El histórico barco Ciudad de Rosario avanza en un proceso de restauración integral en el sur de la ciudad santafesina y se prepara para regresar al río Paraná convertido en una embarcación impulsada íntegramente por biodiésel, en una iniciativa que busca combinar recuperación patrimonial, innovación tecnológica y reducción del impacto ambiental. El proyecto, impulsado por empresarios rosarinos y desarrollado en un astillero local, prevé que la nave vuelva a operar durante el segundo semestre del año, posiblemente para los festejos del Día de la Bandera, comentoel medio TN.
La reconversión del Ciudad de Rosario representa un cambio significativo para una embarcación emblemática de la navegación fluvial argentina. Después de años de inactividad, el buque atraviesa trabajos de mantenimiento estructural y modernización técnica en el astillero Fluvimar, ubicado en la zona sur de Rosario, donde permanece en dique seco desde comienzos de marzo.
Según detallaron los responsables de la iniciativa, el principal objetivo es adecuar la nave a las exigencias de seguridad y navegación establecidas por la Prefectura Naval Argentina, además de incorporar un sistema energético sustentable que permita reducir considerablemente las emisiones contaminantes.
El eje central del proyecto es la utilización exclusiva de biodiésel para alimentar tanto los motores de propulsión como el generador eléctrico del barco. El combustible será producido a partir del reciclado de aceites vegetales usados y residuos grasos provenientes de restaurantes y frigoríficos, en un esquema que apunta a transformar desechos urbanos en energía renovable de origen local.

De acuerdo con las estimaciones difundidas por los impulsores de la reconversión, el uso de biodiésel permitirá disminuir al menos un 75% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el gasoil convencional utilizado habitualmente en este tipo de embarcaciones.
La iniciativa adquiere relevancia en un contexto internacional marcado por la transición energética y los objetivos de descarbonización del transporte. En ese escenario, el Ciudad de Rosario podría convertirse en la primera nave de gran porte de la Argentina en operar bajo un esquema sustentable basado íntegramente en biocombustibles.
El proyecto contempla un consumo mensual estimado de unos 10 mil litros de biodiésel en condiciones normales de operación. Además del impacto ambiental positivo, los responsables destacan que el abastecimiento con insumos regionales permitirá fortalecer cadenas productivas vinculadas al reciclado y la industria de biocombustibles en Santa Fe.
La reconversión es impulsada por la firma Hayra SRL, integrada por jóvenes empresarios rosarinos que adquirieron la embarcación luego de más de cinco décadas bajo administración de la familia Oficialdegui. Como parte del nuevo esquema operativo, la empresa selló un acuerdo con una compañía especializada en energías renovables para asegurar la provisión continua del biocombustible.
Además de la transformación energética, el barco atraviesa una profunda actualización técnica destinada a recuperar las condiciones de navegabilidad y adecuarlo a estándares internacionales de seguridad marítima.
Las tareas incluyen reparaciones en el casco, corrección de deformaciones estructurales, revisión de los sistemas de fondeo y seguridad, además de trabajos de alineación en los componentes de propulsión. También se incorporará tecnología de navegación moderna, con nuevos sistemas de posicionamiento y comunicación.
El objetivo es que la embarcación cumpla con las normativas nacionales vigentes y con estándares internacionales como los establecidos por el convenio SOLAS (Safety of Life at Sea), uno de los principales marcos regulatorios vinculados a la seguridad marítima a nivel mundial.
Los trabajos técnicos buscan no solo garantizar la operatividad del barco, sino también extender su vida útil y convertirlo en una referencia dentro de la navegación fluvial sustentable.
La recuperación del Ciudad de Rosario también tiene un fuerte componente simbólico para la ciudad. Desde su botadura en 1971, la nave formó parte de la identidad turística y cultural rosarina, convirtiéndose en uno de los íconos tradicionales del frente costero sobre el Paraná.
Su eventual regreso al servicio implicará la reactivación de paseos turísticos y actividades recreativas vinculadas al río, aunque ahora bajo una propuesta asociada a la sustentabilidad y la innovación energética.
Si el cronograma previsto se cumple, el barco podría volver a operar durante junio y realizar una presentación oficial frente al Monumento Nacional a la Bandera, con amarre en la Terminal Fluvial de Rosario.
La iniciativa aparece además en un momento de creciente debate sobre el uso de energías renovables en el transporte y sobre el rol de los biocombustibles dentro de la matriz energética argentina. Santa Fe, una de las principales provincias productoras de biodiésel del país, busca desde hace años posicionarse como un polo de innovación vinculado a combustibles de origen vegetal.
En ese contexto, el regreso del Ciudad de Rosario excede el valor histórico de la embarcación y se proyecta como un caso testigo para futuras experiencias de reconversión energética en el sistema fluvial argentino.
La combinación entre patrimonio, tecnología y reducción de emisiones coloca al proyecto en una posición singular dentro de la agenda ambiental y productiva. Mientras avanza la restauración en el astillero rosarino, el histórico barco se prepara para iniciar una nueva etapa en el río Paraná, ahora convertido en una referencia de navegación sustentable.