El Puerto de Diamante, en la provincia de Entre Ríos, recibió la visita del gobernador Rogelio Frigerio, que recorrió la terminal y repasó las inversiones realizadas junto a las autoridades portuarias y al municipio.
Durante el recorrido se mostraron las mejoras destinadas a fortalecer la operatividad de la terminal y su proyección como nodo logístico sobre el río Paraná.
En julio de 2026, la terminal alcanzó un hito dentro de su proceso de recuperación: recibió su primer convoy completo de barcazas portacontenedoras, con dos escalas sucesivas. La operación marcó un capítulo distinto para la actividad portuaria entrerriana, que durante años trabajó por debajo de su capacidad instalada.
Por su ubicación estratégica sobre el Paraná, la terminal reúne condiciones favorables para desarrollar operaciones de mayor escala. Ese es el punto que el gobierno provincial busca capitalizar.
Frigerio puso el foco en las posibilidades que ofrece la ubicación geográfica de Entre Ríos y en el aprovechamiento de sus puertos y vías navegables. Señaló que la provincia tiene un potencial importante desde el punto de vista logístico y que el objetivo es que sus terminales sean utilizadas no solo por productores entrerrianos, sino también por operadores de otras provincias y de países vecinos.
El planteo se apoya en un dato conocido del sector: el flete concentra una parte relevante del costo de exportación de los granos y subproductos de la región. Cada tonelada que sale por vía fluvial en lugar de camión mejora el margen del productor y descomprime la red vial.
El intendente de Diamante, Ezio Gieco, agradeció la visita del gobernador y de las autoridades portuarias, y destacó la confianza que se está generando en el sector privado alrededor de la terminal.
Ese punto no es menor. La reactivación de un puerto depende menos de una obra puntual que de la previsibilidad que perciben los operadores: si hay escalas regulares y servicios confiables, aparecen las cargas. Y con las cargas aparecen los servicios asociados, desde el almacenamiento hasta el transporte de última milla.
Diamante forma parte del grupo de distritos entrerrianos que vienen concentrando iniciativas de inversión privada. Su perfil combina actividad agrícola, industria y una terminal sobre el Paraná, una ecuación que la provincia busca replicar en su corredor fluvial.
Entre Ríos viene apostando a la vía navegable como palanca de competitividad. La inclusión de los ríos Paraná Bravo y Paraná Guazú en el esquema de dragado abrió una discusión de fondo sobre el rol de las terminales entrerrianas, que durante años funcionaron como puertos periféricos frente a los grandes complejos del sur santafesino.
En ese tablero, cada escala confirmada en Diamante suma antecedente operativo. Es el tipo de dato que miran los operadores logísticos cuando definen dónde consolidar cargas y qué terminales incorporar a sus rutas regulares.
El Puerto de Diamante, en la provincia de Entre Ríos, recibió la visita del gobernador Rogelio Frigerio, que recorrió la terminal y repasó las inversiones realizadas junto a las autoridades portuarias y al municipio.
Durante el recorrido se mostraron las mejoras destinadas a fortalecer la operatividad de la terminal y su proyección como nodo logístico sobre el río Paraná.
En julio de 2026, la terminal alcanzó un hito dentro de su proceso de recuperación: recibió su primer convoy completo de barcazas portacontenedoras, con dos escalas sucesivas. La operación marcó un capítulo distinto para la actividad portuaria entrerriana, que durante años trabajó por debajo de su capacidad instalada.
Por su ubicación estratégica sobre el Paraná, la terminal reúne condiciones favorables para desarrollar operaciones de mayor escala. Ese es el punto que el gobierno provincial busca capitalizar.
Frigerio puso el foco en las posibilidades que ofrece la ubicación geográfica de Entre Ríos y en el aprovechamiento de sus puertos y vías navegables. Señaló que la provincia tiene un potencial importante desde el punto de vista logístico y que el objetivo es que sus terminales sean utilizadas no solo por productores entrerrianos, sino también por operadores de otras provincias y de países vecinos.
El planteo se apoya en un dato conocido del sector: el flete concentra una parte relevante del costo de exportación de los granos y subproductos de la región. Cada tonelada que sale por vía fluvial en lugar de camión mejora el margen del productor y descomprime la red vial.
El intendente de Diamante, Ezio Gieco, agradeció la visita del gobernador y de las autoridades portuarias, y destacó la confianza que se está generando en el sector privado alrededor de la terminal.
Ese punto no es menor. La reactivación de un puerto depende menos de una obra puntual que de la previsibilidad que perciben los operadores: si hay escalas regulares y servicios confiables, aparecen las cargas. Y con las cargas aparecen los servicios asociados, desde el almacenamiento hasta el transporte de última milla.
Diamante forma parte del grupo de distritos entrerrianos que vienen concentrando iniciativas de inversión privada. Su perfil combina actividad agrícola, industria y una terminal sobre el Paraná, una ecuación que la provincia busca replicar en su corredor fluvial.
Entre Ríos viene apostando a la vía navegable como palanca de competitividad. La inclusión de los ríos Paraná Bravo y Paraná Guazú en el esquema de dragado abrió una discusión de fondo sobre el rol de las terminales entrerrianas, que durante años funcionaron como puertos periféricos frente a los grandes complejos del sur santafesino.
En ese tablero, cada escala confirmada en Diamante suma antecedente operativo. Es el tipo de dato que miran los operadores logísticos cuando definen dónde consolidar cargas y qué terminales incorporar a sus rutas regulares.