural licuado (GNL). El acuerdo, centrado en activos ubicados en Columbia Británica y Alberta, representa uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector energético en 2026 y aún debe ser aprobado por reguladores y accionistas.
Se trata de la mayor compra de la compañía desde la adquisición de BG Group en 2016, y responde a una estrategia de largo plazo orientada a reforzar reservas en un contexto donde varios activos actuales de la firma muestran señales de maduración. La operación también consolida el rol de Canadá como un eje clave dentro del portafolio global de la petrolera.
El director ejecutivo de Shell, Wael Sawan, destacó el perfil de la empresa adquirida y el valor estratégico del acuerdo. “ARC es un productor de alta calidad, bajo costo y con una baja intensidad de carbono que opera en la cuenca de shale de Montney. Esta adquisición complementa nuestra presencia actual en Canadá y fortalece nuestra base de recursos para las próximas décadas”, afirmó la compañía en un comunicado oficial.

El acuerdo contempla una combinación de efectivo y acciones. Por cada título de ARC, los accionistas recibirán 8,20 dólares canadienses en efectivo más 0,40247 acciones de Shell, lo que implica que aproximadamente un 25% del pago será en efectivo y el restante 75% en participación accionaria.
Con este esquema, la oferta alcanza un valor de 32,80 dólares canadienses por acción, lo que representa una prima cercana al 20% respecto al precio promedio reciente de ARC en el mercado. Según la compañía, el valor patrimonial de la operación asciende a unos US$13.600 millones, a lo que se suma una deuda estimada en US$2.800 millones, elevando el total a los US$16.400 millones anunciados.
El financiamiento incluirá unos US$3.400 millones en efectivo y la emisión de acciones por alrededor de US$10.200 millones. El cierre de la transacción está previsto para el segundo semestre de 2026, sujeto a las aprobaciones correspondientes.
La adquisición tendrá un impacto directo en la escala operativa de Shell. Según estimaciones difundidas por Reuters, ARC aportará cerca de 370.000 barriles equivalentes de petróleo por día (boe/d) a la producción de la compañía, que actualmente ronda los 2,8 millones de boe/d.
Además, la operación sumará aproximadamente 2.000 millones de barriles equivalentes en reservas, lo que permitirá extender el horizonte productivo del grupo y mejorar sus proyecciones de crecimiento. Tras el anuncio, Shell elevó su previsión de incremento anual de producción del 1% al 4% hacia el final de la década, en comparación con los niveles de 2025.
En paralelo, la empresa buscará mantener una producción de líquidos en torno a los 1,4 millones de barriles diarios hasta 2030, en línea con su estrategia de balance entre petróleo y gas.

Uno de los puntos centrales de la operación es el fortalecimiento del negocio gasífero. ARC tiene una producción compuesta en un 60% por gas y 40% por líquidos, con activos en la formación Montney, considerada una de las más relevantes de Canadá.
La ubicación de estos activos resulta estratégica, ya que se encuentra próxima a desarrollos que Shell ya opera en la región, incluyendo su participación del 40% en LNG Canada, una de las principales plantas de exportación de GNL del país.
La integración de ARC permitirá mejorar la eficiencia operativa y garantizar el abastecimiento de proyectos clave. Además, refuerza el posicionamiento de la compañía en un mercado global donde el gas natural gana protagonismo como fuente de transición energética.
Shell estima que la operación generará sinergias por unos US$250 millones anuales en el corto plazo, sin alterar su plan de inversiones, que se mantiene entre US$20.000 y US$22.000 millones anuales hasta 2028.
Tras el anuncio, las acciones de ARC registraron una fuerte suba del 22,2% en la Bolsa de Toronto, reflejando la reacción positiva del mercado. En contraste, los papeles de Shell mostraron una leve caída en Londres, en una respuesta moderada ante el impacto financiero de la operación.
La adquisición marca un nuevo paso en la estrategia de la petrolera de consolidar activos de calidad, mejorar su eficiencia y posicionarse en segmentos clave del negocio energético global.