La industria argentina del bioetanol de maíz busca dar un nuevo impulso al sector con una mayor utilización del combustible renovable, nuevas inversiones y más valor agregado para la producción agrícola. En ese marco, Patrick Adam, presidente de la Cámara de Bioetanol de Maíz, defendió una reforma de la legislación vigente y planteó que el corte obligatorio avance del 12% al 15%, con la posibilidad de desarrollar luego un mercado voluntario con mezclas superiores.
El planteo fue realizado durante la II Cumbre de Bioetanol en San Miguel de Tucumán, donde representantes de la cadena energética analizaron oportunidades para ampliar la producción y generar nuevas inversiones. Según informó Ámbito, Adam sostuvo que el objetivo es que Argentina pueda aprovechar mejor su capacidad para producir maíz y transformarlo en energía.
“Queremos mayores opciones para los consumidores”, afirmó Adam, al explicar la propuesta de avanzar desde el E15 hacia mezclas como E20, E30, E40 e incluso E100.
El dirigente respaldó el proyecto impulsado por la senadora Patricia Bullrich, que propone elevar el corte obligatorio de bioetanol en las naftas del 12% al 15% y habilitar un esquema voluntario para mezclas superiores.

“Hemos trabajado duro con las autoridades nacionales. Nos han escuchado, los hemos escuchado a ellos, nos hemos reunido con las empresas petroleras, nos hemos reunido con las automotrices, y hemos llegado a un texto, que es el que presentó la senadora Bullrich, consensuado entre todos y que pensamos que es el que tiene que salir adelante en este debate legislativo”, señaló Adam, según informó Ámbito.
El sector considera que una mayor demanda de etanol podría traducirse en más inversiones, industrialización en origen y actividad económica en las provincias productoras de maíz.
Uno de los principales objetivos es replicar experiencias internacionales, especialmente la de Brasil, donde el bioetanol tiene una participación mucho mayor en el transporte. Adam explicó que el país vecino combina un corte obligatorio elevado con un mercado voluntario.
“En Brasil tenemos un mandato del 32% hoy, y un mercado libre de aproximadamente 20 puntos. Es decir que en Brasil el 52% del combustible para transporte automotor es bioetanol. Es impresionante”, destacó.
Para Argentina, el desarrollo de un mercado voluntario podría representar una oportunidad para ampliar considerablemente la demanda. Adam estimó que un mercado equivalente a un 20% adicional podría generar una demanda de aproximadamente 2 millones de metros cúbicos adicionales de etanol.
El impacto también podría extenderse al interior productivo. Una mayor industrialización del maíz permitiría transformar parte de la producción agrícola en combustible y generar nuevos subproductos destinados a la alimentación animal.
“Tenemos maíz, sí, podríamos tener mucho más. Tenemos ganadería, sí, podríamos tener mucho más”, sostuvo Adam, según informó Ámbito.
En ese sentido, el dirigente destacó el potencial de provincias como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis, Tucumán, Salta y Jujuy, donde el crecimiento de la producción de bioetanol podría fortalecer las cadenas agroindustriales y generar mayor valor agregado cerca de las zonas productoras.
La industria también observa una oportunidad en el vínculo con el sector automotor. Adam señaló que Argentina cuenta con capacidad para fabricar motores flex fuel, una tecnología que permite utilizar diferentes proporciones de etanol.
“Los motores flex los fabrica el señor Santillán en Córdoba. Se fabrican en Córdoba, no se venden en Argentina, se exportan todos a Brasil”, explicó.
Para el sector, una mayor disponibilidad de vehículos compatibles con diferentes mezclas permitiría ampliar las opciones para los consumidores y acompañar el crecimiento de la producción de biocombustibles.
El dirigente también planteó que, si las diferencias vinculadas con el biodiésel impiden avanzar con una reforma integral, el Congreso debería evaluar una legislación específica para el bioetanol.
“Si el biodiésel se transformó en un obstáculo para que se sancione, estamos pidiendo a todos, provincias, gobernadores, legisladores y especialistas, que hagan fuerza y que por lo menos tengamos una ley para el bioetanol”, afirmó Adam.
La propuesta apunta así a destrabar inversiones y darle previsibilidad a una industria que busca crecer, ampliar la demanda interna y aprovechar la producción de maíz para generar energía dentro del país.
El objetivo final, según la Cámara de Bioetanol de Maíz, es avanzar hacia una matriz energética con mayor participación de combustibles renovables y, al mismo tiempo, fortalecer las economías regionales.
“Nosotros consideramos que vamos hacia un mundo con muchísimo más etanol, que el NOA va a ganar, que toda la región Centro va a ganar, que estamos todos listos para ganar”, concluyó Adam, según informó Ámbito.