El Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó que avanza en la renovación del swap con China, tras una marcada reducción del tramo activado del acuerdo durante el último año. La decisión se inscribe en una estrategia de fortalecimiento de reservas internacionales, mejora del perfil de pasivos financieros y continuidad del esquema de cooperación monetaria con el Banco Popular de China.
Según el informe de Estados Contables 2025, el uso del instrumento pasó de 21.000 millones de yuanes a fines de 2024 a unos 7.000 millones de yuanes en diciembre de 2025, lo que implicó una caída cercana al 90% del tramo activado. En términos de dólares, el stock descendió de aproximadamente 3.097 millones a cerca de 1.032 millones, reflejando una política activa de devolución de fondos y reordenamiento de la estructura de reservas.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que no existe un plan para desactivar el swap con China y remarcó que el acuerdo marco se mantiene plenamente vigente. Además, señaló que el instrumento se renueva cada tres años bajo condiciones previamente acordadas entre ambas partes, lo que otorga continuidad a la relación financiera bilateral y previsibilidad en el manejo de liquidez internacional.
En ese sentido, Bausili explicó que el componente activado del swap otorga flexibilidad operativa al organismo, permitiendo realizar operaciones en mercados locales e internacionales sin requerir autorizaciones adicionales. Este mecanismo es clave para la administración de divisas, la optimización de la estructura de reservas brutas y la planificación de la política cambiaria en contextos de restricción externa.

La dinámica del swap con China se da en paralelo a una mejora en la posición del Banco Central en el mercado de cambios. En lo que va del año, la entidad acumuló más de 8.300 millones de dólares en compras netas, en el marco de una secuencia de 90 jornadas consecutivas con saldo positivo. Este desempeño fortaleció las reservas internacionales y contribuyó a sostener la estabilidad del tipo de cambio oficial.
El Gobierno analiza ahora la renovación del acuerdo por un nuevo período de tres años, en línea con el esquema vigente desde su implementación. La continuidad del swap es considerada estratégica para garantizar acceso a financiamiento externo, sostener la capacidad de intervención del Banco Central y reforzar la estabilidad del sistema financiero en momentos de tensión cambiaria.
Fuentes del equipo económico destacan que la reducción del tramo activado no implica una pérdida de relevancia del instrumento, sino una política de optimización de activos, reducción de pasivos contingentes y mejora del balance del BCRA. En este marco, el swap continúa siendo una herramienta central dentro del esquema de administración de reservas internacionales.
El uso del acuerdo con China también está condicionado por las regulaciones del sistema financiero de ese país, donde existen controles de capitales que influyen en la decisión de mantener posiciones onshore u offshore. Según explicó el propio Bausili, esta flexibilidad permite mejorar las condiciones de financiamiento y ajustar la estrategia según el nivel de reservas disponibles y la liquidez del sistema.
A nivel macroeconómico, el Banco Central combina la gestión del swap con una política de acumulación de divisas y reducción de pasivos en pesos, en coordinación con otras herramientas del Tesoro. Este esquema busca fortalecer la posición financiera del organismo y reducir la vulnerabilidad frente a shocks externos o episodios de volatilidad cambiaria.
La renovación del swap con China dependerá de las negociaciones bilaterales entre el BCRA y el Banco Popular de China, en un contexto global marcado por cambios en las tasas de interés internacionales, tensiones geopolíticas y mayor competencia por el financiamiento en moneda dura. En este escenario, la continuidad del acuerdo es vista como un factor clave para sostener la estabilidad del mercado cambiario argentino.
En el plano local, la administración económica sostiene que la política de reducción del uso del swap forma parte de una estrategia más amplia de normalización financiera, que incluye mejora del perfil de deuda, acumulación de reservas y mayor previsibilidad en la política monetaria.
La coordinación entre la política cambiaria y la estrategia de reservas ha sido uno de los ejes centrales de la gestión reciente del Banco Central, que busca consolidar un sendero de estabilidad macroeconómica. En este marco, el swap con China continúa siendo un componente relevante para garantizar liquidez en momentos críticos y sostener la capacidad de intervención del organismo.
De acuerdo con el análisis del mercado, la evolución del instrumento será determinante para la política económica de los próximos meses, especialmente en lo referido al nivel de reservas y a la confianza de los inversores. En ese sentido, la continuidad del acuerdo es seguida de cerca por los actores financieros, que evalúan su impacto en la sostenibilidad del programa cambiario.
El Banco Central insiste en que la estrategia actual no implica un retiro del swap, sino una administración más eficiente de los recursos disponibles, con foco en la reducción de costos financieros y la mejora del balance general del organismo. En paralelo, la institución busca sostener una política de acumulación de divisas que permita reforzar la estabilidad del sistema.
El seguimiento del acuerdo con China se mantiene como una prioridad dentro de la agenda económica. La evolución de las negociaciones y la eventual renovación del convenio serán determinantes para la política de reservas internacionales en el próximo ciclo. En este contexto, el análisis del impacto del swap y su rol en la estabilidad financiera fue destacado en informes del sector económico y cobertura de Infobae, que subrayaron su importancia dentro del esquema de política monetaria actual.