La diseñadora uruguaya Gabriela Hearst llegó a Hollywood al vestir a Anne Hathaway en la secuela de El diablo viste a la moda, estrenada en 2026, en un hito que refuerza su posicionamiento global dentro de la industria del lujo con el respaldo de LVMH.
El salto al cine marca un nuevo capítulo en la expansión de su marca. Según informó Forbes, uno de sus diseños fue elegido para la esperada secuela, una producción que vuelve a poner a la moda en el centro de la cultura pop y amplifica la visibilidad de las firmas que participan.
El vestido seleccionado pertenece a su colección primavera-verano 2025. Se trata de una pieza artesanal llamada “Let it Rip”, confeccionada en lino y trabajada mediante un proceso manual que involucró a 40 especialistas. Cada hilo fue pintado a mano y ensamblado para lograr un resultado único, con una paleta que combina tonos vibrantes como azul, amarillo y rosa.

El producto final no solo responde a criterios estéticos. También forma parte de una estrategia clara basada en lujo sostenible, trazabilidad y control del proceso productivo. “Mientras tengamos un producto sólido, con integridad, todo lo demás se puede ajustar”, afirmó Hearst en una entrevista con Forbes.
El crecimiento de la marca acompaña este posicionamiento. Actualmente, la firma tiene presencia en más de 14 mercados y cuenta con tiendas propias en ciudades clave como Nueva York, Londres y puntos estratégicos de Asia. Con participación minoritaria de LVMH, proyecta un crecimiento anual del 24%, incluso en un contexto de desaceleración del sector del lujo.
El modelo de negocio se diferencia por priorizar valor sobre volumen. Hearst limita el canal mayorista en etapas clave, mantiene control sobre la distribución y construye fidelidad en torno al producto. Este enfoque se refleja en un dato relevante: el 65% de sus clientes vuelve a comprar, un indicador poco habitual en la industria.

La expansión internacional también se apoya en su identidad de origen. Nacida en Paysandú, Hearst incorpora a su narrativa elementos vinculados al campo, la producción responsable y la sostenibilidad. Este enfoque se alinea con el perfil de Uruguay, cuya matriz energética renovable refuerza la coherencia del discurso de marca.
En paralelo, la diseñadora avanza en otros proyectos estratégicos, como su colaboración con la Asociación Uruguaya de Fútbol para diseñar la vestimenta de la selección en el Mundial 2026. La iniciativa combina moda, identidad nacional y visibilidad global.
El ingreso a Hollywood no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia más amplia que integra moda, cultura, deporte y entretenimiento como plataformas de posicionamiento. En este contexto, la presencia en una franquicia cinematográfica de alcance global funciona como un amplificador de marca.

La trayectoria de Hearst muestra una evolución desde un nicho de lujo hacia un jugador global con identidad propia. Su enfoque en la calidad, la sostenibilidad y la narrativa de origen le permitió diferenciarse en un mercado altamente competitivo.
El caso confirma una tendencia en la industria: las marcas de lujo ya no se limitan a las pasarelas. Buscan construir relevancia a través de múltiples industrias, donde el cine, el deporte y la cultura funcionan como espacios clave de expansión.