El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, viajó este fin de semana a China en medio de las expectativas por la próxima renovación del swap de monedas entre ambos países. Desde la autoridad monetaria aclararon que la visita está vinculada principalmente a su participación en un encuentro organizado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y señalaron que las conversaciones para extender el acuerdo financiero continúan dentro de los plazos habituales, sin anuncios inminentes previstos para los próximos días.
La cercanía del vencimiento del swap despertó especulaciones sobre una posible definición durante la estadía del funcionario en territorio chino. Sin embargo, fuentes del Banco Central remarcaron que el cronograma de negociación sigue su curso normal y que este tipo de acuerdos suelen cerrarse cerca de la fecha de expiración. La continuidad del mecanismo es observada con atención por los mercados debido a su impacto sobre las reservas internacionales y la relación financiera entre ambos países.
El swap de monedas entre Argentina y China se encuentra vigente desde 2009 y ha sido renovado periódicamente cada tres años. A lo largo de los últimos años se convirtió en una herramienta relevante para fortalecer la posición financiera del Banco Central y brindar respaldo a las reservas brutas de la entidad.
Durante su última conferencia de prensa, Bausili confirmó que las conversaciones para renovar el acuerdo ya están en marcha. El titular del BCRA explicó que el diálogo con las autoridades chinas se desarrolla con normalidad y que no existe ningún plan para discontinuar el mecanismo. Según expresó, la relación financiera entre ambas naciones mantiene características de estabilidad y permanencia que han permitido sostener el esquema durante más de una década.
Además, destacó que los encuentros con funcionarios chinos forman parte de una agenda habitual en distintos ámbitos multilaterales. En ese contexto, señaló que las reuniones bilaterales suelen producirse en espacios como el G20 y el propio BIS, donde representantes de bancos centrales y organismos financieros intercambian perspectivas sobre la economía global.
La discusión sobre la renovación del acuerdo cobró fuerza semanas atrás tras la publicación de los estados contables correspondientes al ejercicio 2025. Los documentos reflejaron una significativa reducción del tramo activado del swap que había sido utilizado en años anteriores para reforzar la disponibilidad de divisas.
De acuerdo con los datos oficiales, al inicio de este año quedaba un saldo remanente equivalente a aproximadamente USD 679 millones. Esa cifra implicó una devolución cercana al 90% de los recursos utilizados previamente. Durante 2025, el monto activado se redujo desde el equivalente a USD 3.097 millones hasta alrededor de USD 1.032 millones, tendencia que continuó durante los primeros meses de 2026.

Esa evolución alimentó versiones acerca de una eventual decisión del Gobierno de no renovar el acuerdo, especialmente después del fortalecimiento de otras fuentes de financiamiento externo. No obstante, desde el Banco Central descartaron esa posibilidad y reiteraron que la renovación forma parte de las conversaciones regulares entre ambas partes.
Bausili explicó que el componente activado del swap ofrece flexibilidad operativa para administrar liquidez y reservas internacionales. Según detalló, cuando los fondos se encuentran depositados en el exterior pueden convertirse en dólares y utilizarse de acuerdo con las necesidades de gestión del BCRA. Por otra parte, cuando permanecen dentro del sistema financiero chino, permiten acceder a determinadas condiciones de financiamiento que pueden resultar beneficiosas en determinados contextos.
La elección entre mantener esos recursos en cuentas locales o internacionales responde a factores vinculados con la liquidez disponible, la evolución de las reservas y la estrategia financiera de la entidad. De esta manera, el swap de monedas funciona como una herramienta complementaria dentro del conjunto de instrumentos utilizados para administrar la estabilidad monetaria.
La situación actual del acuerdo también debe analizarse en el marco de la estrategia implementada por el Banco Central para fortalecer su balance. Durante los últimos meses, la entidad avanzó en distintas iniciativas destinadas a mejorar su posición financiera y ampliar la disponibilidad de recursos.
Entre ellas se encuentra el acuerdo de recompra de títulos, conocido como repo, firmado con bancos internacionales por aproximadamente USD 3.000 millones. A esto se sumó el programa de acumulación de reservas impulsado durante el año, que permitió superar anticipadamente la meta oficial de USD 10.000 millones prevista para 2026.
Estas herramientas contribuyeron a mejorar la capacidad de respuesta de la autoridad monetaria frente a los desafíos del contexto financiero internacional y redujeron la dependencia de mecanismos extraordinarios para sostener el nivel de divisas.
Más allá de la cuestión financiera, la relación entre Argentina y China también está marcada por un creciente intercambio comercial. Diversos especialistas sostienen que cualquier análisis sobre la continuidad del swap debe contemplar la importancia estratégica que tiene el vínculo económico entre ambos países.
Un informe elaborado para el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) por el economista Ricardo Carciofi destacó que China ha consolidado su presencia como uno de los principales proveedores del mercado argentino. El trabajo señala que la apertura comercial impulsada por el Gobierno desde 2024 favoreció un incremento significativo de las importaciones provenientes del gigante asiático.
Según el estudio, durante 2025 las compras a China crecieron un 54,9% respecto del año anterior, una expansión superior a la registrada por las importaciones totales y también por las provenientes de otros socios comerciales relevantes como Brasil, Estados Unidos y Europa.
El informe sostiene que el crecimiento de la participación china se verificó en distintos segmentos, incluyendo bienes de capital, insumos industriales y productos de consumo. Asimismo, remarca que las medidas de flexibilización comercial implementadas en los últimos años facilitaron una mayor penetración de los productos chinos en el mercado local.
En este escenario, la continuidad del swap de monedas aparece como un elemento adicional dentro de una relación bilateral que combina intereses financieros, comerciales y estratégicos. Mientras las negociaciones avanzan de acuerdo con los plazos previstos, el Gobierno busca preservar una herramienta que ha tenido un papel importante en la administración de las reservas internacionales y que continúa siendo considerada una pieza relevante del vínculo económico entre ambos países.
La expectativa del mercado se concentra ahora en los próximos meses, cuando se acerque la fecha de vencimiento del acuerdo. Hasta entonces, tanto las autoridades argentinas como las chinas mantienen abiertas las conversaciones para asegurar la continuidad de un instrumento que, desde hace más de quince años, forma parte de la arquitectura financiera bilateral. La renovación del swap de monedas es observada como una herramienta relevante para la administración de las reservas internacionales y para el fortalecimiento de los vínculos económicos entre ambos países. Según informó Infobae, desde el Banco Central consideran que el proceso avanza con normalidad y dentro de los plazos habituales de negociación.