Desarrollo Económico & Social / Negocios & Estrategias

Carne argentina: Estados Unidos gana terreno y abre un nuevo desafío frente a Brasil

Las compras estadounidenses se triplicaron en un año y ya representan el 17% de las exportaciones argentinas de carne vacuna.

Carne argentina: Estados Unidos gana terreno y abre un nuevo desafío frente a Brasil
martes 01 de septiembre de 2026 - 09:56

Estados Unidos triplicó sus compras de carne vacuna argentina en los primeros siete meses de 2026 y se consolidó como el segundo destino para el producto, detrás de China, en un contexto marcado por una mayor demanda del mercado estadounidense y cambios en las condiciones de acceso. Entre enero y julio, la Argentina exportó 403.100 toneladas de carne vacuna a todos sus destinos, un 6,7% más que en el mismo período de 2025, mientras que los envíos a Estados Unidos alcanzaron las 67.118 toneladas, frente a las 22.188 toneladas registradas un año antes.

Los datos surgen de un informe del Rosgan, elaborado sobre la base de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El salto de las ventas hacia Estados Unidos modificó de manera significativa el mapa de destinos de la carne argentina: la participación de ese mercado pasó del 6% al 17% del volumen total exportado en apenas doce meses, informo TN.

El crecimiento se produjo en paralelo con una mayor necesidad de abastecimiento por parte del mercado estadounidense y con una mejora en las condiciones de acceso para los proveedores argentinos. La evolución resulta especialmente relevante para la industria frigorífica local porque Estados Unidos pasó a ocupar un lugar central en el esquema exportador, aunque una nueva medida anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump podría alterar el escenario durante los próximos meses.

La Argentina cuenta en 2026 con una cuota de 100.000 toneladas anuales para ingresar carne vacuna a Estados Unidos con condiciones arancelarias preferenciales. De ese total, 20.000 toneladas corresponden al cupo establecido por un tratado comercial, mientras que otras 80.000 toneladas fueron autorizadas para este año por decisión de Trump.

Según la información de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), al 31 de julio las autoridades argentinas habían certificado 61.050 toneladas, equivalentes al 61% de la cuota total disponible.

La utilización del cupo también muestra diferencias según su origen. De acuerdo con las estadísticas de la Aduana estadounidense al 3 de agosto, se habían utilizado 14.500 toneladas de las 20.000 correspondientes a la cuota establecida por tratado, lo que representa un nivel de ejecución del 72,5%.

El resto de las toneladas certificadas por la Argentina, unas 46.550, corresponde al cupo extraordinario de 80.000 toneladas autorizado para 2026. Ese volumen adicional fue habilitado en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas.

Con los datos disponibles hasta comienzos de agosto, el informe de Rosgan estimó que los dos primeros tramos adicionales ya habían sido utilizados en su totalidad, mientras que el tercero presentaba una ejecución cercana al 33%. En consecuencia, quedaban aproximadamente 13.450 toneladas por utilizar durante agosto y septiembre.

Hasta ese punto, el panorama representaba una oportunidad para la Argentina. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar a partir de una nueva decisión de la administración Trump.

El gobierno estadounidense anunció una cuota extraordinaria de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna destinada a molienda, que podrá ingresar al país durante 90 días sin aranceles. La medida apunta a incrementar rápidamente la oferta disponible en el mercado interno estadounidense y contribuir a contener el precio de la carne picada.

Trump también planteó que existe un compromiso para que el producto importado llegue a los consumidores a un precio 25% inferior a los valores actuales del mercado. Según el informe citado, la nueva cuota no contempla a proveedores como la Argentina.

La decisión introduce una variable adicional para los exportadores argentinos. Hasta ahora, el país había logrado aprovechar las mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense y aumentar con rapidez su participación. Una apertura extraordinaria, en cambio, puede incrementar la competencia entre proveedores y reducir parte de la ventaja que la Argentina obtuvo durante 2026.

El impacto potencial adquiere mayor relevancia por la posición de Brasil, uno de los grandes jugadores mundiales del mercado de carne vacuna y un competidor directo de la Argentina.

