El economista Nicolás Aguzín, ex CEO de la Bolsa de Hong Kong, afirmó que “las oportunidades para Argentina en Asia son enormes” durante su participación en ExpoEFI 2026, donde analizó el escenario global, el crecimiento de China y las condiciones necesarias para que las empresas argentinas se integren a los mercados asiáticos. Su exposición resultó relevante por el contexto internacional, marcado por tensiones geopolíticas y por el creciente interés global en América Latina como proveedor estratégico de recursos.
En su intervención, Aguzín trazó un panorama de la evolución de la economía china y su impacto en el sistema global. Recordó que cuando llegó a Hong Kong en 2012, el producto bruto del país asiático rondaba los ocho trillones de dólares, mientras que en la actualidad se ubica entre veinte y veinticinco trillones. “Es la ley de los grandes números”, explicó, al justificar la desaceleración del crecimiento, que pasó de tasas cercanas al 10% anual a niveles de entre 4,5% y 5%.
El economista relativizó las preocupaciones por esta moderación y subrayó que el tamaño alcanzado por China implica que incluso crecimientos más bajos representan incrementos de enorme magnitud. En ese sentido, destacó que el país sigue expandiéndose a un ritmo que equivale a sumar cada año una economía del tamaño de Argentina, lo que refuerza su peso en el escenario global.

Uno de los puntos centrales de su análisis fue el rol del sector privado, al que definió como el verdadero motor del crecimiento chino, pese al fuerte control estatal. Según explicó, este dinamismo se sustenta en cuatro pilares: escala, talento, competencia y capital.
Aguzín puso el foco en la magnitud del mercado interno, con una clase media de 400 millones de personas, lo que permite a las empresas crecer rápidamente. A esto se suma una gran disponibilidad de talento, con entre dos y cuatro millones de graduados STEM por año, una cifra que supera ampliamente a la de Estados Unidos.
En ese contexto, remarcó la intensidad de la competencia en China, a la que describió como “feroz”. Introdujo el concepto de nèizuàn, que refiere a una hipercompetencia extrema que impulsa la innovación, pero también genera una fuerte presión sobre las empresas. Como ejemplo, mencionó la industria de vehículos eléctricos, donde en pocos años el número de compañías se redujo drásticamente debido a la competencia.
Esta dinámica, explicó, favorece el desarrollo tecnológico y la mejora de productos, aunque también limita la rentabilidad empresarial. “El mecanismo es uno de los más competitivos del mundo”, sostuvo.
El ex ejecutivo también se refirió a la cultura laboral en China, marcada por el modelo conocido como “9-9-6”, que implica jornadas de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días por semana. Si bien reconoció que este esquema no es saludable, señaló que refleja una ética de trabajo intensiva que impulsa la productividad y la innovación.
A esto se suma un fuerte espíritu emprendedor. Aguzín destacó que China es el país que más millonarios y billonarios genera fuera de Estados Unidos, impulsado por una cultura de ambición y progreso económico. Según su experiencia, muchas de las empresas que cotizan en mercados internacionales fueron fundadas por jóvenes emprendedores con aspiraciones globales.
Otro factor clave es el alto nivel de ahorro interno, superior al 40% del producto bruto, que alimenta el sistema financiero y permite financiar inversiones a gran escala. En este contexto, resaltó el papel de Hong Kong como centro financiero global, que en el último año lideró el ranking mundial de ofertas públicas iniciales (IPO).

Aguzín dedicó una parte importante de su exposición a la posición de Argentina en el escenario internacional. Señaló que, durante años, el país tenía poca visibilidad en Asia, salvo en momentos puntuales como eventos deportivos o crisis económicas. Sin embargo, afirmó que esa situación comenzó a cambiar.
Según explicó, en los últimos dos años creció el interés internacional por Argentina, impulsado por la inestabilidad global y por una mayor proyección internacional del país. “Argentina parece un lugar de protección en un mundo con muchos conflictos”, indicó.
Para el economista, este cambio representa una oportunidad estratégica para empresarios, inversores y profesionales argentinos. Consideró que el país puede convertirse en un canal de inversión asiática y en un socio relevante en la creación de valor global.
En cuanto a las áreas con mayores oportunidades, Aguzín identificó sectores clave donde Argentina tiene ventajas competitivas. Entre ellos mencionó la energía, la minería, la agroindustria y la economía del conocimiento.
Destacó que China es el mayor importador mundial en muchos de estos rubros, lo que abre una ventana de oportunidad comercial para el país. Además, subrayó el potencial de Argentina en el desarrollo de data centers y servicios tecnológicos, gracias a su clima favorable, disponibilidad energética y capital humano calificado.
En relación con la inteligencia artificial, sostuvo que se trata de una de las transformaciones más importantes de la actualidad. Explicó que mientras Estados Unidos lidera la innovación, China se destaca por su capacidad de implementación masiva, lo que permite una rápida adopción de estas tecnologías en el sector productivo.
El contexto geopolítico fue otro de los ejes de su análisis. Aguzín se refirió a la creciente tensión entre Estados Unidos y China, y consideró que, si bien es posible evitar conflictos directos en el corto plazo, la competencia global entre ambas potencias persistirá.
En este escenario, planteó que países como Argentina pueden desempeñar un papel clave como puente entre Oriente y Occidente. “Lo importante no es elegir un lado, sino construir vínculos”, sostuvo.
También destacó que China no busca exportar su modelo económico, sino que promueve que cada país desarrolle su propio modelo de desarrollo. En ese sentido, consideró que Argentina debe aprovechar sus recursos estratégicos y diseñar una estrategia propia de inserción internacional.
Aguzín no evitó mencionar los desafíos internos de China, como los problemas en el sector inmobiliario o las tensiones derivadas de su rápido crecimiento. Sin embargo, destacó la capacidad del país para gestionar riesgos y mantener la estabilidad económica.
De cara al futuro, se mostró optimista respecto al desarrollo de nuevas oportunidades para las empresas argentinas. Señaló que, si bien el proceso de transformación económica puede implicar ajustes en el corto plazo, el potencial de crecimiento es significativo.
En ese marco, concluyó que el país se encuentra ante una oportunidad única para integrarse a los mercados globales, siempre que logre capitalizar su talento, sus recursos naturales y su posicionamiento estratégico, según consignó Infobae.