La National Geographic Society apoyará un proyecto liderado por Fundación Fungi para desarrollar el primer plan de conservación de un hongo en Chile, centrado en el Butyriboletus loyo, conocido como loyo, una especie en peligro de extinción cuya supervivencia depende directamente del estado del bosque nativo.
El loyo es un hongo comestible y endémico del sur chileno, pero su situación es crítica. La pérdida de bosques, los incendios forestales y la recolección de ejemplares jóvenes han reducido su capacidad de regeneración, poniendo en riesgo su continuidad. Según informó Diario UChile, este escenario impulsó la necesidad de avanzar en un plan específico de protección.
Una de las características clave del loyo es su condición micorrícica, lo que significa que vive en simbiosis con las raíces de los árboles. Esta relación es esencial para su desarrollo y explica por qué no puede cultivarse de forma convencional. A diferencia de otros hongos, su crecimiento depende del equilibrio natural del ecosistema forestal.
Esto implica que su conservación no puede abordarse de manera aislada. Proteger al loyo requiere preservar el bosque nativo donde habita, lo que lo convierte en un indicador directo de la salud ambiental de estos ecosistemas del sur de Chile.
El país ya cuenta con antecedentes en la materia. Fue el primero en el mundo en incorporar a los hongos en su legislación ambiental, lo que permitió evaluar especies a través de procesos oficiales y su inclusión en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El loyo fue una de las primeras especies en ser clasificadas como en peligro.
Desde la Fundación Fungi destacan el valor cultural y económico de esta especie para comunidades locales. “Este proyecto es una continuación del trabajo que la Fundación Fungi ha hecho en torno a la conservación de Loyo, que es una especie muy valiosa para las comunidades recolectoras y la cultura del sur de Chile. Fue la primera especie de hongo chilena en ser evaluada y categorizada como en peligro de extinción por la UICN, y la primera en tener un Manual de Recolección Sustentable. Con este proyecto buscamos impulsar el desarrollo de un Plan de Conservación y el reconocimiento del oficio del recolector”, explicó Daniela Torres, según consignó Diario UChile.

El proyecto también busca generar información científica y herramientas concretas para proteger la especie a largo plazo. Entre sus objetivos se encuentra establecer lineamientos para su recolección sustentable, promover la conservación del bosque nativo y fortalecer el rol de las comunidades que dependen de este recurso.
El caso del loyo refleja un desafío más amplio en materia ambiental. A diferencia de otras especies, su supervivencia no puede asegurarse mediante cultivo o reproducción controlada, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a los cambios en el entorno.
Además, pone en evidencia el rol clave de los hongos en los ecosistemas, muchas veces subestimado. Estos organismos cumplen funciones esenciales en la nutrición del suelo, la salud de los árboles y el equilibrio ecológico, por lo que su pérdida puede generar impactos en cadena.
El apoyo de National Geographic no solo aporta financiamiento, sino también visibilidad internacional a una problemática poco conocida. En ese sentido, el desarrollo de un plan de conservación podría marcar un precedente para otras especies de hongos en la región y en el mundo.
En un contexto de presión creciente sobre los ecosistemas, la iniciativa busca anticiparse a la desaparición de una especie única. El futuro del loyo dependerá, en gran medida, de la capacidad de proteger los bosques que lo sostienen y de integrar la conservación con el conocimiento local y científico.