La multinacional cárnica MBRF inauguró la ampliación de su principal planta en Tacuarembó, Uruguay, tras una inversión de US$ 70 millones realizada en los últimos cuatro años, con el objetivo de aumentar la capacidad productiva, mejorar la eficiencia industrial y fortalecer su posicionamiento global. El acto contó con la presencia del presidente Yamandú Orsi, autoridades nacionales, empresarios y representantes del sector agroindustrial, en un contexto donde el país busca consolidarse como proveedor estratégico de carne a nivel internacional.
El nuevo Complejo Industrial Tacuarembó MBRF se presenta como el mayor establecimiento de procesamiento bovino del país, con una capacidad de faena de 1.400 animales por día, lo que implica un incremento del 40% respecto a su nivel previo. La planta abarca 52.000 metros cuadrados de área productiva sobre un predio de 110 hectáreas y concentra múltiples procesos industriales bajo un mismo esquema operativo.
El CEO de MBRF en Uruguay, Marcelo Secco, destacó que la obra marca un punto de inflexión en la estrategia de la empresa. “Estamos inaugurando un complejo que responde a un modelo de operación basado en escala, eficiencia y altos estándares de calidad”, afirmó. Según explicó, la integración de procesos permite optimizar costos, mejorar la trazabilidad y responder con mayor agilidad tanto al mercado interno como a la demanda internacional.
La capacidad total del complejo supera las 300.000 toneladas anuales, incluyendo carne fresca y productos elaborados. En esa línea, uno de los ejes de la inversión fue la modernización de la planta de hamburguesas, que pasó de producir 200 a 900 toneladas mensuales, lo que equivale a cerca de 500.000 unidades diarias. Este salto productivo posiciona a la compañía para abastecer mercados exigentes en Asia, Medio Oriente y América.
Además, el establecimiento elabora líneas de alto valor agregado como carne orgánica, grassfed, regenerativa, Angus y Wagyu certificada, reforzando la estrategia de diferenciación basada en calidad y sostenibilidad. La planta también abastece a grandes cadenas globales de comida rápida como McDonald’s y Burger King, a través de marcas regionales como Hamby y Patty.
La expansión no solo implica mejoras industriales, sino también un fuerte impacto en el empleo. Con la ampliación, se generaron 600 nuevos puestos de trabajo, elevando la plantilla a 1.700 empleados directos en Tacuarembó y a 4.500 en todo Uruguay.
Desde la empresa señalaron que el impacto económico en la región es significativo, con más de US$ 20 millones anuales destinados a salarios y beneficios en esa localidad. Este flujo dinamiza la economía local y fortalece la cadena productiva vinculada al sector ganadero.
Secco subrayó que existe una “fuerte vocación de agregar valor a la materia prima nacional y generar empleo genuino en el interior del país”, en línea con una estrategia que busca consolidar a Uruguay como un actor relevante en el comercio global de proteínas.

La inauguración también se da en el marco de un cambio estructural en la compañía. En septiembre de 2025 se concretó la fusión entre Marfrig y BRF, dando origen a MBRF, una de las mayores empresas de proteínas del mundo. El CEO global, Miguel Gularte, detalló que la firma factura cerca de US$ 30.000 millones anuales y opera con una escala que incluye la producción de carne vacuna, porcina, aviar y alimentos procesados.
Según explicó, la empresa faena 1.700 millones de pollos y 10 millones de cerdos al año, con una red de 130.000 empleados y 10.000 productores integrados. En ese contexto, la planta de Tacuarembó adquiere un rol estratégico, ya que procesa aproximadamente el 15% de la producción bovina de Uruguay.
“Esta no es una inauguración más, es la primera de la nueva MBRF”, afirmó Gularte, al destacar la relevancia del complejo dentro de la estructura global del grupo.
Durante el acto, el presidente del grupo, Marcos Molina, puso el foco en uno de los principales desafíos del sector: la capacidad ociosa de la industria frigorífica, estimada en torno al 30%. Según advirtió, este nivel implica costos elevados tanto para las empresas como para el Estado.
“Tenemos que trabajar juntos para aumentar la producción de carne y de terneros en los próximos años”, planteó, al proponer un objetivo de crecimiento que permita aprovechar la infraestructura instalada.
El empresario señaló que el estancamiento en la producción ganadera limita el desarrollo del sector y advirtió que la ampliación de la planta solo fue viable en el marco de decisiones estratégicas previas. En ese sentido, remarcó la necesidad de incrementar el stock bovino, mejorar el peso de faena y reducir los tiempos productivos.
El ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, recogió el planteo y reafirmó el compromiso del Gobierno con la estabilidad y las reglas claras. “Queremos que las condiciones se mantengan y den previsibilidad a los inversores”, aseguró.
Fratti sostuvo que Uruguay tiene potencial para alcanzar una faena de 3 millones de cabezas y mencionó programas oficiales como PROCRÍA, orientados a aumentar la producción de terneros. También enfatizó la importancia de mantener estándares sanitarios y controles rigurosos para acceder a mercados exigentes.
Por su parte, el presidente Yamandú Orsi reconoció que la capacidad ociosa refleja tanto el nivel de inversión como las limitaciones del crecimiento productivo. “Algo nos pasó y tenemos que resolverlo”, afirmó, al tiempo que destacó la importancia de fortalecer la articulación entre el sector público y privado.
El mandatario valoró además el rol de la inversión extranjera directa, pero puso énfasis en el componente humano detrás de los proyectos. “Detrás de cada inversión hay personas que confían en el país”, señaló.
Desde el Instituto Nacional de Carnes (INAC), su presidente Gastón Scayola consideró que la nueva planta es un referente para la industria y respaldó el diagnóstico sobre la necesidad de aumentar la producción.
“El mundo está demandando más proteína y Uruguay tiene la capacidad de responder”, afirmó, al señalar que el principal desafío no es la demanda sino la oferta disponible.
Scayola coincidió en que alcanzar una mayor faena permitiría mejorar la eficiencia del sector y reducir costos asociados a la inactividad. En ese sentido, destacó que la infraestructura instalada ofrece una base sólida para el crecimiento.
La inauguración del complejo de MBRF marca así un nuevo capítulo para la industria cárnica uruguaya, en un escenario donde la competitividad, la escala productiva y la coordinación entre actores serán claves para capitalizar las oportunidades del mercado global.