La compra de los activos de Raízen Argentina por parte de la firma suiza Mercuria Energy Group por US$ 1.420 millones marca uno de los movimientos más relevantes del mercado energético argentino en 2026. La operación, anunciada esta semana, incorpora a Mercuria la refinería de Dock Sud, una red de 894 estaciones de servicio Shell, instalaciones de almacenamiento, terminales de combustibles y una planta de lubricantes. La transacción cobra especial relevancia porque consolida la presencia de la compañía en el país y profundiza su alianza con el empresario José Luis Manzano, con quien mantiene negocios en el sector petrolero desde hace casi una década.
Detrás de Mercuria aparecen dos figuras clave del comercio global de energía: Marco Dunand y Daniel Jaeggi, empresarios suizos que fundaron la compañía en 2004 y construyeron uno de los mayores grupos privados de trading de commodities del mundo. Aunque sus nombres no suelen ocupar los titulares, ambos tienen una influencia significativa en los mercados internacionales de petróleo, gas, electricidad y materias primas.
La adquisición de los activos operados por Raízen representa mucho más que una expansión comercial. Para Mercuria implica avanzar en una estrategia de integración vertical que comenzó años atrás con inversiones en la producción de hidrocarburos y que ahora se extiende a la refinación, distribución y comercialización minorista de combustibles. En términos de negocio, la compañía pasa a controlar una mayor porción de la cadena energética, desde la extracción hasta el consumidor final.

Mercuria nació en la ciudad suiza de Ginebra y en poco más de dos décadas se transformó en uno de los principales actores independientes del comercio global de energía. A diferencia de las grandes petroleras tradicionales, la empresa se especializó en la compra, venta, financiamiento y logística de commodities físicos, desarrollando una extensa red de operaciones internacionales.
Marco Dunand, actual director ejecutivo del grupo, y Daniel Jaeggi, presidente de la compañía, construyeron su trayectoria profesional en algunas de las firmas más importantes del negocio energético y financiero. Antes de fundar Mercuria trabajaron en compañías como Cargill, Goldman Sachs/J. Aron, Salomon Brothers y Sempra Energy, donde adquirieron experiencia en los mercados internacionales de materias primas.
Su modelo de negocios combinó el tradicional trading de energía con inversiones estratégicas en infraestructura, almacenamiento, transporte y producción. Esa combinación permitió a Mercuria crecer rápidamente y competir con algunos de los mayores operadores globales del sector.
Uno de los hitos que impulsó la expansión del grupo fue la adquisición, en 2014, de la división física de commodities de JP Morgan. La operación fortaleció su presencia internacional y amplió significativamente su capacidad operativa en petróleo, gas y productos refinados.
Actualmente, Mercuria desarrolla actividades en más de 50 países y cuenta con más de mil empleados. Según datos difundidos por la compañía, durante 2025 obtuvo una ganancia neta de US$ 1.430 millones y registró un patrimonio cercano a los US$ 6.300 millones.

El vínculo entre Mercuria y José Luis Manzano comenzó varios años antes de la reciente compra de Shell Argentina. El punto de partida fue la participación de la firma suiza en proyectos vinculados a Andes Energía, empresa relacionada con el grupo empresarial de Manzano y Daniel Vila.
En 2017, Mercuria otorgó financiamiento para el desarrollo de proyectos hidrocarburíferos en Argentina y tomó participación accionaria en la compañía. La relación evolucionó rápidamente y culminó con la fusión entre Andes Energía y Petrolera El Trébol, subsidiaria local de Mercuria. De esa integración nació Phoenix Global Resources, una petrolera enfocada principalmente en el desarrollo de activos convencionales y no convencionales, especialmente en Vaca Muerta.
La alianza permitió combinar el conocimiento local y la experiencia empresarial de Manzano con la capacidad financiera y la proyección internacional de Mercuria. Desde entonces, ambas partes consolidaron una relación estratégica que ahora suma una nueva etapa con la incorporación de los activos downstream de Raízen.
Fuentes del sector destacan que la operación refuerza la visión de largo plazo de Mercuria sobre el potencial energético argentino. La compañía no sólo participa en la producción de petróleo y gas, sino que ahora también tendrá presencia directa en la refinación y comercialización de combustibles.
La compra de los activos de Raízen ocurre en un momento en que Argentina busca consolidar su posición como exportador energético, impulsada por el crecimiento de la producción en Vaca Muerta. En ese contexto, controlar distintos segmentos de la cadena productiva ofrece ventajas competitivas y mayor capacidad para capturar valor.
La refinería de Dock Sud constituye uno de los activos más relevantes incluidos en la transacción. Su ubicación estratégica y capacidad operativa la convierten en una pieza fundamental para el abastecimiento del mercado interno. A esto se suma la extensa red de estaciones de servicio Shell, una de las más importantes del país.
Para los consumidores, la operación no implicaría cambios inmediatos. La posibilidad de mantener la marca Shell permitiría preservar la identidad comercial que actualmente identifica a las estaciones de servicio. Sin embargo, detrás de esa marca global estará ahora la conducción de un grupo suizo que hasta el momento tenía un perfil mucho más ligado al comercio internacional de energía que al negocio minorista.
Analistas del sector consideran que la adquisición refleja una tendencia creciente entre las compañías energéticas globales: complementar la actividad de trading con inversiones en infraestructura y activos físicos. Esta estrategia permite reducir riesgos, asegurar mercados y mejorar la integración de los negocios.
En ese escenario, Dunand y Jaeggi consolidan su presencia en Argentina mediante una apuesta que combina producción, refinación y comercialización. La operación también fortalece la posición de José Luis Manzano dentro del sector energético local, al mantener una relación con uno de los grupos privados más influyentes del comercio mundial de commodities. Según información publicada por Forbes, la adquisición de los activos de Raízen representa el paso más importante de Mercuria en Argentina desde su desembarco en Vaca Muerta y confirma la decisión de los empresarios suizos de profundizar su participación en uno de los mercados energéticos con mayor potencial de crecimiento de América Latina.