La situación brasileña frente a sus principales mercados de exportación explica por qué la nueva cuota estadounidense puede transformarse en una alternativa atractiva para sus frigoríficos. Brasil enfrenta restricciones para colocar carne en China, luego de acercarse al límite de su cupo anual de 1.106.000 toneladas bajo el régimen de salvaguardia.

Una vez prácticamente agotado ese volumen, los envíos brasileños hacia el mercado chino quedan sujetos a un arancel que ronda el 76,5%, de acuerdo con el análisis de Rosgan. Eso modifica los incentivos comerciales para una industria que necesita sostener un flujo elevado de exportaciones.

A esta situación se suma la incertidumbre sobre el acceso brasileño al mercado de la Unión Europea. El bloque realizó observaciones vinculadas con los controles sobre el uso de productos antimicrobianos en la ganadería brasileña y, si no se producen cambios, podrían existir restricciones adicionales a partir de septiembre.

En ese contexto, la posibilidad de ingresar carne a Estados Unidos durante 90 días sin aranceles podría ofrecer a Brasil una vía alternativa para colocar parte de su producción y reducir la exposición a otros mercados.

Carne argentina: Estados Unidos gana terreno y abre un nuevo desafío frente a Brasil

La competencia adquiere otra dimensión si se considera que Australia y Nueva Zelanda cuentan en conjunto con una cuota preferencial superior al millón de toneladas para ingresar al mercado estadounidense. Uruguay dispone de un cupo de 20.000 toneladas, mientras que Brasil y Paraguay comparten una cuota destinada a terceros países de 52.000 toneladas, que se encontraba prácticamente agotada durante los primeros meses de 2026.

Para la Argentina, por lo tanto, la oportunidad estadounidense convive con un riesgo comercial. El país ya logró incrementar de manera considerable sus exportaciones hacia ese destino y tiene pendiente consolidar las condiciones obtenidas durante este año. La nueva apertura, sin embargo, podría facilitar el ingreso de competidores con una capacidad de producción y exportación considerablemente mayor.

El efecto podría sentirse especialmente en el segmento de carne destinada a molienda y procesamiento industrial, que concentra buena parte de las operaciones realizadas bajo el cupo adicional. Una mayor disponibilidad de carne importada en Estados Unidos podría modificar los precios y las condiciones de competencia en ese segmento.

Carne argentina: Estados Unidos gana terreno y abre un nuevo desafío frente a Brasil

El desafío para la Argentina será entonces preservar el acceso preferencial que consiguió durante 2026 y, al mismo tiempo, avanzar en la renovación del cupo adicional de 80.000 toneladas. La evolución de las compras estadounidenses durante los próximos meses será determinante para establecer si el crecimiento registrado este año puede transformarse en una posición comercial permanente.

La situación también tiene una dimensión que excede los números del comercio exterior. El mercado de la carne vacuna está atravesado por decisiones regulatorias, acuerdos comerciales y movimientos diplomáticos entre los principales países productores y consumidores. En ese escenario, los cambios impulsados por Estados Unidos pueden modificar rápidamente los destinos de los embarques internacionales.

El informe de Rosgan advierte que las decisiones de los principales actores podrían estar condicionadas no solo por las necesidades de abastecimiento y por la evolución de los mercados, sino también por factores políticos, en un año atravesado por procesos electorales tanto en Estados Unidos como en Brasil.

Para la Argentina, el resultado dependerá de su capacidad para aprovechar el crecimiento de la demanda estadounidense sin perder competitividad frente a otros grandes exportadores. La fuerte expansión de las ventas durante los primeros siete meses demuestra que el mercado puede convertirse en un destino clave, pero la nueva política de importaciones de Washington agrega incertidumbre sobre las condiciones que regirán durante el tramo final del año.

Mientras tanto, China continúa como principal comprador de carne vacuna argentina y Estados Unidos se afianza en el segundo lugar. El cambio en apenas un año refleja una transformación relevante para el sector: el mercado estadounidense pasó de representar una porción menor de las exportaciones a concentrar casi uno de cada seis kilos de carne vacuna argentina vendidos al exterior.

El desafío ahora será determinar si ese crecimiento puede sostenerse y convertirse en una relación comercial de largo plazo o si la mayor apertura del mercado estadounidense termina favoreciendo a competidores como Brasil y limita parte de la ventaja que la Argentina consiguió durante 2026.

 

 

 

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