Una sofisticada estrategia de inversión long-short con gestión fiscal se convirtió en una de las herramientas de mayor crecimiento entre los grandes patrimonios de Estados Unidos. El mecanismo permite generar pérdidas de manera estratégica para compensar ganancias de capital y reducir o postergar impuestos. Según informó Forbes, el negocio se acerca a los US$ 200.000 millones en activos, con Quantinno Capital Management y AQR Capital Management como dos de sus principales protagonistas.
El avance de esta modalidad está directamente relacionado con el prolongado crecimiento de Wall Street. A medida que las acciones aumentaron de valor, empresarios, ejecutivos e inversores acumularon importantes ganancias que pueden quedar alcanzadas por impuestos cuando venden sus activos.
El problema para estos inversores es que, después de años de mercado alcista, cada vez tienen menos posiciones con pérdidas que puedan vender para compensar fiscalmente esas ganancias.
La respuesta de Wall Street fue desarrollar estrategias capaces de generar nuevas pérdidas fiscales sin retirar necesariamente el capital del mercado.

La denominada estrategia long-short con gestión fiscal combina posiciones compradas, ventas en corto y apalancamiento. El objetivo es mantener la exposición al mercado mientras se producen pérdidas que puedan utilizarse para compensar ganancias obtenidas en otras inversiones.
En términos simples, el inversor mantiene posiciones que espera que aumenten de precio y, al mismo tiempo, apuesta contra otras acciones mediante ventas en corto. Las operaciones que registran pérdidas pueden cerrarse estratégicamente para reconocerlas a efectos fiscales.
Según informó Forbes, los activos destinados a este tipo de estrategias se acercan rápidamente a los US$ 200.000 millones, cuando cinco años atrás representaban apenas unos pocos miles de millones.
Uno de los grandes protagonistas de este crecimiento es Hoon Kim, doctor en contabilidad y fundador de Quantinno Capital Management. Antes de crear su propia compañía en 2018, Kim trabajó durante 12 años en AQR y participó en el desarrollo de uno de sus primeros fondos long-short con gestión fiscal.
Quantinno experimentó un crecimiento extraordinario. En marzo de 2026 informó US$ 48.400 millones distribuidos entre 10.600 cuentas individuales, frente a menos de US$ 300 millones cinco años antes. En menos de seis meses, el patrimonio administrado habría aumentado hasta cerca de US$ 70.000 millones, de acuerdo con la información publicada por Forbes.
La expansión también convirtió a Kim en multimillonario. Forbes estima que su participación mayoritaria y de control en Quantinno tiene actualmente un valor superior a US$ 1.000 millones.
Una de las claves del negocio son las cuentas administradas por separado (SMA). A diferencia de un fondo tradicional, donde numerosos inversores comparten una misma cartera, estas cuentas permiten diseñar una estrategia individual para cada cliente.
Esto resulta especialmente atractivo para grandes patrimonios porque el administrador puede adaptar las operaciones a las ganancias, pérdidas y necesidades fiscales particulares del inversor.
La magnitud del mecanismo se entiende mejor con un ejemplo. Una persona que posee US$ 10 millones en acciones fuertemente valorizadas podría utilizar esos títulos como capital y garantía para construir una cartera long-short.
En una estrategia conocida como 130/30, esos US$ 10 millones pueden respaldar aproximadamente US$ 13 millones en posiciones compradas y US$ 3 millones en posiciones vendidas en corto. La exposición neta continúa siendo de US$ 10 millones, pero las pérdidas generadas dentro de determinadas posiciones pueden utilizarse para compensar ganancias obtenidas al vender otros activos.
Existen variantes considerablemente más agresivas. Una estrategia 200/100 puede mantener US$ 20 millones en posiciones largas y US$ 10 millones en cortas por cada US$ 10 millones de capital original. Una estructura 300/200 puede elevar esas cifras hasta US$ 30 millones y US$ 20 millones, respectivamente.
El atractivo fiscal aumenta cuando estas inversiones se mantienen durante períodos extremadamente largos. En Estados Unidos existe una disposición conocida como stepped-up basis, mediante la cual determinados activos heredados actualizan su base fiscal al valor de mercado existente al momento de la muerte del propietario.
Esto puede reducir significativamente el impuesto sobre las ganancias de capital acumuladas durante la vida del inversor. Sin esa ventaja sucesoria, la estrategia long-short funciona principalmente como un mecanismo para postergar impuestos, no necesariamente para eliminarlos.
La estrategia, sin embargo, tiene costos y riesgos importantes. El apalancamiento implica utilizar dinero prestado y, por lo tanto, aumenta la exposición financiera. También existen comisiones de administración, costos de financiación y gastos asociados con la elevada cantidad de operaciones necesarias.
Según informó Forbes, el conjunto de estos costos puede alcanzar hasta el 3% de los activos administrados.

Además, el fuerte crecimiento comenzó a generar cautela entre importantes custodios financieros. Fidelity y Schwab endurecieron las condiciones para determinadas cuentas long-short ante los riesgos relacionados con el apalancamiento.
Schwab, por ejemplo, limitó las nuevas cuentas a una exposición máxima del 200% en posiciones largas y 100% en posiciones cortas, además de establecer restricciones sobre cuánto pueden destinar los asesores a estas estrategias.
El otro interrogante es qué ocurriría durante una caída profunda de Wall Street. La actual generación de estrategias long-short con gestión fiscal todavía no atravesó una gran crisis bursátil que permita medir su comportamiento bajo condiciones extremas.
Por eso, detrás del atractivo de pagar menos impuestos aparece una contrapartida: mayor complejidad, costos elevados, apalancamiento y una estrategia diseñada principalmente para inversores con grandes patrimonios y horizontes de inversión muy largos.

El crecimiento de Quantinno muestra hasta qué punto esa demanda se convirtió en un negocio. De administrar menos de US$ 300 millones hace cinco años pasó a manejar cerca de US$ 70.000 millones, mientras Wall Street intenta capturar un mercado que podría seguir expandiéndose.
La clave estará en determinar si estas estrategias pueden mantener su crecimiento frente a mayores controles de los custodios, posibles cambios impositivos y, especialmente, una eventual caída pronunciada de los mercados.