Marcelo Mindlin consolidó en los últimos dos años una cartera de inversiones directas e indirectas por unos US$ 15.000 millones en la Argentina, con proyectos concentrados principalmente en energía, petróleo, gas, infraestructura y fertilizantes. A través de compañías como Pampa Energía, TGS y Sacde, y con la reciente incorporación de Loma Negra a su estructura de negocios, el empresario se convirtió en uno de los protagonistas del nuevo ciclo de grandes inversiones, según informó LA NACION en una nota de Sofía Diamante.
La adquisición de Loma Negra fue uno de sus movimientos empresariales más recientes. Mindlin se convirtió en accionista mayoritario de la cementera en abril junto con los fondos Redwood y Moneda–Patria Investments, una operación con la que amplió su presencia más allá del sector energético.
El empresario considera que la construcción puede beneficiarse de los proyectos de infraestructura, minería y energía que se encuentran en carpeta bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
“Loma Negra es una de las empresas más emblemáticas de la Argentina y protagonista del desarrollo del país. Estamos comenzando una nueva etapa con nuevos accionistas. La Argentina tiene casi US$150.000 millones de inversiones proyectadas bajo régimen RIGI y va a generar una enorme demanda de insumos estratégicos. Los grandes proyectos de energía, de minería, de infraestructura van a necesitar cemento, y Loma Negra tiene escala, experiencia y la capacidad para acompañar esta demanda”, afirmó Mindlin.

Su actual estructura empresarial es el resultado de un recorrido de más de tres décadas. Nacido en La Carlota, Córdoba, en 1964, Mindlin comenzó su carrera lejos de la industria energética.
En 1989 trabajó junto a Eduardo Elsztain para atraer capital del inversor George Soros hacia la Argentina. De esa sociedad surgió IRSA, grupo que posteriormente desarrolló una importante presencia en sectores como bienes raíces, centros comerciales, hotelería y actividad agropecuaria.
Mindlin se separó de Elsztain en 2003 y conservó Dolphin, fondo que se convirtió en el origen del actual Grupo Emes. Desde allí comenzó a ganar terreno entre compañías vinculadas con servicios públicos y energía.
Su primera inversión energética llegó ese mismo año mediante la participación en Citelec, controlante de Transener. Dos años después avanzó sobre Edenor y, también en 2005, fundó Pampa Energía junto con Gustavo Mariani, Ricardo Torres y Damián Mindlin.
El gran salto de escala ocurrió en 2016, cuando Pampa Energía adquirió por US$ 892 millones los activos argentinos de Petrobras. La operación fortaleció al grupo en generación eléctrica y en exploración y producción de petróleo y gas.

Un año después incorporó Iecsa, constructora que había pertenecido a Angelo Calcaterra, y la transformó en Sacde, compañía que actualmente participa en algunos de los principales proyectos de infraestructura energética del país.
Vaca Muerta ocupa hoy un lugar central en la estrategia. Pampa Energía ingresó al RIGI para desarrollar Rincón de Aranda, con una inversión superior a US$ 4500 millones. El yacimiento produce alrededor de 27.000 barriles diarios y el objetivo es alcanzar 45.000 barriles por día en 2027.
De cumplirse esas proyecciones, las exportaciones del área podrían superar los US$ 1200 millones anuales.
La apuesta se extiende también al transporte y procesamiento del gas. A través de TGS, el grupo invirtió US$ 700 millones en la ampliación del gasoducto Perito Moreno y anunció otros US$ 3000 millones en Bahía Blanca para desarrollar infraestructura destinada a procesar líquidos de gas natural provenientes de Vaca Muerta.
Otro proyecto de gran escala llegará de la mano de Fértil Pampa, que proyecta invertir US$ 2700 millones en una planta de urea granulada en Bahía Blanca. La instalación utilizará gas neuquino como materia prima y apunta a reducir la dependencia argentina de fertilizantes importados.
El entramado también incluye participaciones en proyectos estratégicos. Pampa Energía es accionista del Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), una obra de US$ 3000 millones destinada a conectar la cuenca neuquina con una terminal de exportación en Río Negro.

Además, integra Southern Energy junto con Pan American Energy, YPF, Harbour Energy y Golar LNG, sociedad vinculada con el desarrollo de exportaciones argentinas de gas natural licuado hacia Europa.
La incorporación de Loma Negra completa una estrategia que conecta diferentes eslabones de una misma expectativa de crecimiento. Energía, gas, petróleo, infraestructura, fertilizantes y ahora cemento forman parte de una cartera que busca capturar la demanda que podrían generar los grandes proyectos de inversión.
Según informó LA NACION en la nota de Sofía Diamante, el historial reciente convirtió a Mindlin en una de las figuras visibles del ciclo de infraestructura energética impulsado por el RIGI. Su apuesta ahora es que ese movimiento se extienda hacia otros sectores y permita recuperar actividad en industrias como la construcción.
