La ganadería argentina atraviesa un escenario de fuerte dinamismo que comienza a trasladarse al negocio de la genética bovina. La combinación de precios históricamente altos para el ternero, una marcada retención de hembras destinadas a reposición y los beneficios impositivos contemplados en el Régimen de Incentivo para la Mejora de Inversiones (RIMI) está generando expectativas positivas entre consignatarios y cabañeros de cara a la temporada de remates de reproductores. Así lo sostuvo el consignatario Carlos José Colombo, de la firma Colombo y Magliano, durante la Exposición Rural de Palermo, donde aseguró que el sector se encamina hacia "un muy buen año para las cabañas".
Las declaraciones fueron realizadas luego del remate televisado Argentina Federal, organizado por la consignataria desde la muestra ganadera de Palermo. La subasta reunió 35.000 cabezas de ganado provenientes de 16 provincias, ofreciendo una radiografía del mercado de la invernada y de la cría en uno de los momentos más relevantes del calendario ganadero.
Según publicó Bichos de Campo, el remate dejó en evidencia una mejora en los valores de los terneros de la región central del país, que alcanzaron cotizaciones aproximadamente 10% superiores a las registradas en las semanas previas.
Durante la subasta, los terneros de entre 160 y 200 kilos se negociaron entre 6.500 y 7.000 pesos por kilo, con los ejemplares más livianos ubicándose en la parte superior de ese rango.
En diálogo con Bichos de Campo, Carlos José Colombo explicó que la calidad genética fue uno de los factores determinantes para explicar las diferencias de precio observadas entre los distintos lotes."Hoy hubo precios muy buenos. Se pagó entre 6.500 y 7.000 pesos el kilo para el ternero de 160 a 200 kilos. Los más livianos llegaron a 7.000 pesos, siempre muy de acuerdo a la calidad del lote", señaló Carlos José Colombo a Bichos de Campo.
El consignatario agregó que la genética comienza a tener un peso cada vez mayor en la formación de los valores.Hoy se paga la calidad. Hay diferencias de 200, 300 y hasta 500 pesos por kilo entre un lote y otro", afirmó Carlos José Colombo a Bichos de Campo.
El análisis del mercado también mostró cambios en la valoración de la hacienda producida en el norte argentino.
Los terneros Brangus y Braford de entre 180 y 220 kilos alcanzaron valores de entre 5.500 y 6.000 pesos por kilo, cifras que reflejan la mejora genética registrada en esa región durante los últimos años.
Aunque la demanda suele moderarse durante esta época debido al menor desarrollo de las pasturas, la diferencia respecto de la hacienda producida en la región pampeana continúa reduciéndose."Hoy un buen Brangus o Braford del norte vale apenas un 10 o 15% menos que un muy buen ternero de la pampa húmeda. Hace 15 o 20 años la diferencia era muchísimo mayor. Eso habla de cómo evolucionó la ganadería del norte y también de la calidad genética que tienen hoy esos rodeos", sostuvo Carlos José Colombo en declaraciones reproducidas por Bichos de Campo.
Para el consignatario, esa evolución refleja el trabajo sostenido realizado por los criadores en materia de selección genética y adaptación de los rodeos a las condiciones productivas de cada región.
Uno de los fenómenos que más llamó la atención durante los remates recientes fue la fuerte reducción en la oferta de terneras para invernada.
De acuerdo con el análisis de Colombo, una proporción significativa de las hembras está siendo retenida por los productores para ampliar los planteles de cría, una decisión que modifica el equilibrio entre oferta y demanda.
En años anteriores era habitual encontrar remates con una distribución relativamente equilibrada entre machos y hembras.
Actualmente, esa relación comenzó a cambiar de manera significativa."Lo que vimos este año como común denominador es que hubo mucha retención de terneras para madre. Si antes en un remate había 500 machos y 500 hembras, hoy 500 machos y apenas 200 hembras. Entonces, al haber menos oferta, muchas veces la ternera termina valiendo prácticamente lo mismo que el macho", explicó Carlos José Colombo a Bichos de Campo.
La menor disponibilidad de futuras madres incrementó la competencia entre productores interesados en reforzar sus rodeos, impulsando también la valorización de los vientres.
La creciente demanda de hembras repercute directamente sobre el negocio de las cabañas dedicadas a la producción de reproductores.
En los remates especializados ya comenzaron a observarse valores destacados para animales de alta calidad genética.
Según los datos difundidos por Bichos de Campo, las vacas Angus seleccionadas superaron los 3 millones de pesos, mientras que los vientres generales se negociaron entre 2,3 y 2,5 millones de pesos.
El interés se concentra especialmente en vacas jóvenes, de segunda y tercera parición, consideradas las más aptas para ampliar los rodeos de cría.
Para Colombo, este comportamiento anticipa un escenario favorable para toda la temporada de ventas de reproductores."Se está buscando mucho la vaca nueva, de segunda o tercera parición. Creo que va a ser un excelente año para todo lo que son los reproductores", afirmó el consignatario en declaraciones citadas por Bichos de Campo.
Además del buen momento que atraviesa el mercado del ternero, otro de los factores que explican el renovado interés por la genética es el nuevo esquema de incentivos fiscales implementado por el Gobierno.

El Régimen de Incentivo para la Mejora de Inversiones (RIMI) contempla beneficios impositivos para quienes incorporen reproductores con genética de calidad, una herramienta que busca estimular la inversión dentro del sector ganadero.
Según explicó Colombo, este instrumento fortalece el proceso de renovación de rodeos y mejora la rentabilidad de quienes deciden apostar por animales superiores."El Gobierno generó beneficios impositivos a través del RIMI para quienes compran reproductores con genética. Eso incentiva al productor a invertir porque le permite mejorar su rodeo y, al mismo tiempo, obtener una ventaja fiscal. Si además vende el ternero a valores históricamente muy buenos, es lógico que se dé vuelta e invierta en un buen lote de vaquillonas o de toros. Por eso creemos que va a ser un muy buen año para las cabañas", concluyó Carlos José Colombo, según publicó Bichos de Campo.
La combinación entre mejores precios para la invernada, una oferta reducida de hembras y políticas orientadas a incentivar la inversión comienza a configurar un escenario favorable para el negocio de la genética bovina. Si esta tendencia se mantiene durante los próximos meses, las cabañas podrían atravesar una de las campañas comerciales más dinámicas de los últimos años, impulsadas por una creciente demanda de reproductores destinados a mejorar la productividad de los rodeos argentinos.