En el marco de una nueva edición de Ámbito Debate sobre Energía y Minería, referentes del sector analizaron el presente y futuro de la actividad en Argentina, destacando el crecimiento de inversiones, los cambios regulatorios impulsados por el Gobierno nacional y los desafíos pendientes en materia de competitividad, infraestructura y generación de empleo. El encuentro reunió a empresarios, consultores y funcionarios que coincidieron en que la minería atraviesa una etapa de fuerte interés internacional, aunque aún enfrenta obstáculos estructurales.
El panel, titulado “La nueva era de la minería: de Argentina al mundo”, contó con la participación del presidente de la CAEM, Roberto Cacciola; el consultor senior Rolando Dávila; el proveedor industrial Matías Baglietto; y la secretaria de Minería de la provincia de Buenos Aires, Laura Delgado. La moderación estuvo a cargo del periodista Sebastián D. Penelli, de Energy Report.
Durante el debate, Cacciola destacó el avance del sector en los últimos años y subrayó la llegada de actores internacionales. “Lo que se viene realizando en los últimos dos años viene avanzando, tal vez con tiempos diferentes, pero con la concreción de que hoy están los principales jugadores internacionales en materia minera”, afirmó.
El dirigente empresarial remarcó además el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al señalar que fue clave para impulsar el interés inversor. “En minería se presentaron proyectos por más de 42.000 millones de dólares, de los cuales unos 9.000 millones ya fueron aprobados”, detalló. Según su análisis, este flujo de capitales tendrá un impacto significativo en la generación de divisas en los próximos cinco o seis años.
En ese contexto, también valoró los cambios normativos, como la modificación de la Ley de Glaciares, que —según indicó— aporta previsibilidad tanto en materia ambiental como productiva. Sin embargo, advirtió que el sector podría enfrentar una etapa de judicialización, lo que introduce incertidumbre en el corto plazo.

Desde una mirada provincial, Laura Delgado puso el foco en la realidad de Buenos Aires, donde la minería está vinculada principalmente a los minerales industriales y rocas de aplicación. La funcionaria recordó que la actividad tiene más de 140 años de historia en el distrito y que es clave en la producción de áridos, cemento y piedra partida.
No obstante, alertó sobre el impacto negativo de la paralización de la obra pública nacional. “Esa minería hoy está sufriendo el golpe del parate de la obra pública”, sostuvo, al tiempo que señaló una caída en el empleo con la pérdida de más de 600 puestos de trabajo directos.
Delgado también cuestionó la falta de articulación con el Gobierno nacional en materia de infraestructura, especialmente en corredores clave como la ruta 3, cuya situación calificó como crítica. A pesar de ese escenario, destacó que la provincia avanza en estudios de exploración que arrojaron resultados alentadores en tierras raras, un segmento que podría atraer nuevas inversiones.
En paralelo, resaltó la implementación del Régimen Provincial de Inversiones Estratégicas, que ofrece beneficios fiscales para proyectos superiores a 5 millones de dólares y promueve el desarrollo de proveedores locales. Según explicó, las iniciativas de mayor escala deben incluir programas específicos para fortalecer la cadena de valor.
Desde el sector privado, Rolando Dávila analizó el posicionamiento argentino en el escenario regional y destacó el desarrollo alcanzado en la industria del litio. Según explicó, el país cuenta con empresas de ingeniería y servicios con experiencia en extracción directa, lo que abre oportunidades de exportación de conocimiento, especialmente hacia Chile.
Sin embargo, marcó diferencias con el segmento del cobre, donde consideró que aún falta desarrollo en minería 4.0. “No hay un expertise consolidado en minería 4.0”, afirmó, en referencia al uso de herramientas como machine learning, automatización y gemelos digitales.
En esa línea, planteó la necesidad de fortalecer la cooperación regional para cerrar brechas y aprovechar la experiencia chilena, líder en la producción de cobre a nivel mundial.
Por su parte, Matías Baglietto destacó el renovado interés que despierta la minería en todo el país. “Hoy el minerómetro está a full después de mucho tiempo”, graficó, al tiempo que señaló que provincias y empresas buscan posicionarse dentro de la cadena de valor.
El empresario subrayó la importancia de integrar a otros sectores productivos, como el tecnológico y el agroindustrial, en el desarrollo minero. “Las empresas que hacen tecnología para el agro se tienen que animar a diversificar su oferta hacia la minería”, sostuvo.
Uno de los ejes centrales del debate fue la necesidad de generar condiciones macroeconómicas estables para sostener el crecimiento del sector. Cacciola recordó que proyectos de oro y plata desarrollados entre 2005 y 2018 se vieron afectados por cambios en la política económica, lo que deterioró la confianza de los inversores.
En ese sentido, advirtió sobre el impacto de las retenciones y otros factores que, según indicó, generan “ruido hacia afuera”. También planteó la necesidad de diseñar un régimen general que permita extender la vida útil de los proyectos y mejorar su rentabilidad en escenarios de precios internacionales menos favorables.
En cuanto al cobre, destacó que Argentina cuenta con seis proyectos de clase mundial que aún no han iniciado producción, lo que representa una oportunidad estratégica si se logran las condiciones adecuadas.
Finalmente, Baglietto puso el foco en la estructura impositiva como uno de los principales obstáculos para la competitividad. “En Argentina tenemos una matriz impositiva complicada”, afirmó, al comparar la situación con países como Chile y Brasil.
El empresario explicó que impuestos como Ingresos Brutos o el Impuesto al Cheque impactan en toda la cadena de valor y encarecen los costos en hasta 15 puntos porcentuales, lo que dificulta competir en el mercado internacional.
A pesar de las diferencias de enfoque, los participantes coincidieron en que la minería no será la única solución para la economía argentina, pero sí un motor clave para la generación de empleo y divisas. “La minería no va a salvar al país, pero va a ayudar a que miles de familias tengan trabajo y cobertura social”, concluyó Cacciola.