El cártamo gana protagonismo: cómo cambia la estrategia agrícola frente al nuevo escenario productivo

Tras años de sequía y nuevos desafíos sanitarios, se redefinió el esquema de cultivos y proyecta ampliar la superficie sembrada con cártamo por su estabilidad y potencial de rentabilidad

El cártamo gana protagonismo: cómo cambia la estrategia agrícola frente al nuevo escenario productivo
lunes 27 de julio de 2026

Las sucesivas sequías, el impacto de nuevas enfermedades sobre los cultivos y el aumento de los riesgos productivos llevaron a Grupo Linke a modificar de manera profunda su estrategia agrícola en el norte argentino. Con operaciones en Santiago del Estero y Formosa, la empresa decidió dejar de sembrar algodón, replantear el manejo del maíz, adaptar el calendario de la soja y apostar por una fuerte expansión del cártamo, cultivo que proyecta llevar a unas 14.000 hectáreas durante 2026. La información surge de una publicación difundida por Agroperfils, en la que el grupo explicó las razones de este cambio de rumbo.

La redefinición del esquema productivo representa un giro importante para una empresa cuya planificación agrícola estuvo históricamente apoyada en una combinación equilibrada entre algodón, maíz y soja. Sin embargo, las transformaciones climáticas registradas en los últimos años y la necesidad de mejorar la estabilidad económica de las campañas impulsaron una revisión integral del modelo.

De acuerdo con la información publicada por Agroperfiles, la empresa atravesó tres campañas consecutivas con fuertes pérdidas de productividad como consecuencia de la escasez de precipitaciones y de condiciones ambientales cada vez más variables. Ese escenario obligó a replantear decisiones consideradas durante años como parte del funcionamiento habitual del establecimiento.

En ese contexto, uno de los cambios más relevantes fue la salida temporal del algodón, un cultivo históricamente asociado a la producción agrícola del norte del país. Según explicó el director operativo de Grupo Linke, Héctor Linke, los elevados costos de implantación y la creciente incertidumbre sobre los resultados económicos redujeron significativamente su competitividad.

A esos factores se sumó un problema adicional relacionado con el uso de 2,4-D, un herbicida hormonal ampliamente utilizado en distintos sistemas agrícolas. De acuerdo con el directivo, la volatilidad del producto cuando es aplicado en campos cercanos puede provocar daños severos sobre el algodón, afectando el desarrollo del cultivo y comprometiendo su rendimiento potencial.

La combinación entre mayores costos, riesgos climáticos y dificultades derivadas del manejo de herbicidas terminó consolidando la decisión de suspender las siembras de algodón dentro del esquema productivo del grupo.

El maíz también quedó bajo revisión. Durante los últimos años, la expansión del Spiroplasma, enfermedad que afectó de manera significativa a los cultivos en distintas regiones agrícolas del país, modificó las perspectivas económicas del cereal.

Según explicó Linke en declaraciones reproducidas por Agroperfiles, el virus provocó importantes caídas en los rindes y elevó la incertidumbre sobre la rentabilidad del cultivo. Frente a ese panorama, la empresa optó por reducir su participación dentro del planteo agrícola y priorizar alternativas consideradas más estables desde el punto de vista económico.

En cambio, la soja continuará ocupando un lugar relevante dentro del esquema productivo, aunque con una estrategia diferente. La empresa decidió modificar las fechas tradicionales de siembra para adaptarlas a las condiciones específicas de cada ambiente.

El objetivo consiste en evitar que las etapas críticas del cultivo coincidan con los momentos de mayor estrés hídrico y altas temperaturas, una práctica que busca mejorar la estabilidad de los rendimientos frente a un escenario climático cada vez más variable.

El cambio más importante, sin embargo, fue la incorporación del cártamo como cultivo estratégico.

Durante 2024, Grupo Linke realizó ensayos productivos para evaluar el comportamiento de esta oleaginosa en ambientes con restricciones hídricas. Según la empresa, los resultados mostraron un desempeño favorable en condiciones donde otros cultivos presentaban mayores dificultades para sostener los rendimientos.

A partir de esa experiencia, durante la campaña 2025 se avanzó con la implantación de 8.500 hectáreas, superficie que permitió validar los resultados obtenidos en las pruebas iniciales.

La producción estuvo a cargo de Agro Cotton S.A., empresa integrante del grupo, que logró posicionarse entre los principales productores nacionales de cártamo.

De acuerdo con los datos difundidos por Bichos de Campo, los rendimientos promedio alcanzaron alrededor de 1.800 kilogramos por hectárea, mientras que algunos lotes registraron productividades cercanas a 2.500 kilogramos por hectárea, cifras que fortalecieron la decisión de ampliar la superficie sembrada.

Según sostuvo Linke, la combinación entre menores costos de implantación, estabilidad productiva y una rentabilidad considerada atractiva permitió consolidar al cultivo como una alternativa con potencial de crecimiento dentro de la empresa.

Para la campaña 2026, las perspectivas aparecen condicionadas por un escenario climático más favorable que el registrado en temporadas anteriores.

La empresa indicó que las lluvias acumuladas durante el otoño permitieron una adecuada recarga de humedad en los perfiles del suelo destinados a la siembra, situación que mejora las expectativas para el desarrollo del cultivo.

En función de esas condiciones, Grupo Linke proyecta incrementar la superficie de cártamo hasta aproximadamente 14.000 hectáreas, lo que representaría un crecimiento cercano al 65% respecto de la campaña anterior.

Con esa expansión, Agro Cotton S.A. buscará consolidarse entre los principales referentes nacionales de este cultivo, cuya presencia todavía ocupa una superficie reducida frente a otras alternativas agrícolas tradicionales.

Más allá del cambio puntual de cultivos, el caso refleja un proceso de adaptación que también atraviesa a otros productores argentinos frente a un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos y la necesidad de mejorar la eficiencia de los sistemas agrícolas.

En ese sentido, Linke afirmó que la experiencia de los últimos años modificó la forma de tomar decisiones dentro de la empresa. "El futuro del agro pertenece a quienes se animan a innovar, anticiparse a los cambios y transformar los desafíos en oportunidades de crecimiento", sostuvo el directivo, según publicó Agroperfiles.

La estrategia planteada por el grupo combina cambios en la elección de cultivos, ajustes en las prácticas agronómicas y una evaluación permanente de nuevas alternativas productivas. El objetivo, de acuerdo con la empresa, es construir un sistema más flexible frente a los desafíos climáticos y económicos que enfrenta la actividad agropecuaria en el norte argentino.

Con esa visión, Grupo Linke sostiene que continuará incorporando nuevas tecnologías y analizando diferentes opciones agronómicas para fortalecer la sustentabilidad económica y productiva de sus establecimientos, en un escenario donde la capacidad de adaptación aparece como uno de los principales factores para sostener la competitividad del sector.

 

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