El avance de malezas resistentes continúa redefiniendo las estrategias de manejo en los cultivos de trigo. En buena parte de las regiones productivas argentinas, especies como el raigrás, la avena negra y distintas crucíferas, entre ellas el nabo y la mostaza, presentan niveles crecientes de resistencia a herbicidas utilizados tradicionalmente, lo que obliga a reforzar los programas de control durante todo el ciclo del cultivo. En este contexto, especialistas en manejo de malezas coinciden en que las aplicaciones de postemergencia dejaron de ser una intervención complementaria para convertirse en una etapa clave dentro de una estrategia integral,informo AgroNoa.
La problemática no es nueva, pero sí se profundizó en los últimos años. Estas especies comienzan a emerger durante el barbecho, sobreviven a los tratamientos iniciales y acompañan al cultivo durante buena parte de su desarrollo, compitiendo por agua, nutrientes y radiación con consecuencias directas sobre el rendimiento.,
La aparición de poblaciones con resistencia múltiple redujo además la eficacia de varios herbicidas que durante años fueron la base del manejo químico en trigo, obligando a replantear las herramientas disponibles y a incorporar nuevas combinaciones de principios activos.
En ese escenario, UPL Argentina presentó Batalium Pro, un herbicida postemergente desarrollado para el control de raigrás, avena negra y crucíferas. El producto combina tres ingredientes activos con distintos modos de acción, una formulación que busca ampliar el espectro de control y disminuir la presión de selección que favorece la aparición de nuevas resistencias.
Para el consultor especializado en malezas Ramón Gigón, el manejo de estas especies ya no puede apoyarse en una única aplicación.
El especialista explicó que las malezas problemáticas comienzan a instalarse desde el barbecho y permanecen activas durante todo el ciclo del trigo, por lo que el control debe planificarse de manera escalonada."Necesitamos un muy buen control en barbecho, con un muy buen preemergente, pero estamos viendo que también necesitamos un buen postemergente para terminar el control y evitar la resistencia a los preemergentes", señaló Ramón Gigón, en declaraciones difundidas por UPL Argentina.
Según indicó, la incorporación de nuevas herramientas permite fortalecer esa última etapa del manejo."Este lanzamiento de Batalium Pro nos está dando una mano para el control presente y futuro de estas tres malezas en la postemergencia del cultivo. Por eso lo vemos como una solución muy interesante", agregó.
Los especialistas sostienen que la combinación de diferentes momentos de aplicación mejora el nivel de control y reduce la cantidad de individuos que logran completar su ciclo, un aspecto considerado fundamental para disminuir el banco de semillas presente en los lotes.
Uno de los principales factores que explica la creciente complejidad del manejo es la aparición de poblaciones con distintos perfiles de resistencia.
El investigador del Conicet, Marcos Yanniccari, advirtió que el raigrás se consolidó como una de las especies más problemáticas dentro de los sistemas agrícolas argentinos."El raigrás representa uno de los principales problemas en cuanto a la resistencia a distintos herbicidas. Y esta especie no viene sola: en muchos casos está acompañada por malezas crucíferas que vuelven a poner en jaque a las herramientas que utilizamos habitualmente para controlarlas en postemergencia", explicó Marcos Yanniccari, según la información difundida por UPL Argentina.
El investigador remarcó que no todas las poblaciones responden de la misma manera a un mismo principio activo.
Las diferencias en los mecanismos de resistencia hacen que un tratamiento pueda ser eficaz en un establecimiento y perder efectividad en otro, aun cuando las especies presentes sean las mismas.
Por ese motivo, señaló que los productos que integran diferentes mecanismos de acción adquieren una importancia creciente dentro de las estrategias de manejo."Los aportes que pueden surgir a partir de este nuevo herbicida hacen de Batalium Pro una herramienta interesante por su espectro de control y por la respuesta que puede ofrecer en poblaciones con distintos perfiles de resistencia", afirmó.
Desde el punto de vista técnico, los especialistas remarcan que los tratamientos de postemergencia no sustituyen las aplicaciones realizadas antes de la implantación del cultivo.
Por el contrario, forman parte de un esquema de manejo integrado donde cada intervención cumple un objetivo específico.
Los herbicidas aplicados durante el barbecho y la preemergencia permiten reducir significativamente la cantidad inicial de malezas presentes en el lote.
Esa menor presión facilita posteriormente la acción de los tratamientos postemergentes, que actúan sobre los individuos remanentes y sobre las nuevas emergencias registradas durante el otoño y el invierno.
Esta secuencia disminuye la competencia que las malezas ejercen sobre el cultivo durante las etapas críticas de desarrollo y ayuda a preservar la eficacia de las herramientas químicas disponibles.
El nuevo herbicida presentado por UPL Argentina fue desarrollado específicamente para su utilización en postemergencia temprana.
Su formulación reúne tres modos de acción diferentes, una característica que, según la compañía, amplía el espectro de control frente a gramíneas y crucíferas presentes en los lotes trigueros.
La recomendación técnica indica realizar la aplicación durante el macollaje del trigo, utilizando una dosis de 500 gramos por hectárea.
El objetivo es intervenir cuando las malezas aún se encuentran en sus primeros estadios de crecimiento, etapa en la que el tratamiento alcanza su mayor nivel de eficacia.
No obstante, los especialistas insisten en que el éxito del manejo no depende exclusivamente de un producto, sino de la combinación de distintas prácticas agronómicas.
La rotación de principios activos, el uso de herbicidas con diferentes mecanismos de acción, la correcta elección del momento de aplicación y el monitoreo permanente de los lotes forman parte de las recomendaciones habituales para retrasar la evolución de nuevas resistencias.
El incremento de las poblaciones resistentes representa uno de los principales desafíos sanitarios para la producción de trigo en Argentina.
El uso reiterado de los mismos herbicidas durante varios años favoreció la selección de biotipos capaces de sobrevivir a tratamientos que anteriormente ofrecían niveles elevados de control.
Como consecuencia, el manejo químico dejó de depender de aplicaciones aisladas para transformarse en programas integrados que combinan distintas herramientas a lo largo del ciclo del cultivo.
En ese contexto, la etapa de postemergencia adquiere un papel cada vez más importante para completar el control iniciado durante el barbecho y reducir la presión de selección sobre los herbicidas disponibles.
La incorporación de formulaciones con múltiples modos de acción constituye una de las alternativas que buscan extender la vida útil de estas tecnologías, aunque los especialistas coinciden en que su eficacia dependerá de una planificación integral del manejo y del uso responsable de las herramientas disponibles para preservar su desempeño en las próximas campañas.