El economista Bernardo Kosacoff afirmó que la industria argentina puede ser una parte central de la recuperación económica y reclamó políticas que permitan aprovechar las capacidades productivas existentes. Durante una entrevista en Infobae en Vivo, el especialista analizó los desafíos del sector, el impacto de la apertura comercial, la caída de la inversión y las oportunidades vinculadas con la energía, la minería y la bioeconomía, según informó Infobae.
“La imagen de que la industria es parte del problema de la Argentina, yo creo que es parte de la solución”, afirmó Kosacoff. Para el economista, la Argentina cuenta con una estructura industrial significativa dentro del grupo de países en desarrollo y esa característica representa una oportunidad para recuperar fuentes de crecimiento.
Kosacoff consideró que el principal desafío es evitar generalizaciones sobre el sector. Frente a las estimaciones sobre el posible cierre de miles de plantas industriales, sostuvo que las dificultades son reales, pero que es necesario analizar con mayor precisión la estructura productiva.
“Nos está diciendo que hay dificultades, de eso no hay la menor duda. Pero al mismo tiempo no es necesario generalizar”, señaló. En su diagnóstico, el país necesita identificar las capacidades que ya existen y construir a partir de ellas una estrategia de recuperación.

El economista también planteó que el escenario actual ofrece oportunidades en sectores como energía, minería, shale, bioeconomía y servicios basados en el conocimiento. Sin embargo, advirtió que el crecimiento de esas actividades por sí solo no alcanza.
“Esto es muy bueno, pero esto no es suficiente”, sostuvo. Para Kosacoff, el desafío consiste en recomponer los ecosistemas productivos y fortalecer los vínculos entre proveedores, clientes y empresas para generar una estructura más sustentable en el largo plazo.
En ese sentido, consideró necesario replantear los incentivos y las reglas de juego para integrar a las distintas actividades productivas. Su planteo apunta a que el desarrollo de los sectores más dinámicos también genere oportunidades para el resto de la industria.
Al analizar las políticas aplicadas en los últimos años, Kosacoff cuestionó los mecanismos de apoyo que, según su visión, no lograron resolver los problemas estructurales de productividad ni generar nuevos sectores dinámicos.
“La administración del comercio con el CIRA, obtener créditos bancarios al 20 % con inflación del 120 %, sobrefacturar las importaciones para tener dólares baratos o acceder a dólares del Banco Central, que estaban a menos de la mitad de los dólares en el mercado. Esto fue negativo y le dio una pérdida de reputación muy fuerte al sector manufacturero”, afirmó.
El economista diferenció esas prácticas de la situación del conjunto de empresas industriales. Según explicó, la Argentina cuenta con unas 30.000 empresas industriales sólidas, además de numerosas pymes y firmas familiares. A su entender, los beneficios de aquellos instrumentos se concentraron en menos de mil compañías.
Por eso, sostuvo que no puede atribuirse al conjunto del entramado industrial los problemas derivados de políticas que beneficiaron de manera desigual a determinados actores.
Otro de los desafíos que señaló es la competencia internacional, especialmente frente al avance de China. Kosacoff destacó el peso que tiene ese país en la producción mundial y consideró que las empresas argentinas enfrentan una estructura de costos elevada mientras compiten con productos importados.
En ese contexto, mencionó el impacto de los costos laborales, impositivos y de servicios, además del cambio en los precios relativos. Según explicó, los productos que compiten con bienes del exterior aumentaron sus precios a un ritmo inferior al del conjunto de la economía, lo que limita la capacidad de las empresas para trasladar sus mayores costos.
La infraestructura también ocupa un lugar central en su diagnóstico. “Uno de los fracasos más grandes de la Argentina de los últimos años es el deterioro de toda la infraestructura, que es fundamental para hacer la producción”, afirmó.
Kosacoff propuso recurrir a organismos multilaterales de crédito para financiar obras de infraestructura y utilizar recursos nacionales para impulsar la construcción y el desarrollo.
En materia laboral, advirtió sobre un problema que considera estructural: desde 2011 no se habría generado un incremento neto del empleo privado formal pese al crecimiento de la población. Según su análisis, una parte importante de quienes no encuentran oportunidades en el mercado formal termina incorporándose al sector informal.
Para el economista, la informalidad no solo implica menores ingresos y protección para los trabajadores, sino también una pérdida de capacidades productivas para la economía.
Respecto de la política económica actual, Kosacoff valoró el impacto del RIGI sobre los sectores considerados modernos de la economía, aunque planteó que todavía existe un desafío pendiente: generar incentivos para que esas inversiones desarrollen proveedores y encadenamientos productivos locales.
“Este Gobierno tiene la política industrial más fuerte de las últimas décadas, que son el RIGI, pero llegan al sector moderno”, afirmó.
A su vez, advirtió que la Argentina necesita mejorar las condiciones para el conjunto del aparato productivo porque la tasa de inversión continúa siendo insuficiente.
“Ojalá aparezca un ejercicio colectivo en donde tengan un mejor diagnóstico del potencial enorme que tiene la economía, no solamente en su sector moderno, que hay que valorarlo, no hay que criticarlo, pero eso no es suficiente”, concluyó Kosacoff